Las amenazas del emir de Dubái a Haya de Jordania incluían pistolas en su almohada
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SE HACE PÚBLICA LA SENTENCIA

Las amenazas del emir de Dubái a Haya de Jordania incluían pistolas en su almohada

El juicio ha puesto de relieve las amenazas que formuló el jeque a su esposa en los últimos meses de su convivencia, pero también ha demostrado que secuestró a dos de sus hijas

Foto: Las amenazas del emir de Dubái a Haya de Jordania incluían pistolas en su almohada
Las amenazas del emir de Dubái a Haya de Jordania incluían pistolas en su almohada

El emir de Dubái y jefe del Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el jeque Mohamed bin Rashid Al Maktum, de 70 años, es un secuestrador, un maltratador, además de haber amenazado de muerte a la que fue su sexta esposa, la princesa Haya.

Una sentencia de un tribunal de familia de Londres, presidido por Sir Andrew McFarlane, ha echado por tierra la reputación del multimillonario gobernante que desde los años 90 transformó su emirato para convertirlo en un enorme centro de negocios y en un atractivo destino turístico. Es “un hombre de relevancia internacional (…)”, reconoció el magistrado McFarlane.

Haya, en los tribunales con su abogada. (EFE)
Haya, en los tribunales con su abogada. (EFE)

El tribunal tuvo que pronunciarse sobre la demanda de divorcio formulada por la princesa Haya, de 45 años, que en 2004 contrajo matrimonio con el jeque convirtiéndose en la más joven de sus esposas. Haya, hermanastra del rey Abdalá de Jordania, huyó de Dubái a Londres en abril junto con sus dos hijos, Jalila, de 12 años, y Zayed, de 8.

Poco después de su llegada a la capital británica se inició una batalla judicial por la guardia y custodia de los hijos con la participación de dos de los más reputados bufetes de abogados londinenses. El padre pidió que fueran devueltos a Dubái, mientras que la madre luchó por que se quedaran con ella en Londres. Empezó por solicitar protección policial para ella, porque temía por su vida, y para sus hijos, porque sospechaba que el jeque intentara secuestrarles y llevarles a la fuerza al emirato.

El juicio ha puesto de relieve las amenazas que formuló el jeque a su esposa en los últimos meses de su convivencia, pero también ha demostrado que en el pasado secuestró a dos de sus hijas, de otros matrimonios, que también habían huido el país. El emir de Dubái, reza la sentencia, “actuó desde finales de 2018 de una manera cuyo propósito era intimidar y asustar a la madre y alentó a otras personas a hacerlo en su nombre”.

Para que la princesa Haya se tomara esas advertencias en serio los hombres de confianza del jeque colocaron, por ejemplo, en dos ocasiones sobre su almohada una pistola con el cierre de seguridad echado. En otra ocasión, un helicóptero aterrizó junto a su residencia y su tripulación la amenazó con trasladarla a una remota cárcel en el desierto.

Fue probablemente por aquellas fechas, a principios del año pasado, cuando la princesa empezó a temer por su vida y a planear su fuga, al tiempo que tuvo una aventura sentimental con un militar británico que era el jefe de sus guardaespaldas. No está claro si su amante la ayudó a escapar del emirato.

Más aún que las amenazas proferidas por Mohamed bin Rashid Al Maktum lo llamativo del veredicto es su confirmación de que dos hijas del emir fueron secuestradas. Él “ordenó y orquestó” su secuestro, según el tribunal. La primera fue la princesa Shamsa, que, cuando tenía 18 años, se escapó de la propiedad familiar de Surrey (Reino Unido), donde pasaba unas vacaciones en 2000. Poco después fue apresada por hombres de mano del emir en las calles de Cambridge, sedada y trasladada a Dubái en un jet privado. Allí fue encerrada. La policía de Cambridge solicitó viajar al emirato para investigar su desaparición, pero su petición fue rechazada.

La princesa con el emir. (EFE)
La princesa con el emir. (EFE)

La segunda fue la princesa Latifa, que hizo un primer intento de fuga en 2002 y fracasó. En un vídeo que puso en circulación por las redes sociales a principios de 2018 aseguró, con lágrimas en los ojos, que tras aquella fracasada fuga fue sometida a maltratos, torturas y estuvo encerrada durante tres años.

El 24 de febrero de 2018, justo después de difundir el vídeo, la princesa lo volvió a intentar, esta vez con la ayuda de un exespía del servicio secreto francés, con el que había trabado amistad online, y de una amiga finlandesa. Navegaron en el barco del espía hasta cerca de las costas de la India, pero, las fuerzas especiales de ese país asaltaron el navío atendiendo a una petición del emir. Pasajeros y tripulación fueron devueltos a Dubái. El jeque Mohamed “sigue privando de libertad a ambas mujeres”, escribió el juez McFarlane.

Este dictó la sentencia en diciembre y se la comunicó a las partes, pero no pudo hacerla pública. El emir pidió a la Corte Superior de Gran Bretaña que se mantuviese en secreto alegando que, como en otros casos de divorcio, había que preservar la privacidad de los hijos del matrimonio. Su recurso fue desestimado porque el fallo es “de interés público” y además el jeque “no había sido transparente ni honesto” con el tribunal ante el que pleiteó.

Nada más hacerse público el veredicto, el primer ministro de los Emiratos difundió un comunicado en el que se queja de que, al no haber podido participar plenamente en el juicio, a causa de los cargos gubernamentales que desempeña, la sentencia “solo cuenta inevitablemente un lado de la historia”.

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