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LA PRINCESA TRISTE

Charlène, ¿regente? La extraña situación que vive Mónaco

Tras el positivo en el test de coronavirus al que se sometió el príncipe Alberto, los ojos se han puesto ahora en su esposa, quien tendría que actuar como regente en determinadas situaciones

Foto: Charlène de Mónaco, en las celebraciones del Día Nacional. (EFE)
Charlène de Mónaco, en las celebraciones del Día Nacional. (EFE)

Hace unos días, el príncipe Alberto de Mónaco anunciaba a través de los portavoces oficiales que se había contagiado de coronavirus. Explicaba en el mismo comunicado que se encontraba bien y trabajando desde su apartamento privado de palacio, que su estado de salud no era motivo de preocupación y que estaba siendo seguido por médicos especialistas. Las preguntas entonces no tardaban en surgir, especialmente las concernientes a su esposa, Charlène, y sus dos hijos, con la duda de si también estarían infectados.

El propio Alberto desvelaba horas después en una entrevista con la publicación 'Monaco Matin' que llevaba días sin verlos, puesto que se encontraban confinados en Roc Agel, la finca de verano de la familia Grimaldi. Allí habían celebrado el cumpleaños del soberano el sábado anterior, 14 de marzo, y Charlène y los niños se habían quedado. Una estancia que iba a ser solo para unos días, pero que se alargó, dado el asilamiento impuesto en la Roca y la aparición de síntomas en el príncipe, quien también dejaba claro en la entrevista que tanto su mujer como sus hijos se encontraban bien. Da la casualidad de que Jacques y Gabriella sufrían esos días una pequeña gastroenteritis, por lo que el monarca no quiso acercarse mucho a ellos para no ser contagiado.

Los príncipes de Mónaco con sus hijos,  celebrando Santa Devota. (EFE)
Los príncipes de Mónaco con sus hijos, celebrando Santa Devota. (EFE)

Ahora bien, las miradas se han puesto ahora mismo en la exnadadora sudafricana, ya que tendría que ejercer de regente en caso de necesidad, puesto que el heredero del Principado de Mónaco, su hijo Jacques, solo tiene cinco años. Alberto dejaba claro en la misma entrevista que, aunque no se pueda descartar al 100%, es una posibilidad que aún parece lejana: "No hay eventos particulares para presidir, por lo que las responsabilidades de todos, por supuesto, continúan ejerciéndose". Y claro, no ha tardado en surgir el debate sobre si Charlène está preparada para representarle.

Son habituales las críticas que recibe la princesa por su actitud y su seriedad en actos públicos dentro del Principado, denotando cierta incomodidad que no se molesta en disimular, ni en actos solidarios, ni en fiestas nacionales, ni en citas multitudinarias. Pero no solo la ausencia de sonrisa alimenta la animadversión de sus detractores: algunos no le perdonan que aún no haya aprendido a hablar francés correctamente y que el inglés sea el idioma que emplea dentro de casa. Dos de los motivos por lo que los monegascos no la consideran la regente más idónea en la actualidad.

Charlène y Alberto de Mónaco, en las celebraciones de Santa Devota. (Reuters)
Charlène y Alberto de Mónaco, en las celebraciones de Santa Devota. (Reuters)

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