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PRINCIPADO DE MÓNACO

Charlène, nueve años de casada, cuatro del fin del contrato que la ataba a Alberto

Este contrato venció el 1 de julio de 2016 y cuatro años después vemos que Charlène sigue al lado de su marido

Foto: La boda civil de Alberto y Charlène de Mónaco. (EFE)
La boda civil de Alberto y Charlène de Mónaco. (EFE)

Ya han pasado nueve años desde que el príncipe Alberto de Mónaco y Charlène Wittstock se dieron el 'sí, quiero', y cuatro desde que ella es totalmente libre. Cuando la exnadadora africana accedió a casarse con el soberano de la Roca se vio obligada a firmar, según fuentes cercanas a la pareja, un duro contrato en el que se exigía que debía darle al menos un heredero y pasar cinco años junto a él.

Este contrato venció el 1 de julio de 2016 y cuatro años después vemos que Charlène sigue al lado de su marido. Esto nos deja una gran duda y es que, a pesar de todo lo que se ha comentado y de sus continuas muestras de distanciamiento, la princesa parece feliz al lado de Alberto, con el que es madre de los mellizos Jacques y Gabriella, y de momento no tiene intenciones de poner fin a su matrimonio.

La boda de Alberto y Charlène. (EFE)
La boda de Alberto y Charlène. (EFE)

Hace ahora nueve años de la boda de Alberto y Charlène, un enlace que se convirtió en una verdadera celebración para el principado. Tanto la boda civil, celebrada el 1 de julio de 2011, como la ceremonia religiosa, que tuvo lugar al día siguiente, fueron retransmitidas en más de una decena de países y seguidas por casi un millón de personas. Y es que la familia Grimaldi cuenta con un gran tirón mediático, sobre todo en los Estados Unidos, lugar que vio nacer y convertirse en una estrella a Grace Kelly.

Como ya es habitual en las bodas reales, la novia se llevó todo el protagonismo, pero no por su vestido, una preciosa creación de Armani que causó sensación, sino por su cara de tristeza y su llanto desconsolado. Durante toda la ceremonia religiosa, se vio a una Charlène decaída, fría y muy distante. Ni siquiera las palabras o los mimos de su recién estrenado marido consiguieron levantarle el ánimo.

Los príncipes, durante su enlace. (EFE)
Los príncipes, durante su enlace. (EFE)

La princesa fue rebautizada como la 'novia más triste de la realeza' y corrieron ríos de tinta sobre sus lágrimas por los medios de todo el mundo. Pero su tristeza era totalmente justificada, pues dos semanas antes del enlace, la nadadora vivió un terrible momento que estuvo a punto de echar por tierra la boda.

Para poder casarse con Alberto, la princesa fue obligada a firmar un duro contrato matrimonial. Tal como publicaron varios medios, una semana antes de la boda se le presentó a Charlène un documento en el que venían recogidas las cláusulas que iban a marcar su matrimonio. Este procedimiento es habitual en todas las casas reales.

Letizia, Mary, Máxima... Todas ellas han tenido que consentir ciertos aspectos para poder casarse con un royal, como que si algún día se separan perderán la custodia de sus hijos. Sin embargo, las cláusulas de la nadadora iban un poco más allá. En el contrato se estipulaba que Charlène debía permanecer por lo menos cinco años junto a Alberto y darle un heredero para asegurar la continuidad de la dinastía. Vencido ese contrato y habiendo pasado ya cuatro años, vemos que Charlène continua al lado de su marido.

Alberto y Charlène, con sus hijos. (Eric Mathon / Palais Princier)
Alberto y Charlène, con sus hijos. (Eric Mathon / Palais Princier)

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