Es noticia
Menú
"Qué tal parlo el català?": 50 años de la primera e histórica visita de Juan Carlos I y la reina Sofía a Cataluña
  1. Casas Reales
FAMILIA REAL ESPAÑOLA

"Qué tal parlo el català?": 50 años de la primera e histórica visita de Juan Carlos I y la reina Sofía a Cataluña

La pareja real visitó la provincia en 1976, cuando se produjo el discurso en catalán del Rey emérito en el Palacio Real de Barcelona, durante la recepción de gala, un hecho fundamental del proceso de la Transición española

Foto: Juan Carlos I y la reina Sofía, en una foto de 1976. (Gtres)
Juan Carlos I y la reina Sofía, en una foto de 1976. (Gtres)

El lunes 16 de febrero se conmemoran los 50 años de un hecho fundamental del proceso de la Transición española. Un acontecimiento que vería sus frutos en la restauración de la Generalidad de Cataluña en 1977 y en la Constitución de 1978: el discurso en catalán del Rey Don Juan Carlos en el Salón del Tinell del Palacio Real de Barcelona, durante la recepción de gala ofrecida por las autoridades catalanas en la primera noche de su visita oficial a Cataluña.

"El Rei ha parlat en català" fue la frase que los barceloneses, sorprendidos, repetían una y otra vez, y que aparecía en la primera página de los periódicos de la mañana. Don Juan Carlos I no solo se dirigió en catalán al pueblo de Barcelona en una parte de su discurso, sino que lo hizo solamente con un leve acento castellano, prueba evidente de su familiaridad con esa lengua.

Para situarnos: habían pasado dos meses y medio desde la muerte del dictador Franco y desde que don Juan Carlos había ascendido al trono. Se decidió que la primera visita oficial de los nuevos Reyes a una región española sería a Cataluña, acompañados por el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, y parte de su gabinete. Visitarían además las cuatro capitales catalanas y otros lugares significativos.

placeholder Una portada de 'La Vanguardia' de 1976. (Cortesía)
Una portada de 'La Vanguardia' de 1976. (Cortesía)

Cuando los Reyes llegaron al aeropuerto de El Prat, procedentes de Madrid, el lunes 16 de febrero de 1976 por la tarde, las primeras palabras de don Juan Carlos a las autoridades que les daban la bienvenida fueron: "Què tal parlo el català?". Aquello marcaba el tono de lo que sería la visita del heredero de los antiguos condes de Barcelona.

Tras ser recibidos por el gobernador civil, y futuro ministro, Salvador Sánchez Terán, el alcalde de Barcelona, Joaquín Viola, y el presidente de la Diputación, Juan Antonio Samaranch (futuro marqués y presidente del COI), los Reyes se trasladaron a su residencia del Palacete Albéniz y, tras un descanso, acudieron a la recepción de gala.

Esta comenzó poco antes de las 20 h. en el Salón del Tinell, el salón del Trono de estilo gótico del Palau Reial Major de la Ciudad Condal. Ante las principales autoridades civiles, militares, eclesiásticas y sociales del régimen en Cataluña, el presidente del Gobierno, varios ministros y el cuerpo consular, el Rey pronunció, entre otras, estas palabras en catalán:

"Catalunya pot aportar a aquesta gran tasca comuna una contribució essencial i que no té preu. L’afecció dels catalans a la llibertat és llegendària, i sovint ha estat fins i tot heroica. El català és amic de les coses concretes i, per això, és també realista, ordenat i treballador. En aquesta terra floreix l’esperit de solidaritat; la cooperació, l’obertura i la comprensió envers els altres hi són fàcils. Per això, que aquestes virtuts catalanes influeixin benèficament en molts d’altres espanyols. Encara més: el sentit familiar que els catalans mantenen amb tanta fermesa pot ser un espill perquè Espanya s’hi emmiralli. I la dona catalana, exemple de finor, de cultura i d’espiritualitat, serà qui millor guardi tots els valors eterns que aquesta terra enclou".

placeholder Los reyes eméritos, en una foto de 1976. (Gtres)
Los reyes eméritos, en una foto de 1976. (Gtres)

Estas palabras fueron interrumpidas repetidamente por vítores y aplausos.

Continuó el Rey en castellano: "Bien sabéis que mi cariño por Cataluña me viene de antiguo; que mis abuelos mostraron especial predilección por estas tierras y que yo mismo he pasado entre vosotros jornadas llenas de interés y de gratos recuerdos. 

(…) Y porque la Monarquía es albacea del legado de la Historia, hoy me siento con orgullo sucesor de los condes de Barcelona, d’Urgell, de Girona, d’Osona, d’Empúries, de Besalú i de tants d’altres; y heredero de los Reyes de la Corona catalano-aragonesa, cuyos nombres resonaron con gloria en todo el ámbito mediterráneo: Jaume el Conqueridor, en cuyo séptimo centenario nos encontramos; Pere el Gran; Alfons el Magnànim.

(…) Como dije en el mensaje de mi proclamación, todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidas a cumplir con mi deber. Yo os aseguro, por lo que al Rey respecta, que ninguna aspiración ni proyecto legítimo quedará sin atender, sea del individuo, del grupo social, de la ciudad, de la provincia o de la región. España está en paz y, con el esfuerzo de todos, continuará en paz".

Las palabras en catalán emocionaron y sorprendieron tanto a los asistentes como a quienes escuchaban por la radio. El profundo mensaje, que recogía la tradicional unidad de la Corona con Cataluña y la enlazaba con las aspiraciones de autonomía del territorio en un momento tan temprano de la Transición, dejó boquiabiertos a los políticos del búnker franquista y a los analistas políticos.

El guante fue recogido por Juan Antonio Samaranch, quien en su discurso de agradecimiento afirmó: "Y en estos momentos, Majestad, creemos que la manera más efectiva y positiva de hacer realidad este reconocimiento es mediante el establecimiento de un régimen especial que dote al pueblo catalán de instituciones propias, tanto en el orden administrativo como en el económico y político".

placeholder Los reyes y sus hijos, en 1976. (Gtres)
Los reyes y sus hijos, en 1976. (Gtres)

Tras los discursos se celebró un besamanos con más de mil personas.

En los días posteriores, los Reyes visitaron Lérida, Cervera, Tárrega, Bellpuig, Mollerussa, Bell-lloc; Gerona, Olot (donde recibieron al escritor Josep Pla), Berga (donde asistieron a una representación de la Patum), inauguraron el pantano de la Baells, Serchs (donde saludaron a las viudas del accidente minero de Fígols), Manresa, Tarragona y Cornellà (donde recibieron a una comisión de profesores de lengua catalana), siempre en medio de un enorme entusiasmo popular y grandes multitudes. En todas las ciudades, los alcaldes pronunciaron parte de su discurso en catalán, como lo hizo el Rey.

En Gerona, el alcalde lo saludó como Comte de Girona, y el Rey respondió: "Fem entre tots que Espanya, com ha dit un gran poeta català (Espriu), visqui eternament en l’ordre i en la pau, en el treball, en la difícil i merescuda llibertat".

En Tarragona, el Rey alzó desde el balcón del Ayuntamiento al enxaneta que coronaba el pilar de cinc, uno de los castells humanos realizados en su honor, y recibió al abad de Poblet y al cardenal primado.

Visitaron también Montserrat, donde asistieron a la Eucaristía, escucharon el Virolai y veneraron a la Patrona de Cataluña. Escucharon las palabras del abad dom Cassià Maria Just: "Crec que en aquesta Eucaristia hem de posar-hi entre tots una expressió intensa d’esperança, totes les nostres incerteses, sofriments i anhels com a poble, en una pregària comuna pels Reis d’Espanya i pels seus col·laboradors en aquesta hora delicada de transició. I també pel nostre poble de Catalunya i per als qui ara i en el futur n’hauran de ser els seus guies immediats". Después almorzaron con la comunidad benedictina.

placeholder Juan Carlos I y la reina Sofía, en una foto de 1976. (Getty)
Juan Carlos I y la reina Sofía, en una foto de 1976. (Getty)

En el Palacete Albéniz, los Reyes recibieron múltiples audiencias: el cardenal arzobispo de Barcelona, Narcís Jubany; el patronato de Montserrat; el Real Cuerpo de la Nobleza de Cataluña y Grandeza de España; directores de periódicos y revistas; alcaldes de la provincia de Barcelona; diversas cámaras de comercio e industria; federaciones deportivas; clubes; reales academias; rectores universitarios; colegios profesionales, etc. Y el día 20, se celebró en el palacio un Consejo de Ministros, donde se aprobó la creación de una Comisión de Estudio para plantear un régimen administrativo especial para las cuatro provincias de Cataluña.

La Reina inauguró el Centro de Educación Especial de Sant Just Desvern y asistió en el Palau de la Música Catalana a un concierto de Arthur Rubinstein. Junto al Rey, en el mismo Palau, asistieron a un concierto del Orfeó Català, al que entregaron la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, y presidieron la constitución del patronato conmemorativo del centenario de Pau Casals.

Durante el fin de semana se trasladaron a Barcelona los infantes Felipe, Elena y Cristina, que acompañaron a sus padres en varios actos, como una visita y espectáculo en el Institut del Teatre, una solemne misa en la Basílica de la Merced, patrona de la Ciudad Condal, y un paseo por las calles del barrio Gótico.

La histórica visita de los Reyes concluyó con una representación de gala en el Gran Teatro del Liceo, donde asistieron a la ópera Los maestros cantores de Wagner, seguida de una recepción en el Círculo del Liceo.

El lunes 16 de febrero se conmemoran los 50 años de un hecho fundamental del proceso de la Transición española. Un acontecimiento que vería sus frutos en la restauración de la Generalidad de Cataluña en 1977 y en la Constitución de 1978: el discurso en catalán del Rey Don Juan Carlos en el Salón del Tinell del Palacio Real de Barcelona, durante la recepción de gala ofrecida por las autoridades catalanas en la primera noche de su visita oficial a Cataluña.

Familia Real Española Reina Sofía Rey Don Juan Carlos