Por qué Mako de Japón no ha vuelto a casa cuatro años después: el encuentro del príncipe Akishino con su nieto se hace esperar
La hija del príncipe Akishino, hermano del emperador, renunció a su estatus real para casarse con un plebeyo. Puso a partir de ese momento tierra de por medio y se instaló en Nueva York, sin haber visitado su país natal desde entonces
Primero fue la pandemia, luego su embarazo y ahora su reciente maternidad. Son varias las razones que podrían explicar por qué Mako de Japón no ha vuelto a casa cuatro años después, desde aquel octubre de 2021, cuando se casó, perdió su estatus royal y se instaló en Nueva York junto a su marido. Pero realmente los motivos para que el príncipe Akishino no conozca aún a su primer nieto obedecen más a las costumbres y la rígida tradición japonesa.
Se especuló hace unos meses con la posibilidad de que Mako y Kei Komuro volvieran a casa para las celebraciones por la mayoría de edad de Hisahito. Hubiera sido la primera vez que la pareja viajaba a Japón tras su boda y, aún más importante, la primera que lo hacían con su bebé, nacido el mayo anterior, lo que hubiera supuesto un esperado encuentro familiar. Pero no fue así.
Después de que los padres de Mako, los príncipes Akishino y Kiko, desvelaran en la rueda de prensa que ofrecieron por sus respectivos cumpleaños -una costumbre que no falla en cada aniversario- que había posibilidades de que su hija regresara temporalmente a casa, se especuló con que esa esperada vuelta sería en el segundo semestre de 2026. Pero esa opción se va alejando cada vez más y los motivos obedecen, principalmente, a las críticas que recibieron en el pasado.
Porque el regreso de Mako de Japón a casa depende, enteramente, de la opinión pública. Hay que tener que su boda fue muy polémica, no por el hecho de que se unieran un miembro de la Casa Imperial y un plebeyo, sino porque salieron a la luz algunas deudas de la familia de Kei Komuro. Y los asuntos económicos son en el país bastante delicados, por lo que se cuestionó la idoneidad del joven para ser el prometido de la sobrina del Emperador.
Finalmente, no sin críticas, la pareja siguió adelante con su amor, aunque eso le supuso a Mako tener que renunciar a su estatus royal y sus derechos sucesorios. Y se instalaron entonces en Nueva York para vivir de forma completamente anónima y como dos ciudadanos civiles, sin nada que ver con la realeza. Pero, aunque como personas anónimas podrían viajar a Japón cuando quisieran, a ellos no les es fácil plantear un viaje familiar.
Porque cualquier detalle relacionado con ese viaje puede ser cuestionado y escrutado por la opinión pública. Desde el lugar donde se alojen, si visitan la residencia del príncipe Akishino -perteneciente al Estado-, la respuesta de la Casa Imperial o cuáles serían los costos de seguridad en caso de que sean los padres de Mako los que tengan que desplazarse a algún lugar no oficial para conocer a su primer nieto.
Así, según ha contado una fuente al 'Daily Shincho', "no hay por el momento planes concretos para su regreso a Japón. Su vuelta se convertiría en noticia de inmediato y están reacios a que eso pase". Todos los involucrados quieren minimizar el riesgo de que su vuelta destaque de forma negativa, pero aún no han encontrado una solución para poder hacerlo sin generar críticas.
Quizá si se diera la misma circunstancia en cualquier otra monarquía, no tendría tanta importancia, pero los miembros de la Casa Imperial tienen que andarse con pies de plomo de cara a la opinión pública, más tratándose de una exprincesa que ha desafiado todas las reglas del histórico y hermético trono del Crisantemo para casarse con quien quería, no con quien debía.
Por eso, tiene que estar todo muy bien atado de cara a un posible regreso, para que ninguno de los detalles del viaje sean objeto de críticas y que el esperado encuentro familiar y el momento en el que Akishino y Kiko conozcan a su primer nieto no esté empañado por titulares negativos ni controversia.
Primero fue la pandemia, luego su embarazo y ahora su reciente maternidad. Son varias las razones que podrían explicar por qué Mako de Japón no ha vuelto a casa cuatro años después, desde aquel octubre de 2021, cuando se casó, perdió su estatus royal y se instaló en Nueva York junto a su marido. Pero realmente los motivos para que el príncipe Akishino no conozca aún a su primer nieto obedecen más a las costumbres y la rígida tradición japonesa.