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La cercanía de Kate Middleton con sus hijos, la ausencia de los York y el resto de looks: los detalles del Trooping de Colour
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La cercanía de Kate Middleton con sus hijos, la ausencia de los York y el resto de looks: los detalles del Trooping de Colour

Entre caballos al trote y redobles de tambor, algunas anécdotas que pasan en los carruajes se pierden, pero aquí traemos una recopilación de todas ellas

Foto: La familia real británica, en el Trooping de Colour 2026. (Gtres)
La familia real británica, en el Trooping de Colour 2026. (Gtres)

La familia real británica ya ha escrito un nuevo capítulo en la historia del Trooping the Colour. El evento, que pese a no celebrarse en el cumpleaños del rey sí lo conmemora, ha estado marcado por la ausencia de la familia York, que no ha acudido dado las últimas polémicas del príncipe Andrés. Pero no ha manchado el resto del acto, pues se ha podido ver a una Kate Middleton cariñosa con los príncipes George, Charlotte y Louis o el derroche de estilo y tradición de la mano de Sophie de Edimburgo y el homenaje militar de la reina Camila.

Las primeras imágenes del día ya anticipaban uno de los focos de atención de la jornada. Antes incluso de que arrancara la procesión, los príncipes de Gales llegaban al Palacio de Buckingham acompañados de sus tres hijos. Una vez iniciado el desfile, Guillermo Windsor tomó su lugar en la formación de coroneles reales junto a la princesa Ana y el príncipe Eduardo. Los tres recorrieron el trayecto a caballo, manteniendo viva una de las tradiciones más espectaculares de la ceremonia. El hijo de Carlos III montó a Darby; su hermana, a Noble; y el duque de Edimburgo, a Sir John.

Mientras tanto, Kate Middleton avanzaba en un carruaje Ascot Landau junto a sus hijos y un vestido azul que recuerda a su look del año pasado. Fue precisamente durante ese recorrido donde volvieron a apreciarse los gestos de complicidad que caracterizan las apariciones públicas de los pequeños. Atenta en todo momento a George, Charlotte y especialmente al inquieto Louis, la princesa de Gales volvió a ejercer de madre incluso en medio de uno de los actos más solemnes del calendario real. Son detalles discretos, casi imperceptibles entre el despliegue ceremonial, pero que contribuyen a explicar por qué la futura reina sigue despertando tanta simpatía entre los británicos.

La procesión arrancó con otro de los nombres habituales de la familia. La duquesa de Edimburgo compartió el primer carruaje con el vicealmirante Sir Tim Laurence, esposo de la princesa Ana. Sophie escogió para este día un estilismo monocromático en blanco compuesto por polo, falda plisada y un espectacular sombrero de inspiración arquitectónica. La pieza, confeccionada sobre una base rígida de paja trenzada en tono crema, estaba rematada por un llamativo conjunto de plumas blancas y detalles de tul que aportaban volumen y personalidad al conjunto.

En el segundo carruaje viajaban el duque y la duquesa de Gloucester, representantes de la rama más discreta de la familia Windsor. Ellos continúan desempeñando funciones institucionales con una regularidad admirable pese a permanecer habitualmente alejados de los focos.

Los reyes cerraban la procesión a bordo de un Ascot Landau adquirido durante el reinado de la reina Victoria. Carlos III vestía el uniforme de la Guardia de Granaderos, el regimiento encargado este año de la ceremonia. Entre los detalles más simbólicos destacaba el monograma de Isabel II que todavía luce en su uniforme como recuerdo de su condición de ayudante de campo personal de la fallecida monarca, una distinción reservada a miembros de la Familia Real con rango militar.

placeholder Sophie de Edimburgo y Sir Tim Laurence, en el Trooping de Colour 2026. (Gtres)
Sophie de Edimburgo y Sir Tim Laurence, en el Trooping de Colour 2026. (Gtres)

Junto a él, Camila apostó por uno de los colores con más significado de la jornada. La reina lució un vestido rojo de crepé de seda diseñado por Fiona Clarke e inspirado precisamente en el uniforme de la Guardia de Granaderos. Completó el conjunto con una boina negra coronada por un penacho blanco y una insignia militar creada por el sombrerero Phillip Treacy, además de un broche vinculado al mismo regimiento.

Pero, si hubo una ausencia que llamó la atención entre los observadores de la Casa Real británica, fue la de las princesas Beatriz y Eugenia de York. Las hijas del príncipe Andrés han formado parte de la comitiva real en el Trooping the Colour de forma regular, pero este año no estuvieron presentes. Su falta llega en un momento especialmente delicado para su padre, cuya situación continúa generando incomodidad dentro de la institución. De hecho, el propio Andrés fue fotografiado durante la mañana conduciendo cerca de su residencia en Sandringham, completamente alejado de las celebraciones oficiales.

Tras el desfile, la familia volvió a reunirse en el balcón de Buckingham para protagonizar la imagen más esperada del día. Una fotografía que, como ocurre cada año, resume el delicado equilibrio que la monarquía británica intenta proyectar: tradición y modernidad, solemnidad y cercanía, institución y familia.

La familia real británica ya ha escrito un nuevo capítulo en la historia del Trooping the Colour. El evento, que pese a no celebrarse en el cumpleaños del rey sí lo conmemora, ha estado marcado por la ausencia de la familia York, que no ha acudido dado las últimas polémicas del príncipe Andrés. Pero no ha manchado el resto del acto, pues se ha podido ver a una Kate Middleton cariñosa con los príncipes George, Charlotte y Louis o el derroche de estilo y tradición de la mano de Sophie de Edimburgo y el homenaje militar de la reina Camila.

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