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Así era Isabel II en la más estricta intimidad: una “abuela genial” que bailaba ‘Dancing Queen’ de Abba en su cuarto
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CENTENARIO DE ISABEL II

Así era Isabel II en la más estricta intimidad: una “abuela genial” que bailaba ‘Dancing Queen’ de Abba en su cuarto

Con motivo del centenario de la reina, la que fuera su estilista y consejera hasta sus ultimos día habla de la mujer detrás de la reina y de cómo era trabajar para ella

Foto: La reina Isabel II en una imagen de archivo. (Gtres)
La reina Isabel II en una imagen de archivo. (Gtres)

Mientras que en España se celebra este 2026 el centenario de una de sus mujeres más emblemáticas e históricas, Cayetana Fitz-James Stuart, reconocida entre sus otros 14 títulos por ser la duquesa de Alba; Reino Unido rinde también diferentes homenajes a otra de sus soberanas en el que sería su cien aniversario: la reina Isabel II.

Casi cuatro años después de su fallecimiento, Elizabeth Alexandra Mary, la mujer que sostuvo la corona británica durante 70 años, sigue siendo una gran desconocida. Con motivo de esta fecha tan significativa, Angela Kelly, la que fuera su ayudante personal, asesora, comisaria de joyería, insignias y vestuario y consejera de máxima confianza durante casi 30 años, ha vuelto a conceder una entrevista en la que cuenta nuevas anécdotas de su día a día, hasta el final, junto a la reina Isabel II.

placeholder Angela Kelly junto a la reina Isabel II y Anna Wintour en la Londres Fashion Week en 2018. (Getty)
Angela Kelly junto a la reina Isabel II y Anna Wintour en la Londres Fashion Week en 2018. (Getty)

Hija de un estibador de Liverpool y de una costurera, Kelly consiguió la simpatía de la reina en 1992, cuando se vieron por primera vez en Alemania cuando ella era ama de llaves para el entonces embajador británico, Christopher Mallaby. Fue la propia madre del ahora rey Carlos III quien la invitó a postular a un puesto de asistente de vestuario en el Palacio de Buckingham. En 1994 empezó a trabajar para ella y, en cuestión de muy poco tiempo, se convirtió en una de las personas de su máxima confianza.

Pese a formar parte del servicio, su relación iba mucho más allá. “Angela cruzó la línea. Técnicamente era una sirvienta, pero era mucho más que eso. Se convirtió en confidente y miembro de confianza del círculo íntimo de la reina”, cuenta un antiguo asesor de alto rango a la edición británica de ‘Vanity Fair’. Esto le costó enemigos a Kelly dentro de palacio, donde la bautizaron como ‘AK-47’, como el fusil de asalto, “por su habilidad para eliminar a personas del palacio, donde era a la vez venerada y temida”. “Ella podía impulsar o arruinar tu carrera en el palacio porque tenía la confianza de la reina”.

Ella habla con mucha menos crudeza de su relación, lo hace con cariño y mimo al recordarla: “Ambas sabíamos que teníamos confianza, lealtad y comprensión mutua. La reina era mi mejor amiga y la echo de menos todos los días”. En 2012, le concedió a Angela Kelly la Real Orden Victoriana, la máxima condecoración del Reino Unido. En 2019, incluso publicó un libro de memorias —'The other side of the coin' ('El otro lado de la moneda')— en el que revelará su vida dentro de palacio, anécdotas desconocidas junto a la reina y fotografías nunca vistas con el consentimiento de la propia reina.

placeholder Angela Kelly con la medalla de la Real Orden Victoriana, la máxima condecoración del Reino Unido. (Getty)
Angela Kelly con la medalla de la Real Orden Victoriana, la máxima condecoración del Reino Unido. (Getty)

Se ganó su confianza a base de conocerla y construir, juntas, la imagen que ahora permanece en la memoria de todos. “Le dije: ‘Su Majestad, tiene unas piernas estupendas. ¡Vamos a lucirlas!’. Como era de esperar, los dobladillos de la ropa se acortaron”, recuerda ella misma en uno de sus primeros consejos como asesora de la reina Isabel II. “Angela le transmitía confianza a la reina, y ella se sentía mucho más relajada cuando estaba presente. Era una relación muy especial. Angela tenía un conocimiento innato de cómo debía lucir la reina desde el principio, y la reina confiaba en ella”, recuerda el diseñador británico Stewart Parvin.

La confianza de la abuela de los príncipes Guillermo y Harry en Angela Kelly era tal que no había ni una sola puerta cerrada del palacio para ella. Y esto no es una metáfora, Kelly entraba hasta el propio cuarto de la reina Isabel II, donde se vivían situaciones difíciles de creer por la intimidad que emanan: “Todas las mañanas, la reina escuchaba el programa de Terry Wogan en Radio 2. Cuando sonaba 'Dancing Queen', le encantaba, y bailábamos juntas. La reina se movía de un lado a otro y cantaba. A Su Majestad le encantaba cantar y tenía buena voz. Yo no. Me dejaba llevar y bailaba a su alrededor como si estuviera en una discoteca, y la reina me decía que me apartara porque no sabía cantar, y nos reíamos. Eran momentos inolvidables, ver a la reina tan relajada".

placeholder La familia real británica durante el Trooping The Colour de 2019. (Gtres)
La familia real británica durante el Trooping The Colour de 2019. (Gtres)

Kelly, durante sus 30 años de servicio, se puso —también literalmente— en los zapatos de la reina Isabel II. Calzaban el mismo número y su asistente era la encargada de darlos de sí para evitar que le hicieran daño a la monarca. Se ponía incluso sus joyas. “Recuerdo haberme quedado bastante sorprendido cuando Angela entró en mi despacho para hablar conmigo luciendo un magnífico collar de perlas de la reina (...) Angela me explicó que se lo permitía porque las perlas deben estar en contacto con la piel para evitar que se amarilleen", recuerda Sir Andrew Ford, antiguo interventor de la Casa Real. 

Angela Kelly vivió pegada a la reina Isabel II durante tres décadas: en Pascua se instalaba con ella el Castillo de Windsor; en verano, en Balmoral; y durante el confinamiento por la Covid-19 de 2020, se quedó en Windsor acompañándola y haciéndole la permanente. “Le encantaba ser abuela”, recuerda de la reina Isabel más personal: “Su Majestad llevaba a sus bisnietos a montar a caballo o a pasear. Organizaba barbacoas y actividades divertidas, y siempre lavaba los platos, incluso cuando recibía al primer ministro”.

placeholder La reina Isabel II montando a caballo en Balmoral en 2020. (Gtres)
La reina Isabel II montando a caballo en Balmoral en 2020. (Gtres)

Pese a la imagen férrea e institucional que se podía ver desde fuera, en la estricta intimidad era una familia ‘como otra cualquiera’. “Para ser sincera, era una familia cariñosa y normal (...) La reina rebosaba energía y era una abuela genial, la verdad”. La reina era, como también demostró tímidamente en muchos momentos públicos de su vida, una persona con mucho sentido del humor. “La reina tenía un excelente sentido del humor y nos divertíamos mucho bromeando”.

Angela Kelly se encargó de estar y vestir a la reina Isabel II hasta el último momento. Incluso después de su muerte, encargándose de engalanar el ataúd en el que viajó desde Balmoral hasta Londres. Tras su último adiós, la Casa Real prescindió de sus servicios.

Mientras que en España se celebra este 2026 el centenario de una de sus mujeres más emblemáticas e históricas, Cayetana Fitz-James Stuart, reconocida entre sus otros 14 títulos por ser la duquesa de Alba; Reino Unido rinde también diferentes homenajes a otra de sus soberanas en el que sería su cien aniversario: la reina Isabel II.

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