Máxima de Holanda recupera la tiara de 'quita y pon' y estrena un vestido tatuaje en la cena de gala con los embajadores de Japón
Con motivo de la visita de Estado de los Emperadores de Japón a los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, en compañía de sus hijas Amalia y Ariane, han ejercido de anfitriones para una cena de gala en el Palacio Real de Ámsterdam
Japanese emperor naruhito and empress masako visit the netherlands
Noche importante hoy en Holanda. Con motivo de la visita de Estado de los emperadores de Japón a los Países Bajos, los reyes Guillermo Alejandro y Máxima han ejercido de anfitriones de los mandatarios nipones en una cena de gala con todos los honores. Junto a ellos, han participado también en esta cena sus dos hijas, las princesas Amalia y Ariane, suponiendo el debut de esta última en una acto de estas características. Se han sumado también la otra reina Beatriz y el príncipe Constantijn, hermano del monarca, junto a su esposa, Laurentien.
Tras la ceremonia de bienvenida por la mañana —aunque los emperadores Naruhito y Masako llevan en el país desde el fin de semana, optando hasta hoy miércoles por disfrutar de unos días de descanso entre amigos y no entre jefes de Estado— y una visita al instituto de investigación Deltares en Delft —que colabora a nivel nacional e internacional con socios para promover la seguridad hídrica, la disponibilidad de agua y el subsuelo como base para la vida y la infraestructura—, Guillermo Alejandro y Máxima recibieron a los mandatarios nipones en el Palacio Real de Ámsterdam para este banquete de Estado.
Los embajadores de Japón en el banquete de gala en en Holanda. (Reuters)
Y cómo no podía ser de otra forma, no hay cena de gala sin looks ‘ad hoc’ que cumplen con el ‘dress code’ del evento y, tratándose de una Familia Real, las tiaras. En el caso de la reina Máxima de Holanda, haciendo honor a su nombre y fiel a su propio estilo, apostó por el ‘más es más’ de gala recuperando la tiara Stuart, que combinó con un vestido diseño de Iris van Herpen.
Empezando por joya de la corona -y nunca mejor dicho-, la tiara Stuart es una de las piezas más valiosas y originales del joyero no solo de los Van Orange, sino también de toda la realeza europea, y se la conoce también como la tiara de ‘quita y pon’. Esta vez, como ocurrió en 2018 cuando la lució por primera vez en su reinado para una cena en el palacio de Buckingham, la llevó con todos las piezas, en su máxima esplendor. Por aquel entonces, esta tiara llevaba sin usarse desde tiempos de la reina Juliana, la abuela del actual rey Guillermo, ya que la princesa Beatriz nunca la llevó durante sus años de reinado.
Lo que más destaca es su pieza central, un diamante de color azul pálido, casi 40 quilates y un tamaño considerable y del que toma su nombre, el diamante Stuart. La tiara consta de seis secciones principales que se escalonan hasta el motivo central y presenta un elaborado diseño calado con motivos florales y de volutas, rematado con otros diez grandes diamantes talla rosa.
Máxima de Holanda en 2018 con el ahora rey Carlos III luciendo la tiara Stuart en Reino Unido por primera vez. (Gtres)
Todos estos elementos son desmotables, lo que le da también el nombre de ‘tiara de quita y pón’, permitiendo así la tiara lueza diferente en cada una de sus versiones y que esos ‘adornos’ puedan usarse como pendientes, broches y anillos.
En cuanto al vestido de la reina Máxima, se trata como decíamos de una creación de la diseñadora patria Iris van Herpen, conocida por fusionar en sus diseños la tecnología con la artesanía tradicional en la alta costura dando lugar a creaciones de los más extravagantes y de características escultóricas modernas. Aunque, en el caso de la reina, no es tan así, conservando así su seña de identidad en los dibujos que adornan este vestido de gala.
El look de Máxima de Holanda para la cena de gala con motivo del viaje de Estado de los embajadores de Japón. (EFE)
Con un falso escote en en pico, cuenta con mangas tres cuartos y un cuerpo entallado hasta la cintura y un falda con vuelo, estilo princesa, gracias a una estructura interna a modo cancán para darle estructura a la falda a modo corset. Destaca de esta prenda el estampado de formas geométrica desde los hombros hasta el bajo de la falda que, sobre un tejido champán casi nude, crea el efecto de un ‘vestido tatuaje’ tan característico de las creaciones de Iris van Herpen.
Esta cena de gala era muy especial para Guillermo Alejandro y Máxima de Holanda. En primer lugar, por la buena relación que une a esta última con Masako. La reina fue uno de los pilares fundamentales a nivel personal de la emperatriz durante su depresión. Esta fue la razón también por la cual los mandatarios nipones llegaron a Holanda varios días antes de dar comienzo oficial al viaje de Estado, para estar junto a los reyes unos días en calidad de buenos amigos. Juntos pudieron disfrutar del partido "del primer partido de la fase de grupos de la Copa Mundial de Fútbol entre los Leones Naranjas y los Samuráis Azules en Dallas", como compartieron en sus redes sociales con una fotografía.
La princesa Ariane de Holanda en su esperado debut con tiara. (EFE)
En segundo lugar, este banquete estuvo también marcado por el debut oficial de la princesa Ariane en un evento de estas características y además con tiara. Para esta noche tan especial, la princesa lució un vestido de de Safiyaa en color rojo pasión con la diadema de arpa con diamantes de la reina Emma.
La historia del ‘Diamante Stuart’
La primera referencia que se tiene de esta imponente piedra preciosa es de 1690, cuando fue comprada por los reyes Guillermo III -príncipe de Orange- y María II, de la dinastía Stuart -o Estuardo, como la conocemos más comúnmente-. Como el diamante era bastante grande, los joyeros reales le recomendaron a María dividirlo en dos partes, pero ella se negó.
El diamante permaneció en Inglaterra hasta la muerte de ambos reyes y como no tuvieron descendencia, pasó a formar parte de la colección privada de la casa Van Oranje, aunque la hermana de María, la reina Ana de Inglaterra, luchó sin éxito por él.
Hasta 1897 fue utilizado como gargantilla y broche, y ese mismo año se incorporó en una tiara que la reina Guillermina, bisabuela del actual rey, encargó para su investidura, con el resultado que conocemos hoy en día. La diadema tiene 900 diamantes y fue creada por Eduard Schürmann & Co., junto a un collar a juego y un espectacular broche en forma de lazo, que Máxima también lució esa noche en Buckingham y luego en Berlín, volviendo a mostrar la opulencia y esplendor de su joyero familiar.
Noche importante hoy en Holanda. Con motivo de la visita de Estado de los emperadores de Japón a los Países Bajos, los reyes Guillermo Alejandro y Máxima han ejercido de anfitriones de los mandatarios nipones en una cena de gala con todos los honores. Junto a ellos, han participado también en esta cena sus dos hijas, las princesas Amalia y Ariane, suponiendo el debut de esta última en una acto de estas características. Se han sumado también la otra reina Beatriz y el príncipe Constantijn, hermano del monarca, junto a su esposa, Laurentien.