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Carlota Casiraghi, sobre Carolina de Mónaco: "Crecí con una madre brillante que tenía unos estándares intelectuales muy altos"
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Madre e hija

Carlota Casiraghi, sobre Carolina de Mónaco: "Crecí con una madre brillante que tenía unos estándares intelectuales muy altos"

La hija de Carolina de Mónaco reflexiona sobre la exigencia que marcó sus primeros años, la influencia de su familia y la presión mediática que ha acompañado su vida desde muy joven

Foto: Carlota Casiraghi y su madre, Carolina de Mónaco, en 2022. (Gtres)
Carlota Casiraghi y su madre, Carolina de Mónaco, en 2022. (Gtres)

“Ella me crió con un sentido de la libertad que era el núcleo de su educación, y siempre quiso que tomáramos nuestras propias decisiones”, fue como explicó Pauline Ducruet a Vanitatis la relación con su madre, Estefanía de Mónaco. Y es un reflejo también de la educación que su tía, la princesa Carolina, también ha dado a sus hijos. 

Tanto Pauline como su prima, Carlota Casiraghi, han luchado por sus estudios, una licenciada en Estilismo de Moda y la otra en Filosofía. Mientras la hija de la princesa Estefanía ha trazado su carrera con su propia firma, la de la princesa Carolina ha trabajado su pasión por la literatura. Fruto de ello, ha sido la publicación de ‘La Grieta’, donde profundiza en temas como la fragilidad humana, el duelo, los traumas y la maternidad.

placeholder Crolina de Mónaco junto a Carlota y Andrea Casiraghi. (Gtres)
Crolina de Mónaco junto a Carlota y Andrea Casiraghi. (Gtres)

Y es que en esa reflexión a través de la ayuda de varios autores clásicos, Carlota también ha generado espacio para la introspección personal, poniendo el foco en su juventud y en su familia. “Durante mucho tiempo, tuve esta faceta de ‘estudiante ejemplar’, viviendo con el miedo a entregar un mal trabajo, con el deseo de cumplir las expectativas… incluso a costa de dejar de cuestionar mis propios deseos”, confesó a la revista ‘Psychologies’. 

La filósofa y escritora reconoce que durante años sintió un profundo miedo a los exámenes, hasta el punto de asociar su valor personal a los resultados. “Era como si mi valía dependiera de ellos”, admite, recordando una época en la que apenas se permitía cometer errores.

placeholder Carolina junto a su hija Carlota. (Gtres)
Carolina junto a su hija Carlota. (Gtres)

En ese contexto, la hija de Carolina de Mónaco también ha recordado la influencia que tuvo su madre en su formación intelectual. “Crecí con una madre brillante y sumamente culta, que tenía estándares intelectuales muy altos”. Unas expectativas que, según explica, marcaron profundamente su manera de relacionarse con el aprendizaje y el conocimiento. Aunque considera que aquello le proporcionó una sólida estructura y una base muy valiosa, también reconoce que acabó desarrollando una fuerte presión por estar siempre a la altura.

De hecho, Casiraghi confiesa que esa búsqueda constante de la respuesta correcta terminó alejándola de sus propias emociones e incluso del placer de la lectura. “Estaba tan ansiosa por dar la respuesta correcta que me desconecté de mis propios sentimientos”, asegura. Un proceso del que tardó años en desprenderse y que la llevó, poco a poco, a cuestionar las normas que había interiorizado hasta encontrar su propia voz. “Me costó mucho tiempo atreverme a liberarme de las ataduras de la escuela. Y aún más tiempo antes de atreverme a escribir”.

La hija de Carolina de Mónaco asegura que crecer entre un hermano mayor y otro menor influyó profundamente en su forma de relacionarse con los demás. “Me inculcó el hábito y el gusto de actuar como puente: me gusta intentar reconciliar lo irreconciliable”, explica.

La filósofa considera que esa posición intermedia dentro de la familia le enseñó desde muy joven a comprender distintos puntos de vista y a ejercer como mediadora. Una capacidad que, según deja entrever, ha conservado en su vida adulta y que forma parte esencial de su manera de entender las relaciones personales y familiares. “Mis dos hermanos me permitieron comprender la alteridad y desarrollar mi masculinidad. ¡Eso es un regalo increíble!”, afirma.

placeholder Carolina de Mónaco junto a tres de sus hijos. (Gtres)
Carolina de Mónaco junto a tres de sus hijos. (Gtres)

Asimismo, señala que cuestiones como su vida sentimental, sus decisiones personales o incluso su apariencia física han estado siempre más expuestas al escrutinio. Una realidad que, según explica, la ha acompañado desde joven debido a la atención mediática que genera su apellido. En este sentido, Casiraghi admite que la presión de los medios no ha sido igual para todos los miembros de su familia: “La atención de los medios siempre ha sido mucho mayor sobre mí que sobre mis hermanos”, reconoce, poniendo de manifiesto el peso de haber crecido en la familia Grimaldi.

“Ella me crió con un sentido de la libertad que era el núcleo de su educación, y siempre quiso que tomáramos nuestras propias decisiones”, fue como explicó Pauline Ducruet a Vanitatis la relación con su madre, Estefanía de Mónaco. Y es un reflejo también de la educación que su tía, la princesa Carolina, también ha dado a sus hijos. 

Carolina de Mónaco