No será emperatriz, pero ya reina: la princesa Aiko desata la fiebre en Japón
La hija de los emperadores tiene vetado el trono por ley, pero la calle tiene una postura muy alejada. El apoyo para que sea emperatriz es aplastante y se ha convertido en la nueva reina de las conversaciones y los medios
La princesa Aiko, en la última fiesta celebrada en los jardines de Akasaka. (EFE)
Quizá no era su intención, pero las recientes declaraciones del príncipe Akishino sobre la reforma de la Ley Imperial solo han servido para reavivar un debate que deja una clara ganadora. Cierto es que, al menos de momento, no puede ser emperatriz, pero sí es una auténtica reina: Aiko de Japón ha desatado una auténtica fiebre en su país. Ocupa portadas, ocupa titulares y su apoyo, que ya era considerable, es cada vez mayor.
Basta acercarse estos días a un quiosco japonés para darnos cuenta de que la prensa japonesa la tiene ya como uno de sus objetivos. Esta misma semana, ocupa la portada de dos conocidas revistas. Aunque ambas son de corte femenino, no la llevan a primera página por sus looks o estilo de vida. Ambas la colocan como futura emperatriz y resaltan su trabajo.
Una de ellas es 'Josei Jishin', que habla directamente de una posible “emperatriz Aiko”; la otra es 'Shūkan Josei', que la convierte en protagonista de su número de septiembre y hasta incluye un suplemento especial con sus mejores imágenes de este verano. Y eso solo si hablamos de medios impresos. La inmediatez del digital hace que, solo en los últimos días, el número de artículos sobre ella sea muy difícil de contabilizar.
La princesa Aiko, en las portadas de dos conocidas revistas de Japón. (Vanitatis)
A sus 24 años, cada aparición de la princesa genera una cascada de artículos en los que se examinan sus palabras, sus gestos y hasta el último detalle de su ropa. Algo parecido a lo que pasa en nuestro país con la princesa Leonor y Sofía o el ejemplo británico, con la princesa de Gales ocupando titulares casi a diario. Con el matiz de que no es algo que en Japón ocurriese con otros miembros de la realeza.
Los últimos días han sido especialmente activos para los redactores que siguen la actualidad de Aiko, especialmente este lunes, cuando asistió en Tokio a la apertura de la Conferencia Internacional de Física de Semiconductores. Su discurso, en el que tuvo unas palabras para los afectados por el terremoto de Kumamoto y las recientes inundaciones de Chiba, fue analizado al milímetro.
Era apenas su segundo discurso en un congreso internacional, pero la intervención fue seguida inmediatamente por televisiones, periódicos y medios digitales. Un acto científico terminó generando varias noticias diferentes alrededor de una protagonista que cada vez necesita menos para despertar interés, también impulsado por ese apoyo popular, con una gran mayoría que la defiende como ocupante del trono.
Aiko, durante las celebraciones por el 66º cumpleaños del emperador Naruhito. (EFE)
Esto solo viene a confirmar una tendencia que ha ido creciendo en los últimos años, con ese aumento del interés por ella en los medios a la vez que se incrementa el apoyo popular para que ocupe el trono. Y parte del fenómeno se explica con su evolución. Quizá precisamente por no tener la presión de ser la heredera, se ha incorporado a la agenda oficial con la misma naturalidad que afronta sus compromisos públicos, alejándose de la rigidez de la institución.
Y uno de los ejemplos de cómo tiene el cariño de los japoneses lo veíamos hace solo unos días. Una conocida publicación recogía unas imágenes de la princesa en un zoo durante sus vacaciones que hicieron enloquecer a la población, a pesar de que el misterioso joven que la acompañaba en las fotos era un amigo de toda la vida. El pueblo solo quiere verla enamorada y feliz.
Al respaldo popular también ha ayudado la reciente reforma de la Ley de la Casa Imperial, que no ha sido del gusto. Aunque se han modificado las normas para asegurar la línea sucesoria, sigue sin contemplarse a la mujer como titular del trono y se ha priorizado la adopción de miembros de familias de antiguas ramas de la Casa Imperial. Eso sí, al menos las mujeres no serán expulsadas por casarse con plebeyos, como le pasó a la exprincesa Mako, prima de Aiko.
La ley dice una cosa; la calle, otra
Y Japón ha demostrado que piensa de otra manera. Una reciente encuesta nacional realizada por 'Kyodo News' los días 25 y 26 de julio situó en el 81 % el apoyo a permitir una mujer emperatriz, frente al 16,1 % que se mostró en contra. Otro sondeo de Yomiuri, citado por 'Shūkan Josei', elevó la aceptación hasta el 85 %. Unos números muy alejados de lo que refleja la reforma legal.
De hecho, esta modificación en la ley de la Casa Imperial no ha cerrado el debate, más bien todo lo contrario: ha conseguido que vuelva a hablarse con fuerza de cambiar de nuevo las reglas para que las mujeres de la familia puedan optar al trono. De hecho, una de las revistas que llevan a Aiko a la portada recupera una información de 2005, antes del nacimiento del príncipe Hisahito, segundo en la línea de sucesión tras su padre, el actual heredero.
Aiko, junto a sus primos Kako e Hisahito, en las celebraciones por los 66 años de Naruhito. (EFE)
Según el testimonio de un antiguo alto cargo de la Agencia de la Casa Imperial, Naruhito habría mostrado entonces comprensión hacia una reforma que permitiera la sucesión femenina y Akishino habría considerado igualmente aceptable aquella dirección. Y aunque por ahora no hay una declaración oficial, parece que el apoyo popular ha situado al emperador y su hermano en la misma posición que hace 20 años.
De hecho, las recientes palabras de Akishino en rueda de prensa, sosteniendo que la sociedad debe seguir avanzando, se han interpretado como una señal de que dentro de palacio el debate puede estar bastante menos cerrado de lo que parece desde fuera. El medio 'Josei Jishin' ha ido más lejos y habla incluso de un posible “consenso” imperial en torno a Aiko.
Lo que está claro, de momento, es que la ley dice una cosa y la calle parece decir otra. Y es que, mientras una da la espalda a Aiko, la otra la ensalza y, aunque no es la emperatriz y la ley parece cerrada a que lo sea, para el pueblo ya es su reina.
Quizá no era su intención, pero las recientes declaraciones del príncipe Akishino sobre la reforma de la Ley Imperial solo han servido para reavivar un debate que deja una clara ganadora. Cierto es que, al menos de momento, no puede ser emperatriz, pero sí es una auténtica reina: Aiko de Japón ha desatado una auténtica fiebre en su país. Ocupa portadas, ocupa titulares y su apoyo, que ya era considerable, es cada vez mayor.