El importante paso del príncipe Hisahito, la gran esperanza japonesa, en las solemnes celebraciones de Año Nuevo
Tras haber celebrado, que no cumplido, su mayoría de edad el pasado septiembre, el sobrino del emperador, segundo en la línea de sucesión, se ha estrenado en la ceremonia de celebración del Año Nuevo
El príncipe Hisahito, junto a sus padres y su hermana Kako, en la celebración solemne del Año Nuevo. (Casa Imperial de Japón)
Quizá por nuestra cultura, nos resulta extraño que haya actos oficiales marcados en las agendas de las casas reales un 1 de enero. Pero así es. Además de la tradicional cena de gala que acoge cada año el palacio danés de Amalienborg, en Japón hay otra cita igual de arraigada. Y este 2026 ha venido con novedades, con el estreno en ella del príncipe Hisahito, la gran esperanza japonesa, en la solemne ceremonia de celebración del Año Nuevo.
Como siempre, ha tenido lugar en el Palacio Imperial, con Naruhito y Masako liderándola y recibiendo las felicitaciones y buenos deseos del resto de miembros de la familia, así como de los representantes de los tres poderes del gobierno, con el discurso de la primera ministra, Sanae Takaichi, que también como el joven príncipe, se estrenaba en esta ceremonia al ser elegida para el cargo hace unos meses.
Se trata de una cita bastante solemne y que siempre sigue los protocolos, algo que viniendo de Japón, no sorprende en absoluto. Ni siquiera las mujeres que participan se salen del guion con sus tiaras o vestidos. Siempre suelen llevar tonos claros o pastel, con un predominio de los blancos y los beiges. Las únicas que han roto un poco la monocromía dela imagen eran la princesa Kako, en un delicado verde agua, y la princesa Hisako, en lila.
Los emperadores, recibiendo las felicitaciones de año nuevo por parte de los miembros del gobierno. (Casa Imperial de Japón)
Tampoco encontramos sorpresa en las tiaras, ya que habitualmente al cumplir la mayoría de edad, cada dama de la familia imperial japonesa recibe una y es la que utilizan para grandes ocasiones como esta, a diferencia de otras casas reales, donde hay un amplio abanico de joyas históricas para elegir.
Por eso, la gran novedad ha sido la presencia del príncipe Hisahito, segundo en la línea de sucesión y llamado a ser emperador por encima de su prima, Aiko, la hija de los actuales emperadores, al seguir vigente y muy arraigada la Ley Sálica que veta el Trono del Crisantemo para las mujeres. El joven debuta tras haber celebrado de forma oficial el pasado septiembre su mayoría de edad, lo que ha supuesto un antes y un después en su vida institucional.
Así, este acto supone un paso más del chico hacia el histórico trono, para el que se está preparando desde hace tiempo, mucho antes de cumplir esa mayoría de edad que le otorga ya ciertas obligaciones ante la Casa Imperial. Pese a su corta edad, acompañó a sus padres a viajes internacionales, compartiendo tiempo, por ejemplo, con miembros de la familia real belga y la familia real de Bután.
El príncipe Hisahito, cerrando la entrada de la Familia Imperial a la ceremonia. (Casa Imperial de Japón)
Así lo reconoció el propio Hisahito el pasado marzo, cuando se graduó de la secundaria. En la rueda de prensa que concedió por este motivo, se mostró natural y cercano, confesando que sentía cierto nerviosismo por los derroteros que iba a tomar su vida, pero que era plenamente "consciente de sus responsabilidades". La misma intervención sirvió para que el joven príncipe hablara sobre el matrimonio: "Realmente, aún no he pensado profundamente en el momento o la pareja ideal", dijo.
Y es que, aunque la respuesta es perfectamente acorde a su juventud y los 19 años que cumplía el pasado septiembre, no es un tema baladí para los japoneses, puesto que la línea de sucesión al Trono del Crisantemo es corta. Tras Hisahito, solo está en la lista el príncipe Hitachi, hermano del emperador emérito y que cuenta ya con 90 años, lo cual hace altamente improbable que llegue a él la sucesión.
Esto coloca al joven Hisahito en una posición en el punto de mira y con cierta presión con la que hasta ahora parece lidiar bien. Tiene claro su futuro desde que era pequeño y su estreno en la solemne ceremonia de celebración del Año Nuevo es solo un paso natural hacia él.
Quizá por nuestra cultura, nos resulta extraño que haya actos oficiales marcados en las agendas de las casas reales un 1 de enero. Pero así es. Además de la tradicional cena de gala que acoge cada año el palacio danés de Amalienborg, en Japón hay otra cita igual de arraigada. Y este 2026 ha venido con novedades, con el estreno en ella del príncipe Hisahito, la gran esperanza japonesa, en la solemne ceremonia de celebración del Año Nuevo.