Juliana Awada: el gran error de estilo de la primera dama argentina
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en la cumbre de las américas que se celebra en perú

Juliana Awada: el gran error de estilo de la primera dama argentina

El vestido rojo que eligió para la cena inaugural de la Cumbre de las Américas, muy criticado en las redes sociales

Foto:  Mauricio Macri causó sensación con su mujer. (Gtres)
Mauricio Macri causó sensación con su mujer. (Gtres)

En la octava edición de la Cumbre de las Américas, que se celebra en Perú, no se habla de otra cosa que del espectacular, pero poco apropiado, vestido que lució Juliana Awada, la mujer del presidente argentino, Mauricio Macri, para la cena ofrecida en su honor por el presidente anfitrión, Martín Vizcarra, en la Casa de Pizarro de Lima.

Juliana Awada, de 44 años, optó por un vestido rojo Valentino, con escotazo y por encima de las rodillas, lo suficientemente llamativo como para verla a kilómetros. No en vano, en el diario 'La Nación', en Argentina, dicen textualmente que "se robó todas la miradas". Como para no... Además del atuendo, puso de su parte con su actitud: de la mano con su marido, regaló expresivos gestos a los fotógrafos, que le dieron a tope al obturador. Gracias a detalles como este, el evento trascendió lo político, que es la esencia de esta cumbre.

 Juliana Awada, guapísima, a sus 44 años. (Gtres)
Juliana Awada, guapísima, a sus 44 años. (Gtres)

Madre de dos hijos, Juliana tiene un cuerpo espectacular (de hecho conoció a su marido en un gimnasio) y si a su metro setenta y tres, le sumamos los taconazos estaba perfecta para una pasarela. No, sin embargo, para un acontecimiento de estas características. Desde que aparecieron las primeras imágenes de esta indudablemente bella mujer de rojo, la controversia está servida. Eso sí, los comentarios en Twitter se han polarizado entre los que consideran que es toda una diosa bajada a la tierra y los que aseguran que le faltaban metros de tela.

[LEE MÁS. Juliana, Letizia y un vestido casi idéntico]

La imagen de la primera dama argentina distó mucho de la ofrecida durante su visita de Estado a España en febrero del año pasado, donde, por cierto, aguantó muy bien el tirón a una reina Letizia que lo dio todo en este encuentro bilateral estratégico para ambos países. Un duelo de glamour de alta intensidad que no tuvo una clara ganadora y que no será recordado por patinazos como este de Juliana en Perú.

 La primera dama exhibió ademanes de modelo. (Gtres)
La primera dama exhibió ademanes de modelo. (Gtres)

Su visita a España

Awada se mostró en Madrid mucho más recatada y comedida, diríamos incluso que apropiada, y eligió unos estilismos acordes al calado de la situación que se aplaudieron a ambos lados del Atlántico. Sin embargo, en la cena de anoche parecía una modelo al lado de la mujer del presidente peruano, Maribel Díaz, mucho más clásica, con un conjunto que hubiera sido ideal también para ser madrina de una boda. Y con un físico no tan privilegiado como el de la empresaria textil argentina. Por cierto, que la primera dama anfitriona demostró una gran soltura en este recién estrenado rol, ya que se marido acaba de tomar posesión como presidente después de la reciente dimisión de Pedro Pablo Kuczynski.

 El presidente de Perú y su mujer fueron los anfitriones. (Gtres)
El presidente de Perú y su mujer fueron los anfitriones. (Gtres)

Recordemos que Juliana Awada es la tercera mujer del presidente argentino, que estuvo casado anteriormente con Ivonne Bordeu, entre 1981 y 1991, y con Isabel Menditeguy, de quien se divorció en 2005, tras diez años de matrimonio.

Ella, por su parte, también está casada en segundas nupcias, ya que protagonizó un fugaz matrimonio con Gustavo Capello en los años 90. Más tarde tuvo una relación de diez años con el belga Bruno Laurent Barbier, padre de su hija mayor, Valentina, que nació el 11 de octubre de 2003. De su matrimonio con Macri nació su segunda hija, Antonia, que cumplirá 7 años el 11 de octubre.

El mandatario argentino está enamorado, como se dice coloquialmente, hasta las trancas y dedica a su mujer apelativos superlativos como 'hechicera', 'sagrada' y 'sabia emocional'. No viaja sin ella a ninguna parte y la considera responsable de la energía que tiene para estar al frente del país. Dicho queda... Y estamos seguros de que anoche para él no había mujer más elegante que la suya en Lima.

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