Hablan los expertos: cómo afecta la guerra de los Beckham a su reputación empresarial y familiar
La crisis paternofilial desatada entre David y Victoria y su hijo Brooklyn tiene consecuencias más allá de la prensa rosa y las redes sociales: se puede tambalear un impecable imperio
La familia Beckham casi al completo. (Instagram/ @victoriabeckham)
La crisis familiar que rodea a los Beckham ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en una cosa pública que podría derivar en un problema de imagen. Hablamos con dos voces expertas en comunicación, marca e imagen coinciden en el diagnóstico y en la receta: menos palabras, más control y vuelta a la discreción.
Para Evelyn Fernández, CEO y fundadora de Antípodes Comunicación, la clave está en recuperar el mando del relato. “Desde una perspectiva de imagen y marketing, el principal consejo a la familia Beckham sería recuperar el control del relato”, explica. “La comunicación debería volver a basarse en la discreción, que ha sido uno de los pilares históricos de la marca Beckham”.
Victoria Beckham y Nicola Peltz en una imagen de archivo. (Gtres)
Fernández insiste en que no se trata de negar la realidad, sino de colocarla en su sitio. “Los conflictos familiares, aunque legítimos, deben resolverse en el ámbito privado para no comprometer una marca construida durante décadas”, apunta. Una marca que, recuerda, ha sobrevivido precisamente gracias a una gestión milimétrica de su exposición pública.
En la misma línea se expresa Jesús Reyes, periodista experto en moda e imagen, CEO de CoolHunting Madrid Comunicación y autor de Alter Ego y Leonor. Estilo de una Borbón y Ortiz. Para Reyes, el error está en responder desde la emoción. “Reducir las declaraciones públicas y evitar respuestas emocionales es clave para frenar la escalada mediática”, señala.
Silencio, la mejor solución
El silencio, lejos de ser una huida, forma parte de la estrategia. “Apostar por el silencio estratégico ayudaría a enfriar la polémica y a proteger la credibilidad del conjunto”, añade. Una idea que conecta con la dimensión empresarial del apellido Beckham. “Cuando una familia es también una marca global, cada palabra suma o resta”.
Pensando ya en el medio plazo, Reyes plantea una reconstrucción pausada del relato. “A medio plazo, reconstruir una narrativa común, aunque sea desde la distancia, permitiría recentrar el foco”, explica. “Esa narrativa debería apoyarse en valores compartidos como el respeto, la profesionalidad y la coherencia”.
Ambos coinciden en que el verdadero activo no está en el conflicto, sino en lo construido. “El verdadero valor de la marca Beckham está en su legado, sus proyectos y su imagen aspiracional como marca global”, concluye Reyes.
La crisis familiar que rodea a los Beckham ha dejado de ser un asunto privado para convertirse en una cosa pública que podría derivar en un problema de imagen. Hablamos con dos voces expertas en comunicación, marca e imagen coinciden en el diagnóstico y en la receta: menos palabras, más control y vuelta a la discreción.