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Rakugaki, lettering... Los millennials no solo se relajan dibujando mandalas

También lo hacen dejando volar su imaginación sin límites en un acto de creación total, una oda al garabato, poniendo arte en su agenda o escribiendo como un amanuense

Foto: Una agenda en su versión más creativa. (Foto: Instagram Bullet Journals)
Una agenda en su versión más creativa. (Foto: Instagram Bullet Journals)

Si te enganchaste a colorear mandalas, estas nuevas opciones de sacar a pasear tu artista interior te van a encantar y, lo mejor, harán tu vida más estimulante. Se trata de hacer garabatos, de dejar volar la imaginación y de ser feliz con una caja de lápices Alpino, por ejemplo; de desatar tu creatividad con la lista o anotaciones de cosas pendientes y de sentirte el más cool de los escribanos. Toma nota de las últimas tendencias en cuestión de escritorio.

1. Rakugaki

Rakugaki. (Foto: Instagram Tonikoro)
Rakugaki. (Foto: Instagram Tonikoro)

No tienes una voz apta para todos los públicos, pero no te privas de cantar en la ducha, en el karaoke, ni en la boda de tu mejor amiga. Pues con el mismo sano espíritu de 'no hace falta ser el mejor para hacer algo y disfrutarlo' nació rakugaki o, lo que es lo mismo, el placer de hacer garabatos y desatar la imaginación. El invento llega desde Japón de la mano del ilustrador Bunpei Yorifuji, capaz de diseñar una campaña publicitaria o de hacer folletos ilustrados con normas para sobrevivir a un terremoto. En el país del Sol Naciente el asunto tuvo su gracia el año pasado. Tanta que hasta se abrió en Tokio un café (ahora ya cerrado, sobrevivir en la megalópolis y a la proverbial falta de imaginación nipona es duro) en el que los clientes podían dejarse llevar por la fiebre del boli y las pinturas y colorear las paredes y las mesas a su gusto.

Nuestro objetivo es más modesto y no pretendemos que te metas a diseñadora de interiores de la tasca de la esquina, pero sí puedes hacer una visita a tu niña interior, esa que estrenaba cada caja de lápices Alpino con ilusión. Conseguirás recuperar la capacidad de imaginar y pintar tus ideas gracias a las indicaciones que Yorifuji te aporta en el libro de Blackie Books 'Rakugaki'. Una invitación a que mires (y dibujes) las pequeñas cosas de la vida de una nueva forma.

2. Bullet journal

Hasta en las agendas puede brillar el espíritu creativo. (Foto: Instagram Bullet Journals)
Hasta en las agendas puede brillar el espíritu creativo. (Foto: Instagram Bullet Journals)

Nunca es tarde si la idea es buena. Este invento lleva dando vueltas por el mundo y la meca del postureo, o sea, Instagram, desde 2016. Pero no sólo por ahí, el grupo de Facebook​ Bullet Journal en español ya cuenta con más de 6.000 miembros y subiendo. Por si vives en una cueva profunda y desorganizada, quizá este sea el momento de que te animes a clarificar tu existencia haciendo tu propio Bullet Journal. Vaya, que organices tu agenda con el sistema creado por el neoyorquino Ryder Carroll, que convertirá tu libreta en un disco duro externo de tu propia memoria. En resumen, el objetivo es elevar el post-it de toda la vida a la categoría de arte. Para convertirte en la Marie Kondo de las agendas solo necesitas, en principio, una libreta y un boli. A continuación, anota en ella  tareas, eventos y notas, cada una en una línea, y asigna un símbolo a cada una (por ejemplo, un círculo para eventos, un punto para las tareas pendientes y un guion para las notas).

Pero la gracia del asunto no es esa, sino desatar tu vena artística en esos listados de cosas pendientes y hacer una agenda 100% personalizada, en la que no sólo chequees de un vistazo lo que tienes que comprar hoy o a qué hora es la cita con el dentista, sino que puedas apuntar hasta cuántos vasos de agua te has bebido o de qué humor te has levantado para poder hacer la media del mes. Y todo en bonito. ¿No lo crees posible? Date una vuelta por Pinterest y compruébalo.

3. Lettering

No es caligrafía, no es tipografía, es lettering: dibujar letras con estilo y en varios trazos, como el que dibuja una copia de 'Las meninas'. Así de sencillo… y de complicado, porque el que sea capaz de lucirse pintando una A bonita que tire la primera piedra. Ya hay manuales para aprender a hacerlo (como 'Letras bonitas' de Three feelings) y cursos como los que se ofrecen en la academia madrileña Happy Letters. Las herramientas imprescindibles del lettering, más que los lápices y los pinceles o rotuladores, son las mismas que en los dos ejemplos anteriores: nuestras manos y nuestra imaginación. Y el objetivo, más que ser capaces de 'dibujar' unas invitaciones de boda únicas y legibles, es desatar la creatividad que, en ocasiones, duerme enterrada en la mina de un lápiz.

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