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VOCES EXPERTAS

Retinol y vitamina C: ¿los puedes mantener en verano o conviene dejarlos para septiembre?

El Dr. Leo Cerrud explica qué cosméticos y tratamientos se pueden seguir usando

Foto: No tienes que aparcar tus rutinas faciales en verano (Pexels)
No tienes que aparcar tus rutinas faciales en verano (Pexels)

Cada verano se repite la misma duda frente al neceser: ¿toca aparcar el retinol hasta septiembre?, ¿es mejor abandonar los ácidos?, ¿podemos seguir utilizando los tratamientos habituales o el sol obliga a cambiar por completo la rutina? La respuesta no es tan radical como suele creerse. No hace falta guardar todas las cremas potentes en un cajón ni reducir el cuidado facial a una hidratante y un protector solar.

El doctor Leo Cerrud, experto en medicina estética, defiende que la mayoría de los cosméticos pueden seguir utilizándose durante los meses de calor, siempre que la piel esté acostumbrada a ellos, se encuentren bien formulados y se acompañen de una protección solar adecuada.

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“El verano no es el enemigo, es un momento excelente para preparar la piel y protegerla, siempre que sepamos elegir qué cosméticos son aptos y cuáles es mejor posponer para la rentrée”, explica el especialista.

La estación, además, trae sus propios problemas cutáneos. Pasamos más tiempo al aire libre, gesticulamos y entrecerramos los ojos continuamente por la intensidad de la luz y exponemos la piel al cloro, el agua salada, el aire acondicionado y la brisa marina. El resultado puede ser un rostro más deshidratado, sensible o con las líneas de expresión algo más visibles, especialmente en la frente y alrededor de los ojos.

placeholder Recurre por las noches a fórmulas con ácido hialurónico (Unsplash)
Recurre por las noches a fórmulas con ácido hialurónico (Unsplash)

Por eso no siempre tiene sentido simplificar la rutina hasta dejarla bajo mínimos. La clave está en distinguir entre mantener un cosmético que la piel ya tolera e iniciar un tratamiento potencialmente irritante justo antes de pasar varios días bajo el sol.

El retinol no tiene que irse de vacaciones

Durante años se ha repetido que el retinol y el verano eran incompatibles. Sin embargo, el problema no es que el ingrediente se vuelva peligroso cuando suben las temperaturas, sino la irritación que puede provocar durante las primeras semanas de uso.

“En contra de lo que se cree, el retinol sí se puede usar. Durante años se ha dicho que en verano estaba prohibidísimo porque irritaba la piel y producía manchas, pero los últimos estudios científicos demuestran que, si tu piel ya está habituada —es decir, está retinizada— y lo tolera bien, no irrita por el simple hecho de que haga calor o brille el sol. La clave no es suspenderlo, sino protegerse bien cada día con un SPF 50”, señala Cerrud.

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Es decir, quien lleva meses utilizando retinol sin sufrir descamación, picor o rojeces puede mantenerlo por la noche. Eso sí, no es el momento de aumentar alegremente la concentración, utilizarlo más días por semana o combinarlo con otros activos intensos sin saber cómo va a reaccionar la piel.

La situación cambia si nunca se ha usado. Empezar durante las vacaciones puede coincidir con la fase de adaptación, cuando es más frecuente que aparezcan sequedad, descamación o sensibilidad. En ese caso, lo más sensato es posponer el estreno hasta septiembre.

Mientras tanto, el doctor propone recurrir por la noche a fórmulas hidratantes con ácido hialurónico. No cumple la misma función que el retinol, pero ayuda a mantener el agua en la piel y a compensar la sequedad causada por el sol, el cloro o el aire acondicionado.

placeholder El protector solar es imprescindible en esta estación (Launchmetrics Spotlight)
El protector solar es imprescindible en esta estación (Launchmetrics Spotlight)

Vitamina C por la mañana, pero con texturas ligeras

Otro activo que no debería desaparecer del baño es la vitamina C. Su función antioxidante ayuda a combatir los radicales libres generados por la exposición a la radiación ultravioleta y complementa —que no sustituye— el trabajo del protector solar.

Durante los meses de calor, el doctor Cerrud aconseja elegir sérums, geles o fluidos que se absorban con facilidad y no dejen una sensación pesada sobre el rostro. Esto resulta especialmente útil si después se van a aplicar hidratante, protector solar y maquillaje.

Conviene recordar que una fórmula incómoda es más fácil de abandonar. Si un sérum muy denso hace que la rutina resulte pegajosa, puede ser preferible cambiarlo temporalmente por otro más ligero antes que renunciar por completo al antioxidante.

El SPF 50 es la parte que no admite negociación

Podemos discutir sobre si el retinol se utiliza dos o tres noches, si la vitamina C funciona mejor en sérum o en crema y si la hidratante necesita una textura más fresca. Con el protector solar hay bastante menos margen.

El doctor Cerrud recomienda utilizar cada mañana un fotoprotector de amplio espectro con SPF 50 y renovarlo a lo largo del día. Aplicarlo a primera hora y olvidarse hasta la noche no basta si se permanece al aire libre, se suda, se nada o se seca el rostro con una toalla.

Si tu piel ya está habituada —es decir, está retinizada— y lo tolera bien, no irrita por el simple hecho de que haga calor o brille el sol

También es importante extenderlo en cantidades generosas por zonas que solemos olvidar, como las orejas, el nacimiento del cabello, el cuello y el escote. Las gafas de sol, los sombreros y buscar la sombra en las horas centrales ayudan, pero tampoco reemplazan la aplicación del producto.

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Tratamientos estéticos: no todo está prohibido, pero tampoco todo vale

Con los retoques ocurre algo parecido a la cosmética. No existe una prohibición general para todo el verano, aunque sí hay procedimientos que requieren más prudencia por el riesgo de inflamación, irritación o hiperpigmentación tras la exposición solar.

Los tratamientos suaves, hidratantes o poco invasivos pueden seguir realizándose si el profesional considera que son adecuados. En cambio, las técnicas que provocan una renovación intensa de la piel, como determinados peelings profundos o procedimientos que dejan la superficie especialmente sensibilizada, suelen encajar mejor en épocas con menor radiación.

Antes de reservar cualquier sesión, lo recomendable es explicar al médico si se va a viajar a la playa, pasar muchas horas al aire libre o exponerse al sol de manera inmediata. No es lo mismo hacerse un tratamiento y permanecer varios días en casa que salir al día siguiente rumbo a una piscina.

La conclusión es bastante menos dramática de lo que parecía: el neceser de verano no necesita una mudanza completa. Podemos conservar buena parte de la rutina, adaptar las texturas, evitar experimentos innecesarios y mantener el protector solar siempre a mano. Lo que conviene dejar para septiembre no son todos los activos eficaces, sino las prisas por estrenar varios a la vez.

Cada verano se repite la misma duda frente al neceser: ¿toca aparcar el retinol hasta septiembre?, ¿es mejor abandonar los ácidos?, ¿podemos seguir utilizando los tratamientos habituales o el sol obliga a cambiar por completo la rutina? La respuesta no es tan radical como suele creerse. No hace falta guardar todas las cremas potentes en un cajón ni reducir el cuidado facial a una hidratante y un protector solar.

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