Alexandra de Hannover ficha una firma de Barcelona en Montecarlo (y le sale redondo)
La royal más discreta del clan monegasco se marca un look en el tenis que mezcla sensibilidad arty, firmas con discurso y cero ganas de epatar. Spoiler: funciona
A Alexandra de Hannover le pasa algo curioso: cuanto más relajada va, más la conocemos. En el último Montecarlo Masters, donde toda su saga suele moverse entre lo previsible y lo muy previsible, ella apareció con un look fácil de entender. Nada de “me he puesto esto porque tocaba porque estoy patrocinada”. Aquí hay estilo propio.
La pieza que marca el tono es un top de Paloma Wool, marca nacida en Barcelona y con ese punto entre artístico e intuitivo que engancha. Detrás está Paloma Lanna, que empezó jugando a pensar cómo nos vestimos y ha acabado creando una etiqueta que llevan las que saben lo que hacen (aunque parezca que no lo piensan demasiado). El top en cuestión: cuello mao, pequeño volante y ese aire entre ingenuo y sofisticado que la monegasca adora.
Lo combinó con una falda satinada larga, de las que caen bien sin dar problemas. Una de esas prendas comodín que no llaman la atención solas, pero hacen que todo encaje. Y ahí está la gracia: Alexandra no intenta que cada pieza compita, mezcla con personalidad.
En los accesorios, más pistas de por dónde va. Gafas de Isabel Marant, con ese rollo setentero que siempre suma, y bolso de The Row que está agotada. Marcas nicho y de lujo entremezcladas.
Minimalismo limpio y cero logos. El típico bolso que te soluciona todo.
Este tipo de elecciones dicen mucho más que un vestido espectacular. Hablan de alguien que entiende de marcas moda, pero quiere pasar desapercibida. Y eso ahora mismo es el epítome del lujo.
La comparación con Carlota Casiraghi sale sola, claro. Las dos tienen ese gusto afinado que viene de casa hola, pero juegan distinto. Carlota tira más de grandes firmas, bueno de la gran firma: Chanel, siempre tiene un 'mood' más editorial, más perfecto. Alexandra va por otro lado: más pequeña escala, más mezcla, más “esto me gusta y ya”.
Y luego está la actitud. Hay una naturalidad que parece casual, pero no lo es tanto. Porque elegir Paloma Wool en un evento así no es lo fácil. Es, de hecho, bastante lo contrario.
En un entorno donde todo el mundo parece vestir para ser visto, Alexandra de Hannover hace algo más interesante: vestir para estar a gusto. Y de paso, cuela una firma barcelonesa en uno de los escenarios más clásicos del circuito.
A Alexandra de Hannover le pasa algo curioso: cuanto más relajada va, más la conocemos. En el último Montecarlo Masters, donde toda su saga suele moverse entre lo previsible y lo muy previsible, ella apareció con un look fácil de entender. Nada de “me he puesto esto porque tocaba porque estoy patrocinada”. Aquí hay estilo propio.