La Malontina, el mítico bistró de Las Letras, se reinventa de la mano de Mikamoka Studio
La Malontina estrena piel tras 21 años al pie del fogón. Una reforma firmada por Mikamoka, el estudio de interiorismo de Gloria Matías, que nos propone un nuevo restaurantito de ocho mesas en clave de bistró castizo. ¡Encantador!
La Malontina, el bistró castizo de Pablo Fernández Acera, redobla su encanto tras la reforma llevada a cabo por Mikamoka Studio. (Cortesía)
Hay lugares que resultan especialmente protectores, burbujas perfectas en las que ser uno mismo sin interferencias del mundo exterior. Uno de nuestros preferidos en la capital del reino se encuentra en el muy noble barrio de Las Letras,concretamente en el triángulo mágico que conforman el Paseo del Prado y las calles Atocha y Moratín. En el epicentro mismo de este escaleno, en el número 4 de la calle Verónica, se encuentra La Malontina, el encantador bistró castizo del chef Pablo Fernández Acera en el que se está y se come de maravilla.
La Malontina estrena estos días nueva piel tras 21 años al pie del fogón. Una reforma profunda y concienzuda —firmada por Mikamoka, el estudio de interiorismo de Gloria Matías— que nos proponeun reinventado y encantador restaurantito de ocho mesas.
La nueva Malontina combina terracotas con beige, blanco y negro. El juego de espejos, forja, madera, cristal y teselas ofrecen un escenario elegante, funcional y, en verdad, muy agradable. Gloria Matías, cofundadora y directora de Mikamoka Studio, firma esta reforma bien resuelta. Curtida entre Madrid y Milán, cuenta con más de ocho años de experiencia y creatividad aplicada a negocios de hostelería y restauración.
Pablo Fernández Acera pone el alma en cada detalle de La Malontina. (Cortesía)
Los nuevos suelos de La Malontina, creados exprofeso para el bistró, son un diseño a medida firmado por el fabricante de mosaicos de vidrio ecológicos Hisbalit, en armonía con la paleta de colores elegida para el resto del local. Las lámparas, también hechas a medida, proporcionan una atmósfera suave y acogedora. Un gran espejo, con los nombres de algunos de los ingredientes indispensables de la cocina española, remata el proyecto con encanto.
La Malontina presume de vestido nuevo y del alma de siempre. Orgullo de una cocina en la que las recetas siguen siendo tan sinceras como perfectas y exquisitas. También encontramos nuevos platos en la carta, siempre en la órbita de la cocina española de mercado. Es decir: productos de primera y sabores auténticos. Lo que viene siendo honestidad sin artificios.
La Malontina. (Cortesía)
Entre las novedades que nos trae Pablo Fernández Acera encontramos un portentoso canelón de rabo de toro, una sugerente col braseada y caramelizada con vinagreta de anchoas, avellanas y eneldo, o mollejitas laqueadas con puré de manzana. El resto de propuestas estupendas vienen encabezadas por el rodaballo salvaje con costra de pistacho y albahaca o el particular homenaje de este chef-propietario a guisos tradicionales como el pulpo con castañas, receta heredada del ya desaparecido restaurante orensano Casa Troita.
La Malontina. (Cortesía)
En el 21 aniversario de su casa, Pablo —un tipo grande, simpático y encantador— también ha querido hacerle algunos guiños a sus vecinos de las Letras incorporando a su carta algunos bocados icónicos como la gilda de la taberna Los Gatos (C/ Jesús, 2), la tarta de zanahoria de la divina pastelería Motteau (C/ San Pedro, 9) o las masas del obrador Estela Hojaldre (C/ Jesús, 5) para crear su nuevo postre, llamado pan con chocolate.
La Malontina. (Cortesía)
Otros platos estrella de La Malontina siguen siendo la pasta fresca con carabinero —homenaje al antiguo restaurante La Vaca Verónica, que nació en este local y luego se mudó a la calle Moratín— y las vieiras del Pacífico a la plancha con reducción de kimchi y godello. No se vayan todavía porque aún hay más: almeja rubia gallega a la marinera, puerros confitados con salsa romesco, calamar de potera con hummus y verduritas confitadas (¡glorioso!) o carrillera de ternera a baja temperatura con puré de patatas trufado.
Hay lugares que resultan especialmente protectores, burbujas perfectas en las que ser uno mismo sin interferencias del mundo exterior. Espacios ideales para, por ejemplo, retomar buenas y nobles amistades. No se lo digas a nadie.
Hay lugares que resultan especialmente protectores, burbujas perfectas en las que ser uno mismo sin interferencias del mundo exterior. Uno de nuestros preferidos en la capital del reino se encuentra en el muy noble barrio de Las Letras,concretamente en el triángulo mágico que conforman el Paseo del Prado y las calles Atocha y Moratín. En el epicentro mismo de este escaleno, en el número 4 de la calle Verónica, se encuentra La Malontina, el encantador bistró castizo del chef Pablo Fernández Acera en el que se está y se come de maravilla.