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Crítica de 'Furia' (Max): mujeres al borde de la desesperación en una gran comedia sobre las miserias de nuestro presente
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Crítica de 'Furia' (Max): mujeres al borde de la desesperación en una gran comedia sobre las miserias de nuestro presente

Radiografía de nuestro presente desde el humor, 'Furia' nos invita a rebelarnos contra el lamentable mundo que nos ha tocado vivir sin moralinas y a través de unas actrices en estado de gracia. Una de las grandes comedias del año

Foto: Mujeres llenas de 'furia'. (Max)
Mujeres llenas de 'furia'. (Max)

Hace casi 30 años que 'Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí' destapó el personalísimo universo de Félix Sabroso, por aquel entonces (1997) todavía acompañado de su inseparable y añorada Dunia Ayaso.

En esa cinta sobre los divertidos sinsabores de tres chicos gays enamorados de su compañero de piso, que de repente aparecía acuchillado de mala manera, el humor petardo y los ramalazos almodovarianos (depurados para borrar el menor atisbo de drama, pero con una inteligencia considerable para la elaboración de diálogos y las frases icónicas como el 'Maricarmen de mierda') ya dieron cuenta de su talento. Petardismo cien por cien disfrutable.

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placeholder Carmen Machi (FOTO 1) y Candela Peña (FOTO 2). (Jau Fornés. Max)
Carmen Machi (FOTO 1) y Candela Peña (FOTO 2). (Jau Fornés. Max)

'Furia', miniserie de Max sobre un grupo de mujeres que coinciden en un grupo de meditación, supone quizá la culminación y el refinamiento de aquel Félix Sabroso, sin que ello desmerezca esa película y otras perlas de estas décadas como 'La Isla Interior' (2009).

El guion de esta historia de vidas cruzadas y saltos en el tiempo, que dedica un capítulo (al menos los seis primeros) a cada una de estas mujeres desesperadas, es férreo y está hecho con sabiduría y sentido de lo retorcido y lo perverso. Como si el Almodóvar de 'Mujeres al borde de un ataque de nervios' se hubiese mezclado, en un cóctel indeleble, con el Tarantino más esquizofrénico.

La miseria personal que se gesta en cada uno de esos episodios hábilmente estructurados (con la protagonista del capítulo en cuestión se entrecruza la historia de alguna las otras, que se desarrollará posteriormente y confluirá en los episodios finales) culmina con un memorable estallido de cólera.

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placeholder Cecilia Roth (FOTO 1) y Nathalie Poza (FOTO 2), al borde del colapso. (Jau Fornés/ Max)
Cecilia Roth (FOTO 1) y Nathalie Poza (FOTO 2), al borde del colapso. (Jau Fornés/ Max)

Esos clímax de fino humor negro (violentos, ácratas y llenos de esa cólera que todos deberíamos sacar de paseo de vez en cuando) no pueden ser más divertidos y estar mejor interpretados por un grupo de actrices en plenas facultades.

Las ricas que utilizan vientres de alquiler sin escrúpulos, las dependientas que visten de Gucci pese a vivir en miserables pisos de extrarradio, las veganas que convierten su filosofía de vida en un negocio hipócrita o las actrices desfasadas que no asumen que ya pasó su momento de gloria...

Todas ellas tienen en los rostros de Carmen Machi, Candela Peña, Nathalie Poza, Pilar Castro o Claudia Salas su mejor y más digna representación. Y todas, sin excepción, están estupendas y saben captar el espíritu gamberro de la historia.

Pero lo que pocos esperarán de una historia como esta es el retrato fiel, desde el humor, de las penurias de nuestros días. La hipocresía y el postureo, el culto a la juventud eterna, los privilegios de clase o la disimimulada explotación de los más débiles aparecen con fuerza a lo largo de la trama y dicen mucho de la sociedad que todos tenemos que sufrir día tras día.

Lo mejor de todo es que Sabroso pinta su cruel lienzo sin moralejas facilonas, sin caer en lo lacrimógeno o en el mensaje, sin juzgar a estas mujeres que son, al mismo tiempo, víctimas y verdugos. Tanto que el único personaje con el que a uno le apetece identificarse es esa Nathalie Poza que cuida de su madre senil y encadena trabajos terribles de teleoperadora.

De hecho, los pocos momentos en los que la serie se acerca a cierta emotividad le corresponden enteramente a ella. Y siendo estrictos, la serie pierde algo de fuelle en los últimos capítulos, cuando intenta llegar a ciertas conclusiones y pretende dejar colocaditos a sus personajes.

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placeholder Candela Peña y Ana Torrent, compañeras de trabajo (FOTO 1) y Pilar Castro, negociante vegana (FOTO 2). (Jau Fornés/ Max)
Candela Peña y Ana Torrent, compañeras de trabajo (FOTO 1) y Pilar Castro, negociante vegana (FOTO 2). (Jau Fornés/ Max)

Radiografía exacta de nuestro tiempo a través de la risa, se podría decir que 'Furia' también nos invita a la rebelión y a no aceptar porque sí este (a menudo lamentable) individualista y penoso mundo 2.0 que nos ha tocado vivir. Lo hace sin discursos ni proselitismo; lanzándolos como mejor llegan los mensajes: desde la naturalidad y sin precocinarlos.

Todos somos esas mujeres que están hasta las narices y suponen la versión femenina y feminista de aquel 'Día de furia' que Michael Douglas vivió a principios de los años 90.

Si a la vez que lloramos de la risa hemos aprendido algo sobre nuestro presente, 'Furia' ya habrá merecido la pena. Y porque, además, estamos ante una de las grandes comedias del año. No se la pierdan.

Hace casi 30 años que 'Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí' destapó el personalísimo universo de Félix Sabroso, por aquel entonces (1997) todavía acompañado de su inseparable y añorada Dunia Ayaso.

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