Este rincón natural se encuentra en el macizo de Cotiella, en la provincia de Huesca. Rodeado de espesos pinares, praderas de flores y montañas escarpadas, el lago ofrece una imagen que recuerda inevitablemente a los grandes paisajes de Norteamérica. Su agua, de un turquesa intenso, y la forma del valle glaciar que lo acoge hacen que muchos lo comparen directamente con el famoso lago canadiense.
A pesar de su belleza, el Ibón de Plan sigue siendo un destino relativamente desconocido para el gran público. Esto lo convierte en un pequeño paraíso para quienes buscan naturaleza en estado puro y lugares poco masificados. De hecho, es uno de esos rincones que sorprenden incluso a viajeros experimentados que creían conocer bien los paisajes del Pirineo.
El trayecto apenas presenta desnivel y suele completarse en aproximadamente una hora, por lo que es una ruta apta para senderistas de todos los niveles. El premio final es la llegada al lago, donde el paisaje se abre de repente y deja al descubierto una lámina de agua cristalina rodeada de montañas y vegetación alpina.