Así fue la eléctrica noche en la que Vanitatis viajó en el tiempo junto a un grupo de divinos para revivir la esencia del Art Nouveau
Un combo irrepetible de creadores, comunicadores y referentes culturales cruza una puerta imposible en pleno Madrid para viajar al corazón del Art Nouveau en una noche única entre champagne, gastronomía, música y belleza al más puro estilo Vanitatis
Lorenzo Castillo, Marta Robles, Alicia G. Cabrera, Nacho Gay, Javier Salas, Aldo Comas y Ariane Cester en un viaje muy especial a la esencia del Art Nouveau. (Diego Lafuente)
Todo empieza con una idea, con una chispa que puso en marcha una maquinaria compleja en la que se vieron involucradas muchas personas dispuestas a dar lo mejor de sí para que el plan llegase a buen puerto. La última idea de Vanitatis nos llevó a conjurar a un grupo de celebridades divinas —todas y todos protagonistas habituales de nuestras páginas— para embarcarnos en un viaje en el tiempo rumbo a la esencia del Art Nouveau. Un imposible eternamente acariciado a punto de hacerse realidad.
Como periodistas curtidos en un millón de exclusivas, contábamos con una información privilegiada de esas que hacen historia: "Hay un antiguo palacete en Madrid que, en la última planta, tiene una puerta que, una vez atravesada, te permite viajar en el tiempo a donde quieras". Habrá quien quiera ver en esto una burda copia de la premisa original de la superserie española ‘El Ministerio del Tiempo’, pero no; aquello era ficción y lo nuestro, puro realismo mágico.
Zdenka Lara, Juan Avellaneda, Anita Suárez de Lezo, Fruela Zubizarreta, Sylvia Bustamante Gubbins, Marta Gómez y Antonio Monereo. (Diego Lafuente)
El corazón nos empezó a bombear a mil por minuto, o más. Vamos a viajar en el tiempo y vamos a hacerlo con un grupo de personas especiales y queridas, gente especialmente creativa y sensible, celebridades que llenan nuestras páginas con su luz y su talento. ¡Maravilla!El casting, todo hay que decirlo, fue coser y cantar. Todos dijeron sí a la primera, y el único que no pudo venir —causas mayores— nos confesó su gran pena por no formar parte de esta aventura histórica.
Marta Robles, Javier Aylagas y Nacho Gay. (Diego Lafuente)
Como en toda singladura épica, precisamos también de aliados, los mejores aliados posibles; y los encontramos, claro que sí. ¿Y qué mejor socio que el champagne que define a la perfección la quintaesencia del Art Nouveau?
Ariane Cester, Javier Salas y Anita Suárez de Lezo. (Diego Lafuente)
Dicho y hecho, la Maison Perrier-Jouët, una de las casas de champagne más emblemáticas de Francia y, con toda certeza, la que mejor ha unido el universo del champagne con el Art Nouveau y la estética de la Belle Époque, se sumó a esta locura.
Antonio Monereo, Cristina Pérez y el otro gran protagonista de la noche: Perrier-Jouët. (D. Lafuente)
No en vano, ellos son los guardianes de una fabulosa colección de Art Nouveau, la más grande de Europa en una residencia particular, en su sede de Épernay, en pleno corazón de la Champaña.
Aldo Comas y Juan Avellaneda, talento y complicidad. (Diefo Lafuente)
Nuestro otro aliado, por fuerza, tuvo que ser El Campero, el mítico restaurante de Barbate, Cádiz, el rey del atún de almadraba, recién aterrizado en Madrid. Decimos ‘por fuerza’ porque el palacete con la puerta que permite viajar en el tiempo es hoy de su propiedad. Convocamos una reunión ultrasecreta y, ajenos ellos a la maravilla que obraba en su poder, decidieron sumarse a la aventura sin pensárselo dos veces.
Y llegó el Día D —o mejor dicho: el Día AN—, el miércoles 13 de mayo de 2026. A todos les pedimos discreción extrema, ocultar los nervios como fuese, hacer como si, simplemente, un grupo de buenos amigos hubiese quedado para cenar. Todo menos levantar sospechas. Y así fueron llegando al 148 de la calle Lagasca a la hora acordada, las ocho de la tarde. Primero un Belle Époque Blanc de Blancs de bienvenida en el jardín del palacete, luego un showcooking en la antesala de la puerta al pasado del tercer piso.
Javier Aylagas, director de Perrier-Jouët y el porfolio de whiskies Pernod Ricard España; Ariane Cester, responsable de marca de Perrier-Jouët; Nacho Gay, director de Vanitatis, y Marta Gómez, PR de Pernod Ricard España. (Diego Lafuente)
Hora de desvelar a los elegidos para la gloria en esta aventura a través del espacio y el tiempo. Por orden alfabético de apellidos, nos juntamos el magnético Juan Avellaneda —diseñador de moda, estilista, comunicador y divulgador de tendencias—, la exquisita Sylvia Bustamante Gubbins —fundadora de Madrid Flower School e impulsora de Madrid Blooms, certamen internacional anual que sitúa a Madrid como referente del diseño floral—, el adorado Lorenzo Castillo —historiador del arte, anticuario e interiorista reconocido internacionalmente por su estilo único, ecléctico y sofisticado— y el ultrachic Aldo Comas —celebridad por derecho propio y artista multidisciplinar conocido por su trabajo en pintura expresiva y experimental—.
Lorenzo Castillo, Marta Robles y el chef Julio Vázquez, alma máter de El Campero Madrid. (D. Lafuente)
La lista de pioneros prosigue con la fascinante Alicia García Cabrera —directora general de Casa Decor desde 2017, plataforma de interiorismo de ámbito internacional que conecta marcas, tendencias y, sobre todo, talento—, la sofisticada Zdenka Lara —interiorista especializada en grandes proyectos residenciales y comerciales, y cofundadora de Eco-One, empresa que pelea por una sostenibilidad y una economía circular real dentro del sector hotelero— y la icónica Marta Robles —periodista y escritora, autora de novelas y ensayos, y, sobre todo, gran amante del arte contemporáneo—.
Zdenka Lara y Fruela Zubizarreta. (Diego Lafuente)
Tampoco quisieron faltar Javier Salas —fotógrafo y, muy probablemente, mejor retratista de nuestro país, curtido entre las portadas de 'ELLE', 'Vogue', 'Vanity Fair' y más, y autor de un sinfín de portadas de discos que tienes en tu casa, de Rosalía a Antonio Flores, pasando por Paco de Lucía, Joaquín Sabina o Alejandro Sanz, entre otros muchos— ni Anita Suárez de Lezo —artista con un expresivo y vibrante lenguaje propio que viaja entre la abstracción y la figuración, entre el color y la materia, proporcionando grandes dosis de emoción—.
Indispensables también Marta Gómez —responsable de Relaciones Públicas de Pernod Ricard, la gran creadora y distribuidora internacional de vinos y bebidas espirituosas premium—, Javier Aylagas —director de Perrier-Jouët y todo el porfolio de whiskies Pernod Ricard en España— y Ariane Cester —responsable de marca de Perrier-Jouët y una auténtica enamorada de todo lo relacionado con el champagne y épica—.
Representando a Vanitatis, cómo no, el sin par Nacho Gay, director de la primera revista digital femenina de España, y Fruela Zubizarreta, jefe de Estilo de Vida de la misma publicación.
Aldo Comas, si no existiese, tendríamos que inventarlo. (Diego Lafuente)
La máquina del tiempo
¿Estamos todos? Sí. Hora de adentrarnos en la máquina del tiempo.
El Art Nouveau fue mucho más que un estilo artístico: fue una manera de entender la modernidad en el cambio del siglo XIX al XX. Nació sobre 1890 y se extendió hasta 1914, justo antes de la Primera Guerra Mundial, en una Europa que vivía una extraña y maravillosa mezcla de optimismo tecnológico, lujo burgués y ansiedad por descifrar el futuro. Fue la época de la electricidad, los grandes bulevares, el metro, los cafés elegantes, la expansión industrial y también de una enorme fe en el arte como fuerza transformadora. Todos nosotros, los convocados, confesamos nuestra devoción por ese periodo de bonanza y belleza.
Lo primero que nos encontramos al llegar al Art Nouveau fue una preciosa mesa vestida con platos, cristalería y cubertería de la época, una mesa coronada por cientos de anémonas japonesas, la flor que decora la mítica botella de Perrier-Jouët, la de 1902.
Anita Suárez de Lezo, arte y parte. (Diego Lafuente)
Allí estaba también un joven llamado Antonio Monereo que, a sus 24 años, es el copista más joven del Museo del Prado. Durante siglos, copiar a los grandes maestros fue una forma esencial de estudio: Velázquez, Rubens o Goya aprendieron observando y reproduciendo obras anteriores. Hoy el Prado mantiene esa práctica bajo una regulación muy concreta. Los copistas trabajan dentro de las salas del museo reproduciendo cuadros de la colección, algo que convierte al visitante en testigo de un proceso casi decimonónico, muy ligado a la idea romántica del artista aprendiendo frente al original.
A Monereo, nuestro copista de excepción, lo encontramos inmerso en la reproducción de una obra de Alphonse Mucha, el gran poeta visual del Art Nouveau, el hombre que pintaba mujeres etéreas rodeadas de flores, halos y arabescos. Su estilo definió el imaginario visual de la Belle Époque y se convirtió en una de las expresiones más reconocibles del Art Nouveau. Pero para alcanzar la perfección, el joven Monereo decidió también apelar a Émile Gallé, otro de los grandes maestros de la época, el mismo que en 1902 diseñó para la maison las famosas anémonas japonesas blancas que hoy decoran las botellas de Belle Époque. Una preciosa musa entre anémonas japonesas cobró vida ante todos los presentes.
Marta Robles, Marta Gómez, Fruela Zubizarreta, Ariane Cester, Sylvia Bustamante Gubbins, Nacho Gay, Javier Salas y Antonio Monereo. (D. Lafuente)
Y no nos olvidaremos de Cristina Pérez, violinista virtuosa como pocas —preferida de Raphael, el de ‘Yo soy aquel’, en sus conciertos—, recién llegada de Nueva York, de la T4 a El Campero, para transformar el aire en Debussy, Fauré, Satie, Chopin, Liszt, Schumann y Brahms; sin desatender a la canción francesa y el cabaret.
El Campero, el restaurante más deseado de Barbate y nuestro particular Ministerio del Tiempo, sirvió una exquisita carta con sabor a atún de almadraba en su máxima expresión. ¿Objetivo? Que el viaje resultase aún más perfecto. El lujo del Atlántico sumado al lujo de Épernay. Porque en la época del Art Nouveau la gastronomía alcanzó el estatus de lujo, de ritual ante una gran mesa. Fue ahí cuando nació la alta cocina francesa, se popularizan el champagne y las ostras, los cafés elegantes y las cenas tras la ópera.
Antes y después: Lorenzo Castillo, Marta Robles, Alicia G. Cabrera, Nacho Gay, Javier Salas, Aldo Comas y Ariane Cester. (D. L.)
Herederos de ese espíritu bon vivant, nos sumergimos en la experiencia altamente refinada del chef Julio Vázquez, alma mater de El Campero en Madrid. Abrimos boca con mojama y hueva seca de atún rojo salvaje e hijada de atún en salazón en combinación con abundante Perrier-Jouët Belle Époque Blanc de Blanc. Tras los aperitivos, nos medimos con una tosta de lomo negro de descargamento con trufa, a la que siguieron ostras con tartar de tarantelo y cítricos, y un akami —parte más magra del atún— con ortiguilla y foie micuit; acompañando el proceso, un delicioso Perrier-Jouët Belle Époque Blanc de Blanc.
Marta Robles y Lorenzo Castillo en pos del mejor selfie. (Diego Lafuente)
No hemos llegado al final: carpaccio de paladar y caviar, trilogía de atún (lomo, tarantelo y ventresca con salsa francesa), un increíble taco de galete con sopa bullabesa y contramormo al horno con chalotas glaseadas; todo ello acompañado por un estupendo Perrier-Jouët Belle Époque Rosé. Llegamos a los postres con helado de queso con mermelada de tomate y mojama, y un milhojas con crema de limón.
La aventura toca a su fin, tiempo ya de volver a la realidad, pero lo hacemos convencidos de que la experiencia nos ha hecho mejores, más fuertes, más sabios, más humanos, más frágiles incluso ante la belleza de este mundo complejo. Cuando reúnes a un grupo de personas brillantes, poseedoras de luz propia, el viaje y el éxito a donde sea siempre estarán garantizados.
Todo empieza con una idea, con una chispa que puso en marcha una maquinaria compleja en la que se vieron involucradas muchas personas dispuestas a dar lo mejor de sí para que el plan llegase a buen puerto. La última idea de Vanitatis nos llevó a conjurar a un grupo de celebridades divinas —todas y todos protagonistas habituales de nuestras páginas— para embarcarnos en un viaje en el tiempo rumbo a la esencia del Art Nouveau. Un imposible eternamente acariciado a punto de hacerse realidad.