Elena Moure, la matriarca del clan Tablada que enseñó los ritmos cubanos a sus nietas
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Ha fallecido a los 91 años

Elena Moure, la matriarca del clan Tablada que enseñó los ritmos cubanos a sus nietas

La casa de La Moraleja donde vivió ha sido siempre el centro de reunión de amigos que llegaban de Miami, de Cuba o de cualquier parte del mundo

placeholder Foto: Elena Moure y Jorge Tablada. (Cortesía de la familia)
Elena Moure y Jorge Tablada. (Cortesía de la familia)

Este lunes fallecía en una clínica madrileña, después de su ingreso el viernes pasado, Elena Moure. Como dice su hija Elenita, “sin hacer ruido, sin casi darnos cuenta. Mami ha sido una mujer de una gran fortaleza y nunca se ha quejado de nada. Si le dolía o estaba preocupada por algo, no nos enterábamos hasta que había pasado. Ahora estaba triste porque de su cuatro perros se murieron dos. Teníamos previsto ir un día de estos que no hiciera frío a comer a un mexicano que hay cerca de casa. Le encantaban los margaritas que preparaban allí”.

Hace quince días, Elena Moure, a la que todos conocían y llamaban con el apodo cariñoso de Mami, ya estaba organizando en su cabeza las Navidades. Le preocupaba que por las medidas sanitarias la familia tuviera que dividirse y no poder celebrar como todos los años. La casa de La Moraleja donde vivió, desde que su marido el doctor Tablada la compró hace muchos años, ha sido siempre el centro de reunión de amigos que llegaban de Miami, de Cuba o de cualquier parte del mundo. No había problema si había que sentar a la mesa igual a ocho que a ochenta porque siempre encontraba un sitio, y si no, se adecuaba un tablero más grande o se hacía la reunión en la zona de la piscina. El menú era cubano cien por cien: arroz blanco (que tampoco faltaba a diario), ropa vieja, tostones, sopa criolla, picadillo y frijoles negros. En estas iniciativas gastronómicas y festivas, su hija Elenita era la encargada de la intendencia y Mami daba órdenes. No eran necesarias fechas concretas para estas reuniones. En cualquier momento se montaba “la cubanada”, como la llamaban.

placeholder Elena Moure, con su familia. (Cortesía)
Elena Moure, con su familia. (Cortesía)

Ha tenido la suerte de conocer a sus bisnietos y estaba feliz con el nacimiento de Camila y Oliver, hijos respectivos de sus nietas Elena y Naele. Los bebés llegaron al mundo con dos meses de diferencia y se unían a la tropa familiar con Ella y Neo. Para ella, la familia era el vértice de su vida y procuraba que todos los que llegaban a su casa nunca se encontraran de más.

Una existencia feliz

Se casó al cumplir la mayoría de edad en la iglesia de San Juan de Letrán en La Habana con Jorge Tablada, que fue su primer y único novio. Estuvieron juntos toda la vida hasta que el doctor murió con 80 años, el 17 de octubre de 2003. En la casa de Madrid siempre estuvo presente y una gran foto suya recibe a los amigos que llegan al chalé.

placeholder Elena y Jorge. (Cortesía de la familia Tablada)
Elena y Jorge. (Cortesía de la familia Tablada)

Ocho décadas después, su nieta Elena Tablada le brindaba el mejor y más emotivo homenaje al contraer matrimonio con Javier Ungría en el mismo templo. Para la abuela, volver a Cuba fue recordar su niñez y juventud.

placeholder La matriarca, en la boda de su nieta Elena Tablada en La Habana. (Cortesía de la familia)
La matriarca, en la boda de su nieta Elena Tablada en La Habana. (Cortesía de la familia)

Formaba parte de la llamada alta sociedad de la capital cubana y su vida transcurría plácidamente sin sobresaltos. Una vez que cambió de estado civil, el matrimonio se instaló en una villa en el barrio de Miramar. Esta casa es ahora la sede de AstraZeneca, una de las empresas farmacéuticas que comercializará la vacuna del covid-19. En La Habana nacieron las dos hijas, Elenita y Vivian, y todo cambió con la revolución. El matrimonio y una de las hijas viajaron a España y la otra se quedó en Cuba recién casada.

La salida de Cuba

Y así lo recuerda Elenita: “Papi eligió Madrid porque, de esa manera, era más fácil que yo pudiera salir de la isla ya que sí había relaciones diplomáticas con España pero no con Estados Unidos”. Cuenta la hija que al doctor Tablada le ayudaron a salir de la isla gente de la revolución a los que había atendido en su consulta (a ellos y a sus familias) gratis al no tener medios económicos.

placeholder Los Tablada Moure. (Cortesía de la familia)
Los Tablada Moure. (Cortesía de la familia)

En Madrid vivieron primero en la calle Juan Bravo, después en Núñez de Balboa (en el barrio de Salamanca) y, por último, en la urbanización La Moraleja. Durante años, el matrimonio Tablada Moure recibía en este chalé a los vips nacionales. Por allí pasaban Carmen Martínez-Bordiú y el duque de Cádiz, los hermanos Griñón, Isabel Preysler, las princesas Hohenlohe y Baviera o Julio Iglesias, entre otros muchos. La música cubana como hilo conductor. Y, por supuesto, los anfitriones recibían a la prensa, a la que nunca dejaron en la puerta. Elena Moure era una de las mujeres más elegantes, y en su vestidor tenía modelos de alta costura: los más preciados eran los Balenciaga hechos a medida, ya que el modisto tenía amistad con un familiar directo.

La curiosidad de las Tablada es que hay tres mujeres (madre e hijas) que se llaman como la abuela. Una de ellas, Naele, con las sílabas cambiadas. Un homenaje a la matriarca que nunca escribió sus memorias pero cuyos recuerdos forman parte ya de la vida de sus nietos y bisnietos, a los que enseñó a bailar los ritmos de su tierra de nacimiento.

Elena Tablada
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