Juan del Val: "No escribo como venganza pero sí puede haber gente que se reconozca"
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ENTREVISTA

Juan del Val: "No escribo como venganza pero sí puede haber gente que se reconozca"

El tercer libro en solitario del colaborador de 'El hormiguero' y marido de Nuria Roca es una novela que define la vida cotidiana en una urbanización de lujo, Delparaíso

Foto: Juan del Val. (Foto: Nines Mínguez)
Juan del Val. (Foto: Nines Mínguez)

Juan del Val es periodista, crítico taurino, guionista y colaborador del programa ‘El hormiguero’, donde comparte espacio con su mujer, Nuria Roca. Aunque no lo parezca, dedica el tiempo justo a las redes sociales y dice que solo sigue a personas de su familia. Depende de cómo le pillen, bloquea a los que considera que pierden la buena educación. La pandemia primero, la nevada después y la invasión del Capitolio en Washington son imágenes inéditas que nunca habría imaginado.

Su tercer libro en solitario, al que ha titulado ‘Delparaíso’ (Espasa), es una novela que define la vida cotidiana en una urbanización de lujo donde se entremezclan historias de personajes que, como dice el autor, “agitan las conciencias”. Su madre, Ángeles, lleva cuarenta años ocupándose de reclusos que al salir de la cárcel no tienen dónde ir. “Yo soy el hijo de Ángeles y ella no es la madre de Juan del Val. Me siento muy orgulloso de ella”.

PREGUNTA: Públicas tu tercer libro, ¿cómo lo venderías a quien no sabe nada de ti?

RESPUESTA: Habla de la vida, de lo que nos pasa o puede pasar a cualquiera en un momento determinado. La trama sucede en una urbanización de lujo que se llama Delparaíso y donde todo el mundo que está fuera querría entrar. Resulta que en la vida siempre tenemos la cara y la cruz. Es un libro con pasajes divertidos, otros menos, e incluso puede resultar incómodo porque hace pensar. Los personajes se enfrentan a dilemas morales.

P: Haces un estereotipo de vida que desea la mayoría de la gente cuando triunfa. La urbanización La Finca, en Pozuelo, es el mejor ejemplo de cómo vivir cuando no se nace rico y se aspira a un nivel de vida diferente.

R: En la novela hay personajes de diferentes clases sociales y a todos los que viven ahí, aparentemente, les va bien y no tienen problemas económicos ni de ningún tipo. Los de fuera quieren entrar porque es un paraíso, y cuando estás dentro puedes llegar a cambiar de opinión y querer salir porque no es tan idílico como parece.

Juan del Val y la portada de su libro. (Foto: Nines Mínguez)
Juan del Val y la portada de su libro. (Foto: Nines Mínguez)

P: ¿Es una mezcla entre el mundo de los ricos y ‘Gran Hermano’? En ambos sitios hay mucha gente que quiere estar...

R: No veo ese paralelismo porque no creo que todo el mundo quiera entrar en ‘Gran Hermano’. Habrá una parte, pero la inmensa mayoría prefiere otra vida. En cambio, visto desde fuera, sí aspiran a una urbanización como Delparaíso.

P: En la trama hay maridos infieles, amantes jóvenes, mujeres insatisfechas, hijos caprichosos, profesionales drogodependientes, homosexualidad tardía, empleados felices... Esta mezcla de relaciones personales se convierte en momentos en una bomba de relojería a punto de estallar.

R: Lo que he querido transmitir es que todos nos parecemos más de lo que creemos. Están los que, de puertas afuera, les va muy bien y les envidiamos. En realidad son indeseables y con una vida infeliz. Tienen mucho dinero y eso ayuda, pero las miserias humanas se encuentran en todas las clases sociales.

P: ¿Alguien que se pueda ver reflejado? ¿Hay ajustes de cuentas como hacen otros escritores?

R: No escribo como venganza pero sí puede haber gente que se reconozca. Y si alguno se da por aludido, no creo que lo diga. Lo que sí es cierto es que cuando lean la novela habrá personas que dirán: “Este tío sabe de lo que habla”.

P: De criticó taurino a personaje revelación de TV en ‘El hormiguero’. ¿Qué es lo peor de dejar de ser anónimo?

R: Conozco lo que significa la fama a través de Nuria y la he vivido muy de cerca. Sé lo que hay de bueno y de malo. En general, me siento más cómodo detrás de las cámaras, pero no me pongo en plan estupendo tipo “¡qué horror, no puedo con la presión!”. Eso me parece una gilipollez. Ahora aparezco en ‘El hormiguero’ y si no me reconocieran, algo estaría fallando porque es un programa de máxima audiencia. Te diré que en mi vida no hay diferencia porque sigo haciendo lo mismo. En general, la gente en la calle es muy respetuosa y lo tomo como un halago.

P: En las redes sociales sí tienes críticas.

R: Sí, pero también lo veo normal. Por ejemplo, en ‘El hormiguero’ hago una sección donde opino con humor y, dependiendo de lo que diga, hay gente que se enfada muchísimo y me llama de todo. Tampoco me preocupa. Conozco a compañeros que sí les afecta y que se vienen abajo. Yo no me creo ni lo malo ni lo bueno: ni que soy un referente o el más inteligente ni lo contrario.

P: ¿Bloqueas en tu Instagram?

R: Depende del día, de cómo me dé. Hay veces que los dejo para que sufran y otras, cuando la mala educación es total, los elimino.

P: Tu madre, Ángeles, es una mujer admirable. Desde hace cuarenta años se encarga de los presos que salen de la cárcel y no tienen dónde dormir.

R: Tengo unos padres espectaculares y el trabajo tan monumental que hace mi madre lo he vivido desde siempre. Es una lección de vida y, en cierto modo, soy producto de lo que me ha enseñado. Estoy muy orgulloso de ser el hijo de Ángeles Pérez y no de que ella sea la madre de Juan del Val. La admiro y me dedico a quererla, que es lo que debe hacer un hijo.

Juan del Val. (Foto: Nines Mínguez)
Juan del Val. (Foto: Nines Mínguez)

P: Hace unos meses la cuestión, casi obligada, era preguntar a la gente cómo habían afrontado el confinamiento. Ahora es la nevada: ¿cómo te ha afectado?

R: Al principio lo vi con esa mirada infantil de lo bonito que es ver caer la nieve, y después con cierta tristeza. En nuestra casa tenemos un pequeño jardín y un árbol centenario que se ha cargado la nevada. Y ahora, la incomodidad que supone el no poder circular. He tenido verdaderos problemas para llegar al programa. Una caminata, metro y de nuevo caminata. Pero lo peor es la gente que ha tenido accidentes. Una compañera se ha roto la tibia y el peroné entrando al metro.

P: Trineos en el barrio de Hortaleza, el metro como remonte, esquiadores en la calle Alcalá, Pikachu y un dinosaurio paseando por las calles de Madrid...

R: Son cosas que recordaremos toda la vida y que podremos contar a nuestros nietos, que sus abuelos han visto esquiar en la Gran Vía. Es algo singular porque nos dirán 'batallitas del abuelo'. Espero que tarde décadas en que suceda algo parecido, y si no pasa, mejor aún.

P: Dime un meme que te haya gustado.

R: A pesar de estar en las redes sociales y ser medianamente activo, miro muy poco lo de los demás. Aunque pueda parecer prepotente, solo sigo a mis hijos y a mi mujer. Por lo tanto, no me entero de nada y no te puedo decir ningún meme.

P: El mundo está patas arriba: la pandemia por el covid, las imágenes de la toma de los seguidores de Trump al Capitolio...

R: Son situaciones que si nos las cuentan hace un año, nos parecerían locuras. Situaciones impensables y que nunca habríamos imaginado. Por ejemplo, que en la vida cotidiana, en el trabajo o con la familia tendríamos que utilizar mascarillas por seguridad. O solo poder reunirnos seis personas. Y no digamos la locura que supone la toma del Capitolio, que deja la imagen de un país con una democracia muy consolidada por los suelos... Es el problema que hay con los líderes populistas, que arrastran a la sinrazón.

P: ¿Qué puede ser lo siguiente? ¿La llegada de extraterrestres?

R: Escribo en general de las cosas que vivo, que toco, de la vida cotidiana. De repente, todo lo que está sucediendo forma parte de un género que no cultivo como es la ciencia ficción. Es algo que se nos escapa de lo que hubiéramos podido imaginar. Lo mismo te digo 'ver burros volando' y se cumple.

Juan del Val
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