Robe Iniesta lo dejó todo preparado: así es la herencia empresarial del líder de Extremoduro
Su muerte deja en manos de Vivi Vázquez y sus dos hijos el timón de un legado que reúne actividad musical, inversiones audiovisuales y un ambicioso proyecto de agroturismo
El prematuro fallecimiento de Robe Iniesta, líder de Extremoduro hasta su ruptura en 2019 y figura esencial del rock en español, ha supuesto un mazazo para la música española. Su sello anunciaba este miércoles la noticia con la que definen como "la nota de prensa más triste" de su trayectoria, subrayando el impacto y la integridad artística de un creador cuya obra ha marcado a varias generaciones. Su muerte pone fin a la carrera de uno de los músicos más respetados de la industria, cuyo legado profesional y humano será homenajeado en los próximos días en su ciudad natal, Plasencia.
El músico llevaba meses apartado del foco público desde que, en 2024, se vio obligado a cancelar varios conciertos de su gira en solitario por un tromboembolismo pulmonar (TEP). Aquella afección grave le forzó a retirarse temporalmente de los escenarios y a guardar reposo absoluto para proteger su salud. Aunque entonces se confió en una recuperación progresiva, finalmente no ha sido así.
Y, sin embargo, en esos últimos meses, como recuerda el comunicado firmado por su familia, Robe ha estado más presente que nunca. Su figura concentró en los últimos tiempos una cadena de reconocimientos que subrayaban su trayectoria ética y profesional: la Medalla de Oro a las Bellas Artes 2024, el nombramiento como Hijo Predilecto de Plasencia, la creación de unos locales de ensayo con su nombre en la antigua iglesia de San Juan, la inauguración de la Avenida Roberto Iniesta o su participación en la campaña del Museo del Prado. Incluso su obra comenzó a introducirse en escuelas infantiles, un paso que, según la familia, garantiza que los valores que impregnaron su música puedan perdurar en futuras generaciones.
Mientras, en su esfera personal, el compositor también fue dejando todo preparado por si su salud no aguantaba. En los últimos meses, Iniesta nombró a su mujer, Vivi (María Victoria) Vázquez, apoderada de sus dos principales empresas, desde las que gestionaba las actividades que ocuparon la última etapa de su vida: por un lado, su proyecto musical y artístico; por otro, la actividad agrícola combinada con iniciativas de turismo sostenible que había impulsado en Extremadura.
En el momento de su fallecimiento, Robe Iniesta administraba la sociedad B N C A SL, con sede en Bizkaia, destinada a gestionar su actividad musical y artística. La compañía mostraba una sólida salud financiera: en 2022, último ejercicio disponible, declaró unos resultados cercanos a los dos millones de euros y un activo que superaba los tres millones.
A través de esta firma, Iniesta participó en uno de sus proyectos más recientes, la coproducción de 'Heidi: el rescate del lince', un largometraje de animación que continúa el universo de la serie emitida por TVE en 1975 y de la novela de Johanna Spyri. La película (una coproducción entre Alemania, España y Bélgica estrenada el 22 de agosto en cines), narra la aventura de Heidi y su amigo Pedro para proteger a una cría de lince, y fue nominada recientemente a Mejor Largometraje de Animación en los IFFA Awards de Australia.
Mucho más conocida era su incursión en el agroturismo, un proyecto en el que tuvo un papel determinante su hijo Karín, dedicado a la agricultura, y que articulaba a través de la empresa Producciones 16562 SL. Esta iniciativa llevaba años en desarrollo y había recibido diversos impulsos administrativos. Tras caducar en 2024 la primera declaración ambiental favorable para levantar cinco casas rurales en la finca de La Fábrica, el músico obtuvo un nuevo informe positivo para trasladar el proyecto a la finca El Goterón, en la sierra de Santa Bárbara. Allí planeaba transformar más de 20.000 metros cuadrados de olivar en un complejo que combinara actividad agrícola con tres casas rurales, piscina y zonas de servicio, una propuesta que la Junta de Extremadura veía con buenos ojos, como un estímulo para la economía local y un ejemplo de diversificación en la comarca.
En el plano estrictamente económico, Producciones 16562 SL mostraba una situación más delicada que la empresa dedicada a su actividad musical. Aunque la sociedad contaba con un patrimonio superior a los tres millones de euros, acumulaba pérdidas recurrentes (74.430 euros en el último ejercicio) y arrastraba una deuda de 1,125 millones procedente de las entradas vendidas para una gira que la pandemia obligó a cancelar. El negocio principal, la organización de conciertos, seguía sin generar ingresos tras aquel parón, y la viabilidad inmediata dependía en gran medida de cobrar créditos pendientes. En síntesis: la empresa disponía de activos sólidos, pero su actividad no era rentable y mantenía obligaciones financieras significativas.
De todos estos negocios se encargará ahora su familia más cercana: su mujer, Vivi Vázquez, y sus hijos, Nahún y Karín Moebius. Para ellos, como para el público, el legado personal de Robe trasciende con mucho su patrimonio empresarial. En su comunicado, lo describen como "el último gran filósofo, el último gran humanista y literato contemporáneo de lengua hispana", y recuerdan que quienes trabajaron con él se reconocían como mejores profesionales y mejores personas después de hacerlo. También subrayan su carácter inflexible y valiente –"el único capaz de pararle los pies a cualquiera, por más poderoso que fuera", recuerdan, evocando su conflicto con Live Nation por el parón provocado tras la pandemia– y su perfeccionismo artístico "al extremo… siempre al extremo".
La muerte de Robe Iniesta deja en suspenso proyectos, empresas y una obra que seguirá creciendo en manos de quienes le sobreviven, pero también un ideario que es ya parte esencial de la música española y que se ha sostenido en tres pilares: la firmeza ética, el inconformismo y la defensa de la libertad. Su familia y su equipo insisten en que ese espíritu no se perderá: "Seguiremos siempre por el camino que nos has enseñado. ¡Al camino recto por el más torcido!"
El prematuro fallecimiento de Robe Iniesta, líder de Extremoduro hasta su ruptura en 2019 y figura esencial del rock en español, ha supuesto un mazazo para la música española. Su sello anunciaba este miércoles la noticia con la que definen como "la nota de prensa más triste" de su trayectoria, subrayando el impacto y la integridad artística de un creador cuya obra ha marcado a varias generaciones. Su muerte pone fin a la carrera de uno de los músicos más respetados de la industria, cuyo legado profesional y humano será homenajeado en los próximos días en su ciudad natal, Plasencia.