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Las consecuencias de la guerra de Pesquera: "Lo importante es la familia y está totalmente rota"
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Las consecuencias de la guerra de Pesquera: "Lo importante es la familia y está totalmente rota"

La última sentencia sobre la guerra abierta entre dos bandos familiares da la razón al patriarca, ya fallecido. La empresa, con todo, sigue en manos de la matriarca

Foto: Alejandro Fernández, fundador de bodegas Pesquera. (Cedida)
Alejandro Fernández, fundador de bodegas Pesquera. (Cedida)

"El mundo avanza sin detenerse, pero hay algo que siempre nos sostiene. La familia: donde todo comienza, y donde todo pertenece”. La frase inspiradora aparece en un reciente post en el perfil de la familia Fernández Rivera, propietarios de Bodegas Pesquera. Bueno, medio propietarios, porque los fundadores, el matrimonio formado por Alejandro Fernández y Esperanza Rivera, entró en guerra, se sumaron sus hijas y todo tiene tintes de no terminar nunca jamás.

¿El último capítulo? la sentencia de la Audiencia Provincial de esta semana que da la razón a Fernández, que desheredó a tres de sus hijas pocos días antes de morir en favor de Eva, la única con la que se hablaba. Un golpe para el resto de la familia que, según el juez, maltrató al padre. “Es totalmente mentira y es muy duro para las hijas”, señalan a Vanitatis desde una parte de la familia, “no es por el dinero, los números aquí no son lo importante, lo importante es la familia y está totalmente rota”. Esta fuente recuerda que las nietas, es decir, las hijas de las tres hermanas desheredadas, sí que entraron en las últimas voluntades del empresario. Así que su patrimonio se reparte igualmente.

Los Fernández Rivera, fundadores además de la Denominación de Origen Ribera de Duero, tienen contencioso en numerosos juzgados así que señalan que esta sentencia es sólo una de tantas. “La gran causa, la de quién se quedaba las marcas, es decir, el presente y futuro del negocio familiar, esa la ganaron las hijas y está finiquitada”.

De todo el patrimonio de la pareja, la mitad es de ella y la otra mitad era de él. A su muerte, él quiso desheredar a sus hijas en favor de una de ellas, Eva, la que el resto llama la rebelde. Es una pequeña victoria de Eva ante las grandes derrotas que ha sufrido enfrente de sus hermanas y su madre. ¿Cómo está la situación actualmente? Las mismas fuentes señalan que el gran caso que enfrentó a la familia fue el de las marcas y ese está finiquitado y ganado por parte de las tres hermanas (Olga, Lucía y MariCruz) y la madre.

Es decir, Bodegas Pesquera y todas las marcas derivadas de la firma son de Esperanza y sus tres hijas, excluyendo a Eva, la cuarta, la que se unió al padre en contra de la madre y de las otras hermanas. Las marcas son de las hijas y de la madre y las sociedades están divididas entre todos, con lo que cuatro suman más que dos. Así que las tres hijas y la madre son quienes tienen el poder de las sociedades y de las bodegas.

Pero además, nos alertan de que hay otros procedimientos: hay demandas por la propiedad de los coches del padre, por el piso en Valladolid donde vivía el matrimonio, y por una casa en Pesquera, además de unas viñas. Todo eso que está a nombre de las sociedades se lo están reclamando y es lo que está alargando esta guerra hasta el infinito.

Fernández y Rivera, que se conocían desde niños, del pueblo, y se casaron de jóvenes, justo cuando él volvió de la mili, construyeron un imperio económico (valorado en unos 150 millones de euros) y familiar, con cuatro hijas y ocho nietos. Ahora, aquellos muchachos que no se habrían atrevido a soñar con lo que dejan de herencia, han visto cómo su familia se ha roto sin solución.

La empresa, eso sí, sigue vendiendo sus vinos, renueva instalaciones y diseño, y hasta crearon un innovador laboratorio. Bodegas Pesquera sigue a la cabeza de un mercado presente en hasta 75 países. Fernández poseía el 49% de las acciones, que con la muerte del padre y la 'desherencia' de sus hermanas, quedan en manos sólo de Eva; mientras que Esperanza ostenta otro 49%. El porcentaje restante es de las hijas a partes iguales, así que si sumamos el 3% de las hijas del lado de Esperanza, ellas ganan. Diga lo que diga un juez. Aunque, como insisten desde su entorno, quien pierde aquí es la familia, es decir, todos.

"El mundo avanza sin detenerse, pero hay algo que siempre nos sostiene. La familia: donde todo comienza, y donde todo pertenece”. La frase inspiradora aparece en un reciente post en el perfil de la familia Fernández Rivera, propietarios de Bodegas Pesquera. Bueno, medio propietarios, porque los fundadores, el matrimonio formado por Alejandro Fernández y Esperanza Rivera, entró en guerra, se sumaron sus hijas y todo tiene tintes de no terminar nunca jamás.

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