Carmen Lomana, protagonista inesperada de la mascletà: bailes, sitio privilegiado en el balcón del Ayuntamiento y su agenda fallera
La socialité, habitual de la fiesta grande valenciana, ha disfrutado del espectáculo pirotécnico junto a las Falleras Mayores y saludó al público desde un lugar privilegiado antes de continuar su jornada fallera
Carmen Lomana, durante una mascletà en Valencia en 2024. (Europa Press)
Las calles de Valencia ya huelen a pólvora y a churros recién hechos. En plena celebración de Las Fallas, una de las invitadas VIP más habituales de esta fiesta grande es Carmen Lomana, que un año más ha hecho las maletas para vivir de cerca unos días que, como ella misma reconoce, no suele perderse nunca. Esta vez, además, lo ha hecho con una agenda apretada que combina tradición, vida social y alguno que otro contratiempo en el camino.
El viaje comenzó con sobresalto. Lomana partía hacia la ciudad del Túria el viernes 13 en AVE, pero el trayecto no fue precisamente tranquilo. La socialité relató en sus redes sociales que el tren acumulaba casi dos horas de retraso, lo que le hizo perder uno de los momentos más esperados del día: la mascletà.
En un vídeo grabado desde el vagón, se mostraba visiblemente molesta por la situación, explicando que el convoy había salido tarde y que, durante buena parte del trayecto, ni siquiera había personal que pudiera resolver los problemas que surgían entre los pasajeros. Además, unas turistas británicas se sentaron en sus asientos y no quisieron levantarse. Entre bromas y quejas, lamentaba el deterioro del servicio ferroviario mientras esperaba, resignada, llegar finalmente a su destino.
Carmen Lomana, durante su año de Fallera Mayor. (EFE)
Superado el episodio del viaje, el sábado comenzó mucho más tranquilo. La jornada arrancó con una parada en una conocida firma de joyería de la ciudad, donde Lomana aprovechó para elegir los complementos que completarían su estilismo fallero.
Una mascletà desde el balcón del Ayuntamiento
A mediodía llegaba el plato fuerte del día y con el que se desquitó del día anterior. La televisiva acudía a la plaza del Ayuntamiento para presenciar la mascletà, uno de los rituales diarios de Las Fallas. El espectáculo, disparado en esta ocasión por la pirotecnia Aitana, utilizó cerca de 274 kilos de material pirotécnico, quedándose a apenas un kilo del máximo permitido para este espacio.
Carmen Lomana disfrutó del espectáculo desde el balcón del Ayuntamiento, un lugar privilegiado reservado para autoridades e invitados especiales. Allí compartió espacio con las máximas representantes de la fiesta, las Falleras Mayores de Valencia, Carmen Prades y Marta Mercader, encargadas cada día de dar la orden que marca el inicio del estruendo: "Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà".
Carmen Lomana saluda desde el balcón del Ayuntamiento de Valencia en Las Fallas. (Vanitatis)
Desde esa posición privilegiada, Lomana no solo contempló la mascletà. También se dejó llevar por el ambiente festivo, bailando al ritmo de la música que sonaba por los altavoces de la plaza y saludando a los cientos de personas que se agolpaban bajo el balcón. Muchos de ellos respondían a sus gestos entre risas y aplausos, mientras ella devolvía los saludos con entusiasmo, disfrutando de ese pequeño baño de masas.
Desde el balcón también pudo contemplar el momumento municipal que este año ha encargado el consistorio. La falla, diseñada por José Santaulalia y realizado junto a su hermano Alejandro y el artista Vicente Llácer, tiene como protagonista una gran figura inspirada en Charles Chaplin. La obra, titulada 'Hope', ocupa una superficie de más de 200 metros cuadrados y plantea un recorrido visual cargado de mensajes de optimismo y crítica social, siguiendo la tradición satírica de la fiesta.
Toros, amigos y una visita obligada
La agenda fallera de Lomana no termina ahí. Tras la mascletà, el plan continúa con una comida con amigos antes de acudir por la tarde a la plaza de toros para ver al diestro Andrés Roca Rey, una de las figuras del toreo actual y protagonista habitual de los carteles de estas fechas.
La noche, por su parte, estará dedicada a recorrer algunos de los monumentos más destacados de la ciudad. Entre ellos, uno imprescindible para la socialité: la falla de Convento Jerusalén‑Matemático Marzal, considerada una de las comisiones más prestigiosas del mundo fallero y habitual ganadora de premios en la Sección Especial. Es el casal que reúne, entre sus apellidos más ilustres, a la familia Roig.
No es casual que Lomana se mueva con tanta soltura entre pólvora, trajes regionales y olor a churrería. Su relación con Las Fallas viene de lejos. De hecho, en 2011 llegó a ser Fallera Mayor de la comisión Alameda-Avenida de Francia, una experiencia que recuerda con cariño y que explica por qué cada mes de marzo vuelve a Valencia para sumergirse en el ambiente de una fiesta que combina tradición, espectáculo y vida social como pocas en España.
Las calles de Valencia ya huelen a pólvora y a churros recién hechos. En plena celebración de Las Fallas, una de las invitadas VIP más habituales de esta fiesta grande es Carmen Lomana, que un año más ha hecho las maletas para vivir de cerca unos días que, como ella misma reconoce, no suele perderse nunca. Esta vez, además, lo ha hecho con una agenda apretada que combina tradición, vida social y alguno que otro contratiempo en el camino.