El desgaste profesional no siempre aparece de forma repentina. En muchas ocasiones es el resultado de un proceso gradual en el que la motivación inicial se transforma poco a poco en cansancio, frustración o falta de reconocimiento. Cuando esa sensación se prolonga en el tiempo, algunas personas empiezan a plantearse si continuar en su puesto o buscar un cambio laboral.
El psicólogo experto en recursos humanos Rafa Alonso ha reflexionado sobre esta situación en un vídeo publicado en su perfil de Instagram (@rafabienestarlaboral). Según explica, pensar en dejar un trabajo no siempre significa que exista un deseo real de marcharse. “Si estás pensando en irte de tu trabajo, puede que en realidad no quieras irte. Puede que estés agotado de intentar quedarte”, señala en el vídeo.
En su intervención, el especialista explica que muchas personas comprometidas con su trabajo no toman la decisión de irse de forma repentina. Antes de llegar a ese punto, suelen atravesar una etapa en la que intentan mejorar su situación dentro de la empresa. “Al contrario de lo que muchos piensan, las personas comprometidas no se marchan de golpe. Antes de eso pasan mucho tiempo hasta que toman la decisión”, afirma.
Según explica, lo habitual es que al principio exista implicación y voluntad de hacer las cosas bien. Muchas personas comienzan proponiendo mejoras, asumiendo responsabilidades o intentando adaptarse a las circunstancias de la organización. Sin embargo, el desgaste puede aparecer cuando ese esfuerzo deja de percibirse como algo valorado o compartido dentro del entorno laboral.
El cansancio acumulado en el trabajo puede afectar al bienestar personal. (Freepik / DC Studio)
El psicólogo también describe algunos cambios que suelen producirse cuando el agotamiento se prolonga en el tiempo. En ese momento, algunas personas dejan de insistir en determinadas propuestas o de expresar su opinión cuando sienten que su esfuerzo no tiene efecto. “Ahí es cuando dejas de opinar, cuando dejas de insistir y cuando dejas de creer que tu esfuerzo va a servir para algo”, explica.
Para ayudar a reflexionar sobre esta situación, Rafa Alonso propone hacerse algunas preguntas. Entre ellas, cuánto tiempo lleva una persona intentando que las cosas funcionen sin apoyo o si el trabajo ha empezado a ocupar tanto espacio que ha desplazado otras áreas importantes de la vida. Según señala, cuando el empleo empieza a afectar al bienestar personal, puede ser el momento de replantearse la situación y priorizar el propio equilibrio.
El desgaste profesional no siempre aparece de forma repentina. En muchas ocasiones es el resultado de un proceso gradual en el que la motivación inicial se transforma poco a poco en cansancio, frustración o falta de reconocimiento. Cuando esa sensación se prolonga en el tiempo, algunas personas empiezan a plantearse si continuar en su puesto o buscar un cambio laboral.