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MUERE EL EMPRESARIO A LOS 79 AÑOS

Las discretas mujeres del clan Botín

La esposa de Emilio Botín, Paloma O'Shea, y las cuatro hijas del matrimonio –Ana Patricia, Carolina, Paloma y Carmen– han mantenido el lema de la discreción

Foto: Paloma O'Shea junto a su hija Carmen Botín, en una imagen de archivo (EFE)
Paloma O'Shea junto a su hija Carmen Botín, en una imagen de archivo (EFE)

La esposa de Emilio Botín, Paloma O'Shea, y las cuatro hijas del matrimonio –Ana Patricia, Carolina, Paloma y Carmen– han mantenido contra viento y marea el lema de la discreción que, generación tras generación, ha formado parte de la vida cotidiana y profesional de esta saga donde las mujeres siempre han tenido mucho que decir. Los Botín O'Shea, que este martes despidieron a la cabeza visible del clan, han sido siempre un patriarcado para lo oficial, pero un matriarcado en la intimidad.

Emilio Botín y Paloma O'Shea en la boda de los Reyes (Gtres)
Emilio Botín y Paloma O'Shea en la boda de los Reyes (Gtres)

La abuela, María Sanz de Sautuola, ya marcó la diferencia con el resto de los niños de su edad cuando, con ocho años, le dijo a su padre Marcelino: "Papá, en la cueva de Juan Montero hay bichos de colores pintados en las paredes". Así fue como se descubrió lo que hoy se denomina la ‘Capilla Sixtina’ del arte rupestre paleolítico, Altamira.

"Doña María, todo un carácter". Cuentan que esa era una de las frases más escuchadas en el Santander de la época. Entre otras cosas, obligó a disculparse personalmente a un prestigioso profesor de la Universidad de Toulouse porque había cuestionado públicamente la autenticidad de las pinturas. Y hasta que no se presentó en Puente San Miguel (Cantabria) no las aceptó. 

Altamira forma parte de la historia familiar, al igual que el palacio El Promontorio, desde donde se divisa la bahía de Santander, cedido a la fundación. O Puente San Miguel, la preciosa finca donde se han celebrado todos los acontecimientos privados importantes de los Botín. Muchos felices, como las bodas, bautizos, comuniones y cumpleaños de los miembros del clan; otros tristes, cada vez que hay una despedida sin regreso, como ha sucedido ahora con la muerte inesperada del patriarca, que el día 1 de octubre cumpliría 80 años.

Su mujer, Paloma O'Shea, tenía previsto en esa fecha una fiesta sorpresa (aunque parece que él era conocedor del homenaje) a la que acudirían todos los hijos con sus respectivas parejas, los nietos y los familiares más directos. Nada excepcional en lo que se refiere a organización, porque los excesos en materia festiva no han sido tampoco marca de la casa. 

El banquero junto a su hija Ana Patricia (Gtres)
El banquero junto a su hija Ana Patricia (Gtres)

Incluso, en este aspecto, la reunión que Ana Patricia Botín y su marido, Guillermo Morenés, preparan habitualmente en Nochevieja en su casa de la estación suiza de Gstaad mantiene un ‘perfil bajo’ para tratarse de la heredera (ahora ya presidenta de facto) de una de las principales entidades financieras y formar parte del club de los ricos y poderosos. 

La discreción familiar es tan férrea que en su día hubo cierto malestar por parte del fallecido abuelo Emilio cuando trascendió que su nieta Tatiana, hija de Carolina y del médico alemán de origen chino Christian Shin, formaba parte del grupo jóvenes que en 2009 participaban en el baile de debutantes del hotel Crillon de París, donde se reúnen cada año los más importantes ‘cachorros’ de la jet europea. Decía que cuanta menos publicidad se diera sobre aspectos íntimos de la familia, mejor. Y casi siempre ha sido así, y en esto coincidía totalmente con su mujer Paloma.

Señora presidenta

Muy poco se sabe de las hijas de Emilio Botín y quizá de la que se conocen más datos es de la recién nombrada presidenta, Ana Patricia. La primogénita rompe con la continuidad masculina. Ella será la primera mujer que ostente este cargo en el Santander. En un ranking publicado en el 2013 por la BBC, figuraba en el tercer puesto entre las 100 mujeres más poderosas de Europa. Y Forbes la situaba en el puesto 38.

Ana Patricia Botín en una recepción en el Palacio Real en 2010 (Gtres)
Ana Patricia Botín en una recepción en el Palacio Real en 2010 (Gtres)

Acostumbrada a esos listados, no le da más importancia de la que supone un titular en prensa. Se casó con el ingeniero agrónomo Guillermo Morenés en la capilla de Puente San Miguel, como han hecho todos los hermanos y como seguramente harán sus tres hijos. Licenciada en Economía, estudió la carrera en prestigiosas universidades norteamericanas y cuando acabó inicio su aprendizaje, que la llevó por medio mundo. Habla varios idiomas y, como el resto de sus hermanos, estudió piano, una actividad fija en la familia Botín O’Shea. Al nacer sus hijos se marcó un horario con una rutina muy clara. Salvo que ocurriera un imprevisto, las tardes solían ser familiares. Ayudar con los deberes escolares, cenas en familia y cuando los hijos se marcharon a estudiar fuera adecuó tiempo maternal y viajes profesionales y filiales.

Dicen sus amistades que utiliza su varita mágica para sacar tiempo de donde no lo hay. Acude a la peluquería de Michel Meyer a la hora de comer, juega al golf al acabar una reunión en las instalaciones de la 'ciudad Botín', llena la nevera a través de la compra por internet y es muy poco dada a ir de tiendas. Su vestuario es muy clásico y, por lo tanto, tiene tiendas fijas donde las encargadas saben lo que le gusta y se lo envían a casa. Y si no compra cuando viaja a Nueva York, París o Londres. Mantiene una relación excelente con sus hermanos y fue un gran apoyo para Carmen cuando esta se divorció de Severiano Ballesteros.

La matriarca silenciosa

Los que conocen a la familia aseguran que la figura de Paloma O'Shea ha sido fundamental tanto en la educación de los hijos como en la manera de manejar el organigrama doméstico. Es fundadora y directora de la escuela de música Reina Sofía, que ha repartido desde que se creó importantísimas becas y premios a jóvenes brillantes que en condiciones normales no habrían podido seguir su carrera musical. En el 2008, precisamente por este mecenazgo, el rey Don Juan Carlos le otorgó un título nobiliario. Eligió su apellido para acompañar al marquesado.

Paloma O'Shea junto a la exministra González Sinde (Gtres)
Paloma O'Shea junto a la exministra González Sinde (Gtres)

Mediana de una familia de seis hermanos, desde pequeña se entusiasmó por la música. Estudió piano en el conservatorio de Bilbao y más tarde perfeccionaría técnica en París. La ilusión de su vida habría sido ser concertista y recorrer el mundo dando recitales, pero el destino colocó al joven Emilio Botín en su camino y esas metas se evaporaron. Muchos años después, a través de su escuela de música, pudo hacer realidad los sueños de muchos jóvenes pianistas. 

El resto de las mujeres Botín O'Shea mantienen un perfil muy parecido al de la madre. Carolina está casada con el doctor Shin, que trabaja en la clínica Quiron de Madrid, y al que conoció en Cambridge. Ella se especializaba en manuscritos medievales y él realizaba su posgrado como médico. Paloma, por su parte, es licenciada en Historia del Arte, gestiona la fundación y forma parte del equipo que adquiere obra para la colección del Banco Santander. Casada con el marqués de la Deleitosa, tiene cuatro hijos que, por supuesto, tocan el piano. Norma de la casa.

La tercera de las chicas es físicamente muy parecida a su padre y dicen que también en carácter. Carmen se casó con Severiano Ballesteros, que era su profesor de golf. Al principio de la relación hubo cierta oposición por parte de Emilio Botín. Que su hija tonteara era una cosa y otra muy diferente salir en serio con él. Como sucede en todas las casas, la madre, Paloma O’Shea, fue el hilo conductor y mediador y hubo boda en Puente San Miguel. 

Muchos años después, la familia se unió como una piña cuando llegó el divorcio de Carmen y ‘Seve’. Y ahora el clan volverá a hacer lo mismo por la muerte del patriarca. 
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