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LA ACTRIZ HA DESAPARECIDO

Habla la casera de Anna Allen: "Es una embaucadora profesional"

‘Vanitatis’ ha localizado a la casera de la actriz que se ha inventado una vida llenando de mentiras su currículum. “Ha desaparecido. Las cartas a su nombre se acumulan en el buzón”

Foto: La actriz Anna Allen, en una imagen de la serie 'Acusados'
La actriz Anna Allen, en una imagen de la serie 'Acusados'

Es el personaje de la semana. Puede que Anna Allen jamás llegara a pisar la alfombra roja de los Oscar, trabajar con el actor Matt Bomer o tener el mismo publicista que las estrellas de Hollywood, pero tampoco hay que restarle mérito. En unos días, esta catalana ha pasado de ser una actriz apenas reconocible para el gran público a convertirse en la mujer más buscada del país. Su inventada vida a golpe de burdos montajes fotográficos que colgaba en sus redes sociales ha llegado incluso a ser objeto de interés para la prensa internacional. Eso sí, nadie sabe dónde se encuentra en estos momentos Anna Allen.

La actriz Anna Allen en una imagen de TelecincoEl teléfono de la actriz sigue desconectado, pero esta no ha sido una constante desde que se destapara el escándalo. El domingo, un día después de la publicación de las informaciones sobre sus montajes, Vanitatis contactó vía Whatsapp con la intérprete. Ella llegó a aparecer 'en línea'. Sin embargo, a las pocas horas y mientras las noticias sobre ella se multiplicaban, su teléfono se daba de baja del servicio Whatsapp. Al llamarla, el terminal tampoco da señal alguna y es el contestador el que salta desde entonces.

Anna Allen presumía de escapadas a Los Ángeles y a Italia, pero lo cierto es que la actriz de Cuéntame también pasó largas temporadas en Madrid. Vanitatis ha conseguido hablar con Diana Aller (que no Allen), la que fue su casera en la capital hace una década. “Le alquilé un piso que tengo en Chueca. Nos conocimos a través de un amigo y el día que me la presentó me pareció encantadora. Tanto que accedí cuando me dijo que en lugar de dos meses de fianza, solo pagaría uno”. Sin embargo, esta relación, que duró en torno a un año, no tardó en torcerse: “Empezó a pagar tarde. Siempre tenía excusas”, dice Diana.

La actriz pagaba alrededor de 1.000 euros por este piso de dos habitaciones. Anna sabía lo que responder a su casera cuando esta le reclamaba el dinero: “Me decía que había hecho inversiones en la casa. Se refería a una mesa de conglomerado de Ikea y a cuatro sillas plegables de plástico”, recuerda de su inquilina a la que define ahora como “embaucadora profesional”. Diana ya tenía experiencia en alquilar su piso a personajes conocidos, y es que María Esteve fue su anterior inquilina. “Con ella fue todo lo contrario. Teníamos una relación muy cordial. Anna en el trato era prepotente. Parece que hay algo en lo que Anna no mintió y es en su nombre: “Su contrato y las cartas, que aún siguen llegando y ya se acumulan en el buzón, están a nombre de Anna Allen”.

Chica de 'front row'

Hasta su supuesto paso por los Oscars, las últimas apariciones de la actriz tenían mucho que ver con el mundo de la moda, la que parecía ser una de sus aficiones. Allen presumió de posar en la última entrega de los premios cinematográficos más importantes del mundo con un diseño patrio: un vestido de la modista Vicky Martín Berrrocal. La sevillana prefiere no hacer declaraciones al respecto, según ha manifestado ella misma en conversación telefónica. Algo parecido ha ocurrido con la también diseñadora Ana Locking. Allen era habitual en el front row de sus desfiles en la Mercedes-Benz Fashion Week de Madrid. La respuesta que su oficina da cuando se les pregunta por la actriz es rotunda: no se van a pronunciar “ni para bien, ni para mal”.

Uno de los últimos desfiles a los que Allen asistió fue al de Santiago Palacio. En el evento, celebrado el pasado noviembre en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, posó en el mismo photocall que rostros tan reconocibles como los de Mar Flores, Laura Sánchez o José Toledo. ¿Por qué estaba invitada una actriz tan poco mediática a un evento de esta categoría? Desde el gabinete de prensa del peletero tienen la respuesta: “Recibimos un mail en inglés de alguien que decía ser Shawn Sachs. Al poco nos escribió un tal Carlos, explicándonos que era compañero de Sachs. Decía que Anna Allen estaría en Madrid en la fecha del desfile y nos preguntaron si podíamos invitarla”. El diseñador aceptó y así Anna consiguió su invitación para el desfile. No contenta con esto, también pidió una de las piezas de Palacio para lucir en el evento. “Se la dejamos y la devolvió ella misma viniendo a nuestra oficina”. Tras la exhibición, la actriz se quedó para disfrutar de risas y canapés en la terraza del recinto.

La actriz Anna Allen en una imagen de TelecincoHelena Sanz, conocida de la actriz, fue una de las personas con las que pasó más tiempo Anna Allen aquella noche: “Yo acompañaba a un amigo que estaba invitado y la conocía. Vino a saludar y se quedó con nosotros prácticamente todo el cóctel. Era muy divertida y dicharachera. Dijo que al día siguiente tenía que madrugar, pero fue de las últimas en irse”, explica. Sanz recuerda que Allen bebía vino y tuvo con ella un momento curioso mientras se servían las bandejas: “Alababa mucho el catering y lo comparaba con otros muy malos de eventos a los que había ido. Le comenté que me había gustado especialmente un bombón de foie que a ella no le habían dado. Preguntó por él a varios camareros, pero se quedó sin probarlo”. En su primer y único encuentro con la actriz, a Helena le dio tiempo a escuchar alguna de sus historias: “No dejaba de contar que vivía en Italia. Estaba encantada con ello, pero no lo exageraba. Nunca hubiera sospechado nada. Lo decía con mucha naturalidad”.

Helena Sanz no es la primera conocida de la actriz que ha reaccionado con sorpresa ante las informaciones publicadas. El trato de Anna con las personas de su entorno laboral no levantaba sospecha alguna. Beatriz Matallana, que trabajó maquillando a la intérprete para un reportaje fotográfico en la revista ¡HOLA!, no destaca nada fuera de lo corriente de la producción: “No hubo nada raro. Conectamos muy bien. Estaba contenta y muy cómoda con el equipo. Todo fue muy fluido”. Matallana, que tampoco vio nada excepcional en las horas que pasó con la actriz, se entera de la peculiar actualidad de Anna Allen cuando Vanitatis la contacta el pasado jueves para preguntarle por ella. Hecha la sesión, Anna tiró una vez más de sus redes sociales para contar lo sucedido. La diferencia es que en este caso utilizó un documento real. “Subió una foto con la estilista Ana Antic y conmigo a Instagram”, recuerda Beatriz de una instantánea a la que ya no puede tener acceso al encontrarse con que la actriz ha cerrado su perfil.
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