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Lucha por la herencia de medina sidonia

La hija de la 'duquesa roja' señala a Liliane como la culpable de la decisión de su madre

Este jueves se ha celebrado la segunda jornada del macrojuicio que tiene lugar en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) por la herencia de la XXI duquesa de Medina Sidonia, quien negó incluso la legítima a sus tres hijos

Foto: Pilar Medina Sidonia, en una imagen de archivo (Gtres)
Pilar Medina Sidonia, en una imagen de archivo (Gtres)

Segunda jornada de batalla judicial por la herencia de la ‘duquesa roja’. Este jueves han comparecido ante el juez los dos hijos restantes de la noble difunta, Pilar y Gregorio. Pilar, única hija de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, XXI duquesa de Medina Sidonia y tres veces Grande de España, ha subrayado su compromiso con el mantenimiento del archivo de su madre, actualmente en posesión de la fundación que preside de forma vitalicia la viuda de esta, Liliane Dahlmann. Así, ha negado cualquier interés económico tras la demanda presentada para obtener la legítima, algo que el testamento les niega a ella y a sus dos hermanos. “Aquí no hay intereses espurios”, ha afirmado.

Pilar, de elegante vestido blanco que le estilizaba su ya de por sí fina figura, ha explicado que conoció a Liliane Dahlmann en la boda de su hermano mayor, Leoncio, en 1982 ‒al igual que su madre‒, y ha añadido que al poco del inicio de la relación sentimental entre Dahlmann y la difunta duquesa se produjo un distanciamiento entre madre e hija. “Nunca más volvimos a relacionarnos”, ha reconocido.

Los hijos de la 'duquesa roja', Gregorio y Leoncio (Foto: Gtres)
Los hijos de la 'duquesa roja', Gregorio y Leoncio (Foto: Gtres)

La hija de la duquesa roja ha llegado a rememorar un desencuentro que tuvo con su madre. Fue en 1985, cuando, un par de días después de enfrentarse con ella, Pilar acudió a pedirle disculpas y la propia Dahlmann le dijo: “Ella no te quiere volver a ver. A mi casa no subes”. Pilar le respondió: “Esta es la casa de mi madre y de mis abuelos”. Desde entonces, nunca más madre e hija volvieron a mantener relación alguna entre sí.

Este jueves ha continuado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el juicio comenzado el día anterior por el legado de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, la conocida como 'duquesa roja'. Sus tres hijos exigen como parte de su legado la legítima herencia del patrimonio de su madre, integrado en la Fundación Casa Medina Sidonia. Esta entidad posee uno de los archivos privados más importantes de Europa, con documentos y legajos de gran valor histórico, algunos fechados en el siglo XII.

Pilar pone en entredicho lo declarado por Liliane este miércoles

La comparecencia de Pilar sigue a las del miércoles de la propia Liliane Dahlmann y de su hermano mayor, el actual duque de Medina Sidonia, Gabriel Alonso González. A las preguntas de los letrados y del juez, la hija de la duquesa ha relatado, en contra de lo que ayer sostuvo la mujer de su madre, “que al principio [Liliane] no realizaba ningún trabajo, solo era una relación personal”. “No tenía conocimientos de catalogación de archivos. Mi madre nunca me dijo que Liliane tuviera una retribución”, ha explicado.

Liliane Dahlmann sostuvo este miércoles que trabajó en el archivo desde su llegada a Sanlúcar de Barrameda, en septiembre de 1983, y que la duquesa le empezó a pagar 90.000 pesetas mensuales, un sueldo que en 2003 ya ascendía a 2.500 euros. Dahlmann, a la que la duquesa legó todo su patrimonio, ahora reclamado por los hijos y valorado en 60 millones de euros, en todo momento dijo que su esposa siempre quiso que se conservara su archivo a través de la fundación creada en 1990 y de la que ella es presidenta vitalicia desde 2008.

Pilar ha reconocido que “el archivo tiene un interés público evidente”, por lo que, cuestionada por su trabajo desde hace cinco años en la casa de subastas Christie’ s, ella ha asegurado: “Se ha dicho que está detrás del palacio ducal de Sanlúcar, pero aquí no hay intereses espurios”.

Pilar también ha negado que tanto ella como sus hermanos conocían el patrimonio de su madre antes de su muerte, y ha subrayado que considera “fundamental que los fondos se digitalicen para que no se pierdan”.

Tras ella ha comparecido el ‘díscolo’ Gregorio, quien ha explicado que la fundación se creó solo un año después de que los tres hijos le reclamaran a la madre explicaciones acerca de la herencia de la bisabuela Julia Herrera y Herrera, quien les legó posesiones a sus bisnietos, algo que ellos desconocían. 

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