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primera jornada del 'caso duquesa roja'

El hijo de la 'duquesa roja': "Mi madre nos dejó claro que nos iba a putear"

Primera sesión del juicio en Cádiz por un patrimonio valorado en 60 millones de euros que enfrenta a los tres hijos de la fallecida y a la mujer con la que contrajo matrimonio horas antes de morir

Foto: Gabriel González de Gregorio, hijo de la 'duquesa roja' (Gtres)
Gabriel González de Gregorio, hijo de la 'duquesa roja' (Gtres)

Minutos antes del inicio del juicio, y ataviado con un pantalón corto azul que dejaba a la vista unos calcetines también azulones salpicados de puntos blancos, Gabriel González de Gregorio atendía a los periodistas a las puertas del juzgado que va a decidir el destino final de la herencia de su madre, la ‘duquesa roja’. Uno de los tres hijos de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, la noble que dejó todo su patrimonio en manos de la mujer con la que se casó horas antes de fallecer, afirmaba en tono jocoso y resignado: “No estoy resentido con mi madre porque [en vida] nos dejó claro que nos iba a putear”. Palabras de alguien que pertenece a una familia mal avenida: durante años madre e hijos no mantuvieron contacto y ahora los tres hermanos guardan entre sí una relación, cuanto menos, compleja.

Este miércoles ha arrancado en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el juicio por el legado de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, la XXI duquesa de Medina Sidonia y tres veces Grande de España. Los tres hijos de la conocida como ‘duquesa roja’ –pasó por cárceles franquistas por su oposición al Régimen– exigen como parte de su legado la legítima herencia del patrimonio de su madre, integrado en la Fundación Casa Medina Sidonia. Esta entidad posee uno de los archivos privados más importantes de Europa, con documentos y legajos de gran valor histórico, algunos fechados en el siglo XII.

A las 10 de la mañana ha arrancado la primera de las 14 sesiones del juicio, que se prevé culmine el 30 de octubre. Los descendientes de la noble exigen, además del archivo, que se aclare la propiedad de unas parcelas en Zahara de los Atunes (Cádiz), un palacio y algunos títulos nobiliarios.

Otro de los hijos de la duquesa, Leoncio González de Gregorio, este mucho más elegante con su traje gris, ha señalado antes de entrar en sede judicial: “Me escandaliza que la sociedad andaluza solo vea la importancia patrimonial”. A renglón seguido ha subrayado que cualquier hijo debe recibir la legítima tras el fallecimiento de sus progenitores.

Su viuda: “No quería que sus hijos vendiesen su patrimonio”

Ya una vez dentro de la sala del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Sanlúcar, la primera persona que ha comparecido ante el juez y letrados ha sido la propia Liliane Dahlmann. La mujer con la que la ‘duquesa roja’ mantuvo una relación lésbica durante un cuarto de siglo y con la que contrajo matrimonio ‘in articulo mortis’ el mismo día de su muerte ha explicado que conoció a la duquesa en diciembre de 1982, durante la boda de su hijo Leoncio, y que solo diez meses después, en septiembre de 1983, comenzaron a trabajar codo con codo en la conservación de su archivo.

Por ese ‘trabajo’ la duquesa le empezó a pagar 90.000 pesetas mensuales (540 euros), un sueldo que en 2003 ya ascendía a 2.500 euros. Sin embargo, Liliane nunca estuvo dada de alta en la Seguridad Social ni registró sus ingresos ante Hacienda, según ella misma ha reconocido a preguntas de los letrados de los tres descendientes de la fallecida.

Dahlmann, a la que la duquesa legó todo su patrimonio, ahora reclamado por los hijos y valorado en 60 millones de euros, en todo momento ha sostenido que su esposa siempre quiso que se conservara su archivo a través de la fundación creada en 1990 y de la que ella es presidenta vitalicia desde 2008.

En todo momento, con mayor o menor suerte en su comparecencia, Dahlmann ha querido desligarse de cualquier interés económico por su parte, y ha asegurado que el contenido de la fundación, a su juicio, “solo tiene un valor histórico y cultural, no monetario”. “Solo quiero cumplir la voluntad de Isabel”, ha subrayado. “Ella quería proteger el patrimonio para que los hijos no lo vendiesen”.

La viuda de la duquesa ha explicado que solo conoció el contenido del testamento “una vez murió” su pareja. También ha afirmado que para la fundación “no cabe que esos bienes entren en el mercado” y ha responsabilizado a las albaceas del testamento de que los hijos hayan presentado una demanda. Estas declararon la “inoficiosidad” de la fundación, lo que dio pie a la reclamación de los descendientes. “Lo hicieron porque, a mayor caudal hereditario, cobraban mayores honorarios”.

Con respecto a dos parcelas de terrenos adquiridas a principios de los años 90 en Zahara de los Atunes (Cádiz), ahora legados a Dahlmann, esta ha explicado ante el juez que una de ellas, sobre la que edificaron más tarde, la pagaron con dinero de ambas, aunque la propietaria legal fuera la duquesa, y que en la segunda ella no aportó capital alguno. “Pude aportar ese dinero por la venta de un apartamento que tenía en Tarragona y por el dinero que me daba mi madre. Una vez conocimos la enfermedad de Luisa Isabel, acudimos al notario a hacer la partición del condominio”, ha añadido.

El carácter de Leoncio, el chascarrillo del juicio

Tras un receso de veinte minutos, Leoncio, el mayor de los hijos de la duquesa y XXII duque de Medina Sidonia, ha comparecido ante el juez. Como sus dos hermanos, reclama los dos tercios de los bienes de su madre. Los tres sostienen que su progenitora solo podía donar el tercio de libre disposición.

Tras hacer una repaso a las idas y venidas en la relación con su madre, Gabriel ha explicado que no supo de la gravedad de la enfermedad de esta hasta una semana antes de su fallecimiento, y que en ningún momento su pareja, Liliane Dahlmann, le informó, como tampoco lo hizo con Pilar y Leoncio, sus dos hermanos.

Leoncio, que ha desatado en varias ocasiones las risas del juez y de los asistentes al juicio con su carácter dicharachero, ha sostenido que ni a él ni a sus hermanos les hizo falta para presentar la demanda que las albaceas declararan la "inoficiosidad" de la fundación. “Era tan obvio que no necesitaba que me lo señalara nadie”, ha finalizado. Este viernes están citados los otros dos hijos de la ‘duquesa roja’, Gabriel y Pilar González de Gregorio.

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