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su tía es la condesa de montarco

La noble familia de María Palacios, la "esposa bien" de Alessandro Lequio

Su padre posee une empresa de automóviles y su tía es la legendaria condesa de Montarco. A todos ellos les costó aceptar al ex de Obregón como el marido perfecto de su hija. ¿Vuelven las dudas tras el escándalo con Olvido Hormigos?

Foto: María Palacios en un fotomontaje de Vanitatis
María Palacios en un fotomontaje de Vanitatis

Son "muy herméticos". Esa es la palabra con la que definen a la familia de una María Palacios que, estos días más que nunca, ha saltado a la palestra por culpa de esas supuestas infidelidades de su marido, el conde Lequio, que pregona la muy televisiva Olvido Hormigos. La familia de la joven, de buena cuna, no aceptaba a Lequio entre los suyos y a ella le costó sudores fríos que estos viesen al televisivo Alessandro como uno más de la familia. Cualquier obstáculo con respecto a la integración del ex de Obregón parecía superado desde que la pareja se casó en el Coto de San Bernardo (Segovia) en noviembre de 2008 . "La televisión les daba mucho miedo. Los padres de María no querían verse involucrados en ningún tema espinoso", asegura a Vanitatis una fuente cercana al matrimonio.

María Palacios el pasado junio
María Palacios el pasado junio
Sin embargo, los propios progenitores de María, Pina Milla y Julio Palacios Faci, poseedor de una empresa de automóviles, fueron protagonistas, a su pesar (aunque más efímeros que su hija, claro está) cuando ellos mismos se casaron en mayo de 1976. En aquellos tiempos en los que la fama no estaba tan asociada con la televisión y la mayoría del pueblo llano no conocía a las verdaderas 'familias bien' de la sociedad española, los dos contrajeron matrimonio en la parroquia de San Fernando provocando que su enlace apareciese en numerosas pero escuetas notas de sociedad de la prensa.

"Eran una pareja guapa y con dinero. En el banquete, que se celebró en el hotel Eurobilding, no cabía un alfiler y estaba gran parte de los personajes más importantes del mundillo de la nobleza española", asegura a este medio la misma fuente. Quizá por miedo a esa repercusión, María fue, desde el principio, una joven de carácter reservado y protegida por sus padres. "Al ser la mayor dedicaron mucho más esfuerzo en educarla bien". Y parece que la jugada les salió redonda a sus progenitores, ya que la joven, que ya tiene 38 años, ha llevado la representación en exclusiva para España de la moda de baño de Sucrette y también ha estado al frente del departamento de Expansión Internacional de la revista '¡Hola!'. De ahí que esta haya sido su revista de cabecera incluso cuando vendió la exclusiva de la boda con Lequio. "Quizá no era eso lo que sus padres soñaban para ella, pero está claro que ha sabido salvaguardar su intimidad y a la vez sacar partido de la fama. Para Lequio fue la esposa bien que quería", aseguran. Sin embargo, "a sus tres hermanos pequeños, Natalia, Carla y Borja, nadie los conoce". 

La condesa de Montarco

La condesa de Montacro y Elio Berhanyer en una imagen de archivo (Gtres)
La condesa de Montacro y Elio Berhanyer en una imagen de archivo (Gtres)

La familia tampoco ha aparecido retratada en ninguna parte ni ha pagado los peajes de la fama, a excepción de la condesa de Montarco, tía carnal de la mujer de Lequio. Quizá sea ella, pese a su noble título (heredado de su marido) "la que mejor y más ha entendido a su sobrina y lo que suponía casarse con alguien tan mediático" como el conde Lequio. Charo Palacios, hija del famoso matemático Julio Palacios y tía de María, fue elegida por el mismísimo Elio Berhanyer para trabajar como modelo allá por los años 60. Cuando las de su 'casta' no trabajaban en absoluto y no pasaban de lucir bien en los 'tés de caridad', ella se puso a desfilar, algo que "tampoco debió ser plato de gusto para su familia". En el Madrid de los 60 y 70, sus estilismos eran seguidos por todas las señoras de alta cuna. Casi nunca faltaba en la lista de las más elegantes. 

También a la condesa de Montarco le tocó hablar del idilio entre su sobrina y el díscolo Lequio. En 2007, un año antes de que se casasen y con la noticia de una posible ruptura apareciendo en todos los medios, Charo Palacios vivió algo que no había vivido en toda su vida: una pléyada de 'paparazzi' se concentraban en los alrededores de su casa para hacerle preguntas. Desde el interior, y con la cara tapada para que nadie la grabase, la tía condesa de María aseguró que no sabía nada. "Yo no he hablado con María, solo espero que todos estén bien". Doña Charo acababa de sufrir un leve accidente e imploraba a los periodistas que la dejasen "salir tranquila. Por favor, salgo ahora de un percance y no puedo caminar", les dijo.

Lo cierto es que "es la que más ha servido de apoyo a María" a la hora de defender el matrimonio con Lequio; una unión siempre puesta en tela de juicio por una familia a la que no le gusta "aparecer en ninguna parte". Y parece que ese deseo no lo va a romper nadie. Ni siquiera Olvido Hormigos.

 

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