Logo El Confidencial
un alejamiento de años

Las claves para entender por qué los hermanos Boyer no irán a la boda de Ana

“No estamos invitados. Es que nunca he tenido relación con ella. Su madre se preocupó de que Ana, desde muy pequeña, no nos tuviese cariño ni a mi hermano ni a mí”, ha dicho Laura

Foto: Ana Boyer y sus hermanos en un fotomontaje de Vanitatis.
Ana Boyer y sus hermanos en un fotomontaje de Vanitatis.

La boda de Ana Boyer Preysler con Fernando Verdasco el próximo 8 de diciembre ha vuelto a actualizar las nulas relaciones que Laura y Miguel, hijos de Miguel Boyer, han tenido con su hermana Ana. No recibieron invitación de ningún tipo: ni verbal ni escrita y tampoco la esperaban. Así lo declaraba a la revista 'Lecturas' la primogénita que tuvo el exministro con Elena Arnedo a la que no le sorprendía que no contase con ellos.

“No estamos invitados. Es que nunca he tenido relación con ella. Su madre se preocupó de que Ana, desde muy pequeña, no nos tuviese cariño ni a mi hermano ni a mí”. Explicaba que no entendía esa reacción por parte de Isabel Preysler. “Yo tengo hijos de dos matrimonios y se quieren mucho. Unir ese lazo es la labor de la madre, pero si la madre no quiere...”, culpando directamente a la viuda y obviando a Miguel Boyer. La reacción de la hija es natural aunque no del todo cierta.

Efectivamente, los hijos de madre (los cinco que tuvo Preysler con sus tres maridos) siempre han formado parte de la unidad familiar. Tamara ha convivido con Julio, Enrique y Chabeli, y estos, en menor medida, con Ana, que nació cuando los mayores ya habían volado del nido. Pero eso no fue impedimento para que la relación entre ellos fuese magnifica. Es cierto que los padres, Julio Iglesias y el marqués de Griñón, también pusieron empeño en que no hubiera conflictos maritales tras los divorcios. Pero, curiosamente, Sandra y Manolo, los hijos que Carlos Falcó tuvo con Jeannine Giraud y que pasaron los años que duró el matrimonio con Preysler en el chalet de Arga, tampoco se tratan con la que fuera mujer de su padre.

Laura Boyer y Tamara Falcó durante el entierro de Boyer. (Gtres)
Laura Boyer y Tamara Falcó durante el entierro de Boyer. (Gtres)

Aquella fue una época complicada para una adolescente de 14 años y un niño de 12 que no se sintieron muy cómodos en la casa de El Viso. En este caso, Griñón hizo todo lo posible para que Tamara sí mantuviera una estrechísima relación con ellos a pesar de la diferencia de edad. De hecho, los hermanos de padre se llevan muy bien y comparten salidas al campo, almuerzos y cenas festivas. El aristócrata se empeñó en que su divorcio no afectase a los hijos.

Diferencias con Boyer

Esa fue la diferencia con Miguel Boyer, que no alimentó el afecto fraternal de Laura y Miguel con la pequeña Ana. El exministro abandonó el domicilio familiar para vivir con Isabel Preysler y los hijos, sobre todo Laura, lo llevaron muy mal. Para ella, su padre era lo más importante y le resultó muy complicado admitir ese desapego filial. Más aún cuando ella, como decía la familia Arnedo, era la más parecida en manera de ser y carácter al político. Pasaron varios años alejados de Boyer y en ese distanciamiento poco tenía que ver Isabel.

Miguel Boyer e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Gtres)
Miguel Boyer e Isabel Preysler en una imagen de archivo. (Gtres)

Los dos eran mayores de edad y, por lo tanto, con la posibilidad de citarse fuera de la mansión de Puerta de Hierro si no querían trato con la mujer de su padre. Y en estos almuerzos tendría que haber sido el padre el que tratara de involucrar a la pequeña de la casa. Miguel Boyer, que era el titular y el que tenía la responsabilidad de hacerlo, no lo fomentó. Y si el padre no lo promovía, no se puede echar la culpa a la colateral. Los años fueron pasando y, al no existir roce tampoco hubo cariño, y Ana Boyer demostró nulo interés en tratar a sus hermanos. La boda ha sido la excusa para que Laura rememorara con sus declaraciones ese cisma familiar.

Hasta ahora el único que había hecho declaraciones tras la muerte de su padre, en septiembre de 2014, había sido Miguel. Lo hizo a través de unas manifestaciones muy duras relacionadas con la herencia y realizadas al 'El programa de Ana Rosa'. En ellas quedaba patente que, tantos años después del divorcio, la animosidad hacia Isabel Preysler seguía latente.

“No me parece bien lo de Isabel. Mi padre dejó un testamento, pero Isabel no ha cedido ni una cerilla de la herencia para nosotros. Dice, en esencia, que murió indigente. Es ridículo. Yo solo hubiera querido unos libros de filosofía que me interesan y algún recuerdo, puesto que ella lo dejó pelado en vida”. Hace unos meses, se resolvía la testamentaría y no hubo reclamación por parte de Miguel y Laura que de nuevo tuvieron que relacionarse con su hermana Ana, con la que hoy por hoy no tienen ningún punto de unión.

Noticias

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
6 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios