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Así fue la boda de Laura en una masía valenciana: una experiencia para los 5 sentidos, un vestido de Castellar Granados y las flores como obra de arte
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Así fue la boda de Laura en una masía valenciana: una experiencia para los 5 sentidos, un vestido de Castellar Granados y las flores como obra de arte

Laura y Pablo celebraron su amor con una boda experiencial en la que cada detalle, cada momento, estaba medido y cuidado para que ellos y sus invitados pudiesen vivir un día memorable

Foto: La boda de Laura y Pablo en una masía valenciana. (Fotos Julia Ortiz)
La boda de Laura y Pablo en una masía valenciana. (Fotos Julia Ortiz)

Concebir la boda como una experiencia y no solo como una celebración, este fue el punto de partida de Laura y Pablo, los novios protagonistas de hoy. "Soñábamos con una boda romántica, cálida y muy cuidada al detalle, donde cada invitado se sintiera parte de nuestra historia", detalla la novia. "La realidad superó cualquier expectativa: fue una celebración luminosa, íntima y cargada de emoción en cada instante, exactamente como la habíamos imaginado".

Ella, madrileña, experta en marketing digital, y él, valenciano, manager en una consultora multinacional de recursos humanos, se involucraron por igual en su enlace. "Guardo recuerdos imborrables de cada instante, pero sobre todo de la emoción compartida", confiesa Laura.

placeholder Laura durante los preparativos. (Fotos Julia Ortiz)
Laura durante los preparativos. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Laura y su vestido de Castellar Granados. (Fotos Julia Ortiz)
Laura y su vestido de Castellar Granados. (Fotos Julia Ortiz)

La pareja se conoció en el año 2016, en Palma de Mallorca, trabajando para la misma empresa. "Coincidíamos allí verano tras verano y aunque no nos veíamos en el día a día, construimos una bonita relación de amistad". El verano después del covid cambió para siempre su relación. "Mi primera escapada con amigas fue a Jávea un fin de semana. Empezamos a salir, improvisando planes, riendo y compartiendo tiempo… Sin buscarlo, surgió la magia", recuerda.

La petición de mano fue en el verano de 2024 durante un viaje a Santorini. "Fue un momento absolutamente inesperado y muy emocionante. Pablo siempre cuida muchísimo mis regalos y yo siempre le decía que con una carta de amor me bastaba, que no me hacía falta nada más. Nunca me había escrito una… y aquella tarde, muy nervioso y casi sin palabras, me entregó una carta. Yo pensaba que era solo eso, hasta que sacó el anillo. No me lo esperaba en absoluto".

placeholder El día de la boda de Laura. (Fotos Julia Ortiz)
El día de la boda de Laura. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder El ramo de la novia. (Fotos Julia Ortiz)
El ramo de la novia. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Los detalles de las mangas. (Fotos Julia Ortiz)
Los detalles de las mangas. (Fotos Julia Ortiz)

Comprometidos, fijaron la fecha: 6 de septiembre de 2025 en Valencia. "La ceremonia religiosa tuvo lugar en la Iglesia Castrense de Santo Domingo y, tras ella, nos trasladamos al Huerto de San Vicente by Gourmet Catering & Eventos, una masía típica valenciana rodeada de naranjos que guarda todo el encanto del campo, donde tuvo lugar el convite y la celebración".

Con las ideas claras de cómo querían que fuese su enlace, se rodearon de grandes profesionales. Para empezar, una wedding planner. "Contamos con Ángela, de V de Verbena, recomendada por unos amigos, y fue todo un acierto". Laura desarrolló la parte más creativa junto a dos de sus mejores amigas y testigos de la boda. "Andrea nos ayudó a definir el concepto de la boda: 'elegant fine dine', una fusión entre la elegancia clásica que representa Pablo y mi lado más romántico e imaginativo. Mi amiga y testigo, Silvia Pindado, se encargó de toda la papelería, diseñada a mano y con su sello artístico inconfundible".

placeholder Laura rodeada de flores. (Fotos Julia Ortiz)
Laura rodeada de flores. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder La novia y sus amigas. (Fotos Julia Ortiz)
La novia y sus amigas. (Fotos Julia Ortiz)

En cuanto a elegir diseñador para su traje, Laura no tuvo dudas: "siempre que miraba vestidos de novia, los que más me emocionaban eran los de Castellar Granados, tuve claro desde el principio que sería ella". ¿Su deseo? "Quería un vestido romántico, ligero, alejado de estructuras rígidas y muy fiel a mi estilo".

Prueba a prueba, la novia siempre estuvo acompañada por su madre y su mejor amiga, "compartir cada decisión con ellas lo hizo aún más significativo". Situado en la calle Felipe IV 3, el estudio de Castellar Granados es punto de encuentro de las novias atípicas. "Desde el inicio sabía lo que buscaba: un vestido romántico, fluido, favorecedor. No quería sentirme disfrazada y con el sello tan característico de Castellar, quería que fuese especial", explica la novia.

El cuerpo, drapeado y entallado, se completó con un cuello halter. "Es un tipo de cuello muy representativo de mi estilo, era imprescindible, y el corte a tijera me enamoró desde el primer momento". Laura buscaba una falda fluida, "quería bailar, sentirme libre y que el vestido me acompañara. Para lograrlo, se incorporaron cortes estratégicos que aportaban ese movimiento que imaginaba". Por último, las mangas, desmontables y abullonadas, con puño drapeado y detalles de pedrería, "aportaban el equilibrio perfecto entre romanticismo y sofisticación".

placeholder Laura llegando a la ceremonia religiosa. (Fotos Julia Ortiz)
Laura llegando a la ceremonia religiosa. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Minutos antes del 'sí, quiero'. (Fotos Julia Ortiz)
Minutos antes del 'sí, quiero'. (Fotos Julia Ortiz)

Turno para adentrarnos en los accesorios. "Para mí era fundamental llevar un pedacito de mis abuelos conmigo. Lo hice a través de un anillo vintage art déco de mi abuela materna y unos pendientes de tres brillantes, muy sencillos, que me regaló mi padre de parte de mi otra abuela. Fue una forma de sentirlas cerca en un día tan especial. El vestido pedía joyas discretas que acompañaran sin restarle protagonismo".

Los zapatos eran de Mi Boheme, regalo de una de las mejores amigas de la novia. El ramo seguía la misma línea de la boda: verdes, rosas y granates, "con variedades especiales como las anémonas, que me encantan, me parecen superespeciales y con amaranto cayendo por el ramo, que aportan movimiento y un aire espontáneo y muy personal".

placeholder Pablo y la madrina. (Fotos Julia Ortiz)
Pablo y la madrina. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Pablo y Laura durante la ceremonia. (Fotos Julia Ortiz)
Pablo y Laura durante la ceremonia. (Fotos Julia Ortiz)

Pablo llevó un chaqué a medida de Bon Vivant. "También quiso rendir homenaje a sus abuelos. Llevó un reloj clásico de los 70, de su abuelo paterno y los gemelos de su abuelo materno. Un valor sentimental inigualable. La corbata, de una firma italiana, se la regaló uno de sus mejores amigos, testigo de la boda".

Aquel día, Laura se arregló rodeada de su familia y sus amigas. "Viví los preparativos en el Hotel Only You, donde brindamos con un champán muy especial procedente de la bodega del tío de los padres de mi mejor amiga, en un pequeño pueblo de Toledo". La maquilladora y peluquera Gala Philippe realizó el 'beauty look' de la novia. "Quería algo muy natural y ella supo captar exactamente".

placeholder Los recién casados. (Fotos Julia Ortiz)
Los recién casados. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Los novios en la masía. (Fotos Julia Ortiz)
Los novios en la masía. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Pablo y Laura en su sesión de fotos. (Fotos Julia Ortiz)
Pablo y Laura en su sesión de fotos. (Fotos Julia Ortiz)

La música jugó un papel determinante durante todo el enlace, desde la ceremonia hasta la fiesta. "Pablo, fanático de la música de su padre, quiso ambientar toda la boda con temas de Van Morrison, Barry White, Zucchero... Cada momento tuvo su propia banda sonora". Algo que disfrutaron sus 300 invitados. "Fue una boda con mucha gente joven. Afortunadamente, contamos con grandes grupos de amigos".

El concepto creativo, 'elegant fine dine', marcó la temática del enlace. "Queríamos una atmósfera que recordara a la última noche de verano entre amigos: candelabros, guirnaldas, luz cálida, vajilla clásica, cristalería tallada, bajoplatos vintage y manteles en tono hielo. Y también que las flores se llevaran todo el peso. Las composiciones florales, con amarantus en caída y anthuriums, fueron protagonistas". El interiorismo y los arreglos florales fueron obra de Atelier de la Flor.

Las flores se desplegaron con dramatismo controlado: amarantus deslizándose en caída libre, anthuriums que aportaban carácter escultórico y especies que parecían bailar con la brisa nocturna. El conjunto no solo embellecía: dinamizaba, desbordaba personalidad y hacía que las mesas se sintieran vivas, casi respirando en sincronía con los invitados.

placeholder El vestido de Castellar Granados. (Fotos Julia Ortiz)
El vestido de Castellar Granados. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Los novios en su boda. (Fotos Julia Ortiz)
Los novios en su boda. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Posando con el montaje de mesas. (Fotos Julia Ortiz)
Posando con el montaje de mesas. (Fotos Julia Ortiz)

Nada en su decoración fue accesorio. Todo, desde la primera vela hasta la última flor, se pensó como si formara parte del escenario de una película emocional. Las mesas, vestidas en un tono hielo etéreo, fueron la base perfecta para que la luz hiciera su magia. Las guirnaldas suspendidas crearon la ilusión de cenar bajo un cielo propio y los candelabros alargados, junto a velas que parecían infinitas, esculpieron un paisaje nocturno, íntimo y brillante.

El menú fue elaborado por Gourmet Catering & Eventos y "fue pensado para disfrutar sin prisas y acompañar la experiencia sensorial de la noche", detalla Laura. "En el cóctel triunfaron las zamburiñas a la plancha y los huevos de codorniz con sobrasada, además de la nube crujiente de wagyu, el montadito de solomillo ibérico al foie y la cucharita de canelón de pato y foie con bechamel de trufa".

placeholder Las flores, protagonistas de la decoración. (Fotos Julia Ortiz)
Las flores, protagonistas de la decoración. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder El seating plan. (Fotos Julia Ortiz)
El seating plan. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder Una de las mesas. (Fotos Julia Ortiz)
Una de las mesas. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder El menú servido por Gourmet Catering & Eventos. (Fotos Julia Ortiz)
El menú servido por Gourmet Catering & Eventos. (Fotos Julia Ortiz)

Ya en la mesa, el entrante fue un tartar de atún con salmorejo de mango, huevas de yuzu y helado de tomate, "un guiño muy especial a Cádiz, donde veraneo". El plato principal fue un solomillo de ternera con milhojas de patata, duxelle de setas y salsa de jugo de asado, "adaptada junto al equipo de Gourmet Catering & Eventos para que acompañara sin restar protagonismo a la carne".

Llegó el momento del primer baile. "Abrimos el baile con 'Have I Told You Lately', de Van Morrison. Fue una elección muy especial para ambos: a Pablo y a su familia les encanta Van Morrison y, para mí, es una canción muy emotiva porque aparece al final de una de mis películas favoritas de la infancia, Un sueño para ella".

placeholder El primer baile. (Fotos Julia Ortiz)
El primer baile. (Fotos Julia Ortiz)
placeholder El vestido, sin mangas. (Fotos Julia Ortiz)
El vestido, sin mangas. (Fotos Julia Ortiz)

Cerramos el álbum de boda de Laura y Pablo con su consejo para futuras novias. "Que disfruten del proceso, que se rodeen de personas que las conozcan de verdad y que no pierdan de vista lo importante: celebrar el amor y la historia que las ha llevado hasta ese día".

Concebir la boda como una experiencia y no solo como una celebración, este fue el punto de partida de Laura y Pablo, los novios protagonistas de hoy. "Soñábamos con una boda romántica, cálida y muy cuidada al detalle, donde cada invitado se sintiera parte de nuestra historia", detalla la novia. "La realidad superó cualquier expectativa: fue una celebración luminosa, íntima y cargada de emoción en cada instante, exactamente como la habíamos imaginado".

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