MOC Studio, la marca española para invitadas atípicas que tiñe sus tejidos con plantas y raíces: "La naturaleza hace único cada vestido"
Hablamos con Mónica Coronel de Palma Marichalar, la mujer detrás de MOC Studio, una firma de moda española que causa sensación entre las invitadas que buscan prendas únicas y con conciencia
En abril de 2024, entre las invitadas a la boda de José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, y Teresa Urquijo, destacó una en concreto. Todos querían saber quién era y lo que es más importante, de dónde era el look de la joven estilosa que posaba en Instagram con Victoria Federica, hija de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. Pero al margen de su árbol genealógico, Mónica había irrumpido en el panorama de la moda nacional con un objetivo: crear y diseñar moda más responsable bajo una firma, la suya, MOC Studio.
Ahora, consolidada como la marca preferida para las invitadas atípicas, para esas mujeres que, como ella, quieren causar sensación con un atuendo único y sostenible, Vanitatis habla con Mónica para descubrir que se esconde detrás de MOC Studio.
Hechas las presentaciones oficiales, Mónica habla con este medio para detallarnos cuál es el proceso de creación de sus cuidada prendas, esas que visten desde invitadas anónimas a otras mediáticas como su prima, Victoria Federica, o la influencer María Pombo. "Intentamos hacer todo de la forma más sostenible posible en todo el proceso, desde la hora de confeccionar, vender, hasta la hora de seleccionar los tejidos. Para nosotras es un valor fundamental que queremos respetar mucho ya que no somos conscientes que la industria textil es la segunda industria que más contamina nuestro planeta", sentencia la diseñadora.
MOC Studio, que lleva el nombre de su fundadora, nació en plena pandemia. "Durante el confinamiento tuve que realizar mi trabajo de fin de máster. A lo largo de esos meses, estuve viviendo en el campo y aquel trabajo final era hacer una colección. Tanto la universidad como los alumnos nos tuvimos que adaptar y ser de lo más creativos en esos meses de incertidumbre. Me acuerdo que a todos nos pilló por sorpresa, y fue bastante complicado tener clase de patronaje a través de una video llamada, ¡pero al final lo conseguimos! En mi caso, como no teníamos acceso a tiendas, tuve que rescatar unos manteles de algodón de la boda de mi hermana y una antigua máquina de coser de mi abuela. Con ese material creé unos diseños, y los teñí con aguacate, piel cebolla blanca y piel de cebolla morada". Más artesanal y sostenible imposible. Para poner el broche al proyecto, Mónica y sus compañeros debían abrir una cuenta en Instagram. "Subí las fotos que hice para la colección y la gente me empezó a preguntar. Sin más, empecé a vender, y poco a poco, la marca ha ido cogiendo forma y va creciendo de forma orgánica".
El sueño de Mónica, fundar y dirigir una marca de moda, se convirtió en realidad. "Detrás de la marca estoy yo, aunque mi madre es una figura fundamental. Ella no quiere aliarse conmigo porque dice que es mi sueño, pero ella es casi empleada de MOC, aunque si le preguntas se hace llamar 'la becaria'", cuenta la diseñadora entre risas.
Su madre y sus hermanas son la mayor fuente de inspiración para Mónica, pero todos (incluido su padre), están implicados con la firma. "Me inspiro realmente en lo que necesitamos y en la gente que veo en la calle, la gente me inspira mucho. Tengo tres hermanas, y me inspiro bastante en ellas y en mi madre, las necesidades que tenemos cada una, y así intento abarcar un abanico más amplio. Tanto mi madre como mis tres hermanas me han ayudado mucho desde el principio y son las mejores embajadoras de la marca. También me han aguantado mucho, ya que he invadido la casa de mis padres, cada vez voy adueñándome de más habitaciones pero lo que sí o sí no falla nunca, son las dos ollas enormes en la cocina, cocinando telas. Me apoyan tanto el proyecto que hasta mi padre ha estado cortando telas y preparando envíos".
Tal y como ella nos ha avanzado, cada tejido se tiñe de manera natural. "La forma en la que hacemos nuestras colecciones parte principalmente en tejidos teñidos por nosotras mismas, aproximadamente podríamos decir que el 80% son tejidos de 100% algodón o 100% seda, que teñimos de la manera más sostenible posible, de la forma en la que se empezó a dar color a las cosas, con plantas y raíces. Son colores reales, de la naturaleza, son imperfecciones, que hacen que cada trozo de tela que teñimos para cada vestido sea único, y eso para mi es mágico. De esta manera, evitamos los químicos que se usan para teñir las telas en las fábricas, y las fibras sintéticas que contaminan el medio ambiente y son dañinas para nosotros a la hora de llevarlas".
Venden vestidos y con especial éxito, conjuntos de dos piezas de top y falda. No generan grandes stocks ni excedentes, y van produciendo poco a poco, en función de las demandas de sus fieles. "Nuestra forma de producir es un poco por intuición, no tenemos colecciones como tal, creamos muy poquitas unidades de las prendas, y vamos añadiendo según vamos vendiendo. Así intentamos evitar la sobreproducción, aunque económicamente hablando nos salga menos rentable".
Una manera de trabajar, de producir, de diseñar y de crear, que asienta los valores fundamentales de MOC Studio. "Son tres: la sostenibilidad, la producción local y la moda 'slow fashion'. Creemos que hay que invertir en prendas de calidad, hechas de una manera justa y responsable, apoyando a comercios locales. Al final son las prendas que guardas con cariño en el armario y que cada vez que las usas te acuerdas de quién estaba detrás de la marca, o en que viaje la compraste, o como te gustó conocer tal tienda y su historia, y piensas también en cuidar la prenda para que en un futuro tus hijas la hereden".
Defender y abanderar la marca España, así como promocionar a los artesanos que forman parte de nuestra industria, es otra de las claves de la marca. "En España hemos sido artesanos de toda la vida, hemos sabido confeccionar y trabajar de forma manual, y es una pena que todos estos oficios se pierdan, porque o bien se digitalicen, o bien se lleven a otros países. Para mí poder trabajar con gente que lleva toda la vida cosiendo, patronando o teniendo una mercería, es un orgullo y sobre todo, una suerte, ya que ellos han sido, y serán siempre mi mejor escuela", confiesa Mónica.
Entre invitadas reales, celebridades de las redes sociales y figuras internacionales como la neoyorquina Leandra Medine, la joven diseñadora sueña con vestir un día a la reina Letizia, Carlota Casiraghi, Inés de la Fressange, Ángela Molina o Keira Knightley.
"Me gusta mucho cuando la gente entra en la tienda, y dice que es mil veces mejor en persona, que los tejidos son maravillosos. Me gusta la gente que reconoce que están hechos a mano, también me encanta cuando la gente se prueba algo y se sorprende porque muchas veces la idea de la gente es que no le va a quedar bien, pero realmente sienta muy bien. Hemos ido aprendiendo y nuestro objetivo es poder vestir a todo tipo de mujeres, e intentar que al máximo posible le quede bien", sentencia Mónica Coronel de Palma.
En abril de 2024, entre las invitadas a la boda de José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, y Teresa Urquijo, destacó una en concreto. Todos querían saber quién era y lo que es más importante, de dónde era el look de la joven estilosa que posaba en Instagram con Victoria Federica, hija de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. Pero al margen de su árbol genealógico, Mónica había irrumpido en el panorama de la moda nacional con un objetivo: crear y diseñar moda más responsable bajo una firma, la suya, MOC Studio.