La boda de Laura, nieta de la diseñadora Matilde Cano: un vestido creado por 3 generaciones de mujeres y una emotiva celebración en una bodega
Nos adentramos en la boda de Laura Serrano, nieta de la diseñadora Matilde Cano e hija y sobrina de las actuales directoras creativas, Marisa y Olga. Un emotivo enlace celebrado en Córdoba que colocó en el centro el legado familiar de la novia
La boda de Laura Serrano, nieta de la diseñadora Matilde Cano, y Jaime Tejero. (Fotos Marta Casado)
Laura desciende de unas de las sagas de moda más importantes de Andalucía. Su abuela es la diseñadora Matilde Cano, toda una institución y una de las agujas peso pesado de la industria, y su madre y su tía, Marisa y Olga Gutiérrez Cano, son las actuales directoras creativas de la marca que fundó su madre. Laura ha crecido entre patrones y tejidos heredando una sensibilidad estética forjada a través de generaciones dedicadas a la moda. Toda esa herencia fluyó de manera natural el día de su boda. Un enlace que Vanitatis descubre en primicia.
Considerada una embajadora de la moda cordobesa y española, Matilde Cano presentó su primer colección a finales de la década de los 70. Desde entonces sus diseños con alma andaluza han recorrido el mundo y se han colado en armarios tan influyentes como el de la reina Letizia."Mi abuela no solo es la fundadora también es el alma de la firma. Ha sido siempre un referente para mí. Su sensibilidad, su creatividad y su manera de entender la moda han marcado mi estilo", explica Laura.
Los preparativos de la novia. (Fotos Marta Casado)
La novia, consultora de negocio, conoció a Jaime Tejero, responsable de ventas en Enterprise, hace una década. "Nuestra historia comenzó hace ya diez años, en las playas del Algarve. Aunque crecimos en Córdoba, nunca habíamos coincidido hasta aquel verano. Desde entonces, el destino se encargó de unirnos de una forma muy bonita". En julio de 2025 se prometieron durante un viaje por Asturias. "Los dos teníamos claro que no queríamos estar muchísimo tiempo prometidos, de ahí que hayamos organizado la boda en poco más de 10 meses".
Aunque viven en Madrid, decidieron celebrar su enlace en Córdoba. Fue el 30 de mayo de 2026 en dos escenarios: ceremonia religiosa en la parroquia de San Nicolás de la Villa, "donde toda mi familia ha ido recibiendo los sacramentos, siendo un lugar cargado de recuerdos y tradición", apunta Laura, y celebración en Bodegas Alvear, en Montilla. Convocaron a 300 invitados.
Laura con su abuela, Matilde Cano, y sus padres. (Fotos Marta Casado)
El equipo de wedding planner Mi Boda con Mia, Juan y María Mata, le ayudó a dar forma al gran día de sus vidas. "Son encantadores y hemos mantenido durante todo este tiempo una relación muy estrecha considerándoles prácticamente de la familia y sabiendo que podemos contar con ellos para todo, al igual que ellos pueden contar con nosotros".
Nieta de Matilde Cano e hija y sobrina de Marisa y Olga Gutiérrez Cano, su vestido de novia fue diseñado de manera muy especial junto a las tres generaciones de mujeres de su familia. "Es una casa de moda a la que me siento profundamente unida porque tengo la enorme suerte de formar parte de esta familia. Con mi abuela, mi madre y mi tía tengo una gran complicidad, así que diseñar mi vestido de novia juntas fue algo natural, muy emocionante y sobre todo, muy fácil", confiesa Laura.
Momentos de la ceremonia religiosa. (Fotos Marta Casado)
Esa sensibilidad por la moda heredada de las mujeres de su familia fue clave para que la consultora de negocio tuviera las ideas claras. "Siempre he tenido un estilo bastante informal y ecléctico. Me gusta mucho el aire boho, mezclar piezas con historia y buscar tesoros en los fondos de armario. Por eso tenía claro que mi vestido de novia debía ser especial y diferente, y sobre todo, que fuese muy yo. Quería una pieza con esencia en cada detalle, un corte que definiera la silueta y que, de alguna manera, evocara mis raíces del sur. A partir de ahí, mi madre y mi tía hicieron magia y aportaron toda su creatividad para convertir esas ideas en algo único". El sueño nupcial de Laura tomaba forma en manos de su madre y su tía.
Laura recuerda que el proceso de creación comenzó con una gran tormenta de ideas. "Teníamos muchos conceptos y queríamos conseguir que convivieran en una sola pieza. Cuando hicimos la primera prueba y vimos el resultado, lo tuvimos clarísimo: el primer vestido que me probé era, sin duda, mi vestido". Cada viaje de Madrid a Córdoba la novia comprobaba que esa idea inicial se transformaba en su vestido soñado.
La felicidad de los recién casados. (Fotos Marta Casado)
"Partiendo de una silueta entallada realizada en un crepé adamascado de seda, sobre el que se superponía un tul completamente bordado y trabajado con diferentes encajes, fuimos componiendo el resto. Muchos de esos encajes procedían del valiosísimo archivo de la firma, e incluso algunas piezas eran de creaciones antiguas. Uno a uno montamos cada encaje sobre el vestido hasta terminarlo con unos grandes godés repletos de pequeños volantitos de encaje antiguo. Llegamos a incorporar más de veinte variedades distintas entre tejidos, encajes, tules, gasas y adornos, dando como resultado un trabajo muy minucioso y elaborado que dibujaba toda la silueta", detalla la novia.
No sería la única creación, para la fiesta, la marca Matilde Cano ideó otro look, un segundo vestido para Laura."Era una propuesta mucho más ligera y sutil, con cuello alzado y espalda descubierta, confeccionada con volantes de tul para mantener el hilo conductor del primer diseño. Añadí un casquete de El Ropero de Pi".
Llegando a la bodega. (Fotos Marta Casado)
En cuanto a zapatos y con la premisa de no querer llevar mucho tacón, llevó el par que su tía Olga utilizó en su boda. "Eran una edición especial de Sara Navarro de hace 30 años y terminaron por ser mi 'algo prestado'". Las joyas, seña de identidad en el estilo de Laura, se crearon de cero. "Hablé con la joyera Ale Blanco, que me acompañó en todo el proceso de diseñar mis pendientes, inspirados en la filigrana cordobesa".
Siguiendo con los guiños a su árbol genealógico, Laura escogió las flores de su ramo. "Orquídeas, las que llevó mi abuela en su boda. Partiendo de esa base, las chicas de Andaluflor me ayudaron a modernizarlo dándole la duplicidad y el efecto curvado".
Cordobeses, Jaime tuvo muy claro que quería que su chaqué fuese de Silbon. Además de ser la marca de moda más relevante de la ciudad en la actualidad, resulta que la hermana del novio trabaja allí. Un total look clásico con el que el novio cumplió el 'dress code'.
La pareja celebrando en la bodega. (Fotos Marta Casado)
El día de la boda, Laura se arregló en casa. Ángel, de MAC estilistas, encargado del 'beauty look' de la novia, "aprovechó la luz natural del jardín de nuestra casa para maquillarme y peinarme".
Con la llegada de la novia a la iglesia, la misma donde se habían casado sus padres y sus hermanos y ella había recibido todos los sacramentos, comenzó la ceremonia. "Jaime siempre me decía que le preocupaba el momento de estar esperando en el altar a que yo llegase. Para que le fuese más llevadero, aunque entré 3 minutos después que él, le escribí un mensaje a mano en un papelito". Laura recuerda que la ceremonia fue preciosa y muy cercana, "la ofició el mismo el sacerdote que casó a mis padres y que nos ha bautizado y acompañado en el camino de la fe todos los hermanos".
Allí la banda sonora estuvo marcada por los gustos de la pareja. "Me hacía mucha ilusión tener un pequeño guiño a alguna canción de Hakuna Group Music, un grupo que me ha acompañado mucho y me sigue acompañando en mi camino de la fe. Aunque ya teníamos apalabrada la preciosa música de Euterpe con violín y piano, conseguimos que unos amigos y conocidos encontrarse un hueco durante la comunión para cantar un par de canciones y hacer la ceremonia mucho más nuestra".
Laura y Jaime reuniéndose con sus invitados. (Fotos Marta Casado)
Cuando Jaime y Laura ya eran marido y mujer ante los ojos de Dios y acompañados de sus familiares y amigos, cambiaron de ubicación para celebrar su amor en Bodegas Alvear. "Como la ceremonia fue en Córdoba y la celebración en Montilla, aproveché para preparar una playlist de Spotify con todas las canciones que han sido especiales para nosotros a lo largo de nuestra relación, para escucharla en el trayecto y darle una sorpresa a Jaime".
La decoración de la boda respondió a un concepto muy definido y coherente con el lugar en el que se celebraba: el universo del vino y la esencia de la bodega. "No se trataba de una temática impuesta, sino de una interpretación elegante y contemporánea del entorno, convirtiendo cada rincón en un homenaje a la cultura vitivinícola. Toda la celebración en las arcadas de la bodega estuvo diseñada por Andaluflor, un equipo extraordinariamente creativo y entusiasta, junto a la colaboración de Mercedes Cabrera, de la Ermita de la Candelaria, gran amiga de la familia y una persona con un gusto exquisito para la decoración y la puesta en escena".
El primer baile. (Fotos Marta Casado)
De entre todos los elementos decorativos, la cordobesa destaca el 'seating plan'. "Estaba organizado sobre un antiguo camión de principios del siglo XX que en su día se utilizaba para transportar el vino de la bodega. El vehículo se transformó en una pieza escenográfica espectacular, rodeado de cestas, flores, vides, uvas y botellas de vino. Queríamos que todo tuviese sentido y que cada detalle recordase que la celebración se estaba desarrollando en un lugar con historia, identidad y una profunda conexión con el vino, ya que es la bodega más antigua de Andalucía".
Los invitados, los familiares y amigos de Jaime y Laura, se convirtieron en el centro de la celebración. "Queríamos que se sintiesen especiales. Por eso, decidimos que el mejor regalo era dedicarles unas palabras a cada uno de ellos. En concreto, cuando entraron a la zona de la comida, encontraron una foto Polaroid de cada uno de ellos con nosotros, algunas de esas fotos eran de hace más de 20 años. Todas llevaban una dedicatoria a mano por detrás. Fue un proceso precioso, porque nos ayudaba a pensar de manera individual en cada invitado, recordando qué historias hemos vivido con ellos y por qué son tan especiales para nosotros".
El segundo vestido de la novia. (Fotos Marta Casado)
Sentados a la mesa, se sirvió la cena. "De primero teníamos claro que queríamos que fuese algo fresquito y ligero, por lo que elegimos una ensalada de lubina marinada con tirabeques. De segundo y como guiño a Córdoba, apostamos por un mogote ibérico a la naranja que recordaba al clásico rabo de toro. De postre, tarta árabe y suflé 'Alaska Lemon Pie'".
Momento de inaugurar la pista de baile. "En mi familia siempre nos ha encantado la película 'Mamma Mia'. Decidimos mi padre y yo por tanto empezar a bailar con 'Slipping through my fingers', una canción que además de ser preciosa musicalmente, tiene un significado muy especial para el día de una boda: el amor hacia una hija y la nostalgia de verla crecer mientras el tiempo pasa demasiado rápido. Una vez mi padre y yo terminamos, dimos paso a la canción que bailamos Jaime y yo: el 'Cascanueces-Vals de Las Flores'. Después sonó la 'Marcha Radetzky'".
Cerramos su álbum de boda a cargo de la fotógrafa Marta Casado con la recomendación de Laura y Jaime para futuros novios. "No perder el foco de lo realmente importante: ese momento en el que el mundo se para y tú pronuncias ese SÍ, confiado y lleno de amor, mirando a los ojos a la persona que te va a acompañar, cuidar y querer para toda la vida".
Laura desciende de unas de las sagas de moda más importantes de Andalucía. Su abuela es la diseñadora Matilde Cano, toda una institución y una de las agujas peso pesado de la industria, y su madre y su tía, Marisa y Olga Gutiérrez Cano, son las actuales directoras creativas de la marca que fundó su madre. Laura ha crecido entre patrones y tejidos heredando una sensibilidad estética forjada a través de generaciones dedicadas a la moda. Toda esa herencia fluyó de manera natural el día de su boda. Un enlace que Vanitatis descubre en primicia.