Así es tu personalidad si te gustan los gatos, según esta psicóloga
Descubre qué dice la psicología sobre la personalidad de aquellos que prefieren a los gatos, frente a otros animales
A lo largo de la historia, los pensadores, filósofos o psicólogos se han interesado en conocer cómo funciona la mente humana, y descubrir diferentes aristas del cerebro. Una materia, a veces más científica, a veces menos, que ha permitido analizar los rasgos clave de una persona narcisista o descubrir cuál es la canción favorita de las personas con rasgos psicopáticos.
Sin embargo, pasando a un asunto más relajado y adorable, también hay numerosos estudios sobre cómo afecta al cerebro convivir con gatos o incluso cómo es la personalidad de aquellos que adoran a los felinos. Así, en la no necesaria guerra entre quienes prefieren a los gatos o quienes prefieren a los perros, la psicóloga británica Verónica West reveló los rasgos fundamentales de una persona a la que le gustan los gatos, para el diario 'The Mirror'.
A través de su estudio, la psicóloga aseguró que los amantes de los gatos suelen destacar por su independencia, creatividad y un estilo de vida introspectivo, lo que refleja una conexión única con la naturaleza reservada y sutil de sus felinos amigos. Al igual que los gatos, estos individuos apreciarían más su espacio personal, valorando las relaciones que no requieren atención constante, sino que permiten un equilibrio saludable entre cercanía y autonomía.
Así, Verónica West explica que los amantes de los gatos suelen sentirse a gusto con las interacciones menos intensas, y disfrutan del afecto sutil, en lugar de demostraciones constantes de cariño. Por su parte, el psicólogo Samuel D. Gosling, ha encontrado que quienes prefieren a los gatos tienden a puntuar alto en rasgos de apertura a la experiencia. Es decir, estas personas suelen estar abiertas a nuevas ideas y experiencias, y tienen una gran curiosidad por el mundo que las rodea. No les asusta explorar temas profundos y, en muchos casos, tienen una sensibilidad artística que aplican en su vida diaria.
La preferencia por los gatos también puede estar ligada a una menor necesidad de gratificación externa, donde la validación constante no es esencial. De hecho, según la psicóloga británica, los amantes de los gatos han "dominado el arte del afecto sutil", siendo personas que pueden ser tan tiernas y conectadas emocionalmente como quienes prefieren a los perros.
Además, la relación con los gatos también requiere una buena dosis de humor y paciencia. Es común que los gatos actúen de forma impredecible y a veces indiferente, lo que sus dueños aprenden a aceptar (y hasta celebrar). Los gatos no dudan en mostrar su independencia, y es aquí donde los amantes de los gatos desarrollan una especie de "filosofía de la paciencia". De hecho, según Verónica West, "amar a una criatura que puede mirarte con desaprobación solo porque estornudaste, demuestra que puedes manejar el descaro y que probablemente tienes un gran sentido del humor".
Así, ser un fiel amante de los gatos (o su esclavo humano) refleja una afinidad por el respeto mutuo en las relaciones, creatividad, humor sutil, un toque de independencia y la disposición de conectar de una manera única. A la par que, como señala West, quienes aman a los gatos no son distantes, sino maestros del "amor silencioso y del afecto en sus propios términos".
A lo largo de la historia, los pensadores, filósofos o psicólogos se han interesado en conocer cómo funciona la mente humana, y descubrir diferentes aristas del cerebro. Una materia, a veces más científica, a veces menos, que ha permitido analizar los rasgos clave de una persona narcisista o descubrir cuál es la canción favorita de las personas con rasgos psicopáticos.