Este es el tiempo que debes esperar para tomar un café por la mañana, según los expertos
Tomar café justo al despertar podría no ser la mejor forma de activar tu energía. Un pequeño cambio en tu rutina puede marcar la diferencia a lo largo del día
El horario puede influir en los beneficios que aporta el café. (Freepik)
Para muchos, tomar un café nada más despertarse es casi un acto reflejo. El simple aroma a primera hora parece sinónimo de empezar el día con energía. Sin embargo, algunas investigaciones recientes sugieren que esta costumbre tan arraigada podría no ser la mejor estrategia si lo que buscamos es un estado de alerta sostenido y sin altibajos. La clave no está en renunciar al café, sino en el momento en el que lo tomamos.
La doctora Ana Pérez Ballesta propone aplicar la conocida “regla de los 90 minutos” para optimizar los efectos de la cafeína y evitar el clásico bajón de media mañana. “Esperar 90 minutos para tomarte tu café de la mañana aumentará tus niveles de energía y bienestar, y evitarás ese bajón a media mañana”, explica. Su consejo es sencillo pero efectivo: darle tiempo al cuerpo para activar de manera natural su sistema de alerta antes de introducir la cafeína.
Cuando nos despertamos, el organismo comienza a liberar cortisol, la hormona encargada de ponernos en marcha. Si tomamos café demasiado pronto, la cafeína interfiere con este proceso, lo que puede provocar que su efecto sea más leve o, incluso, que sintamos una caída de energía unas horas después.
“Esperar a tomar tu café permitirá que tu ritmo circadiano funcione correctamente. Tu cuerpo liberará adecuadamente su pico de cortisol y así, cuando te tomes tu café más tarde, tu cuerpo aprovechará el pico de la cafeína, haciendo que esta también funcione más y mejor”, señala la experta.
La experta señala los beneficios de retrasar este momento. (Pexels / Mizuno K)
Este pequeño ajuste permite que el cuerpo y la cafeína trabajen en sincronía. “Así, cortisol y cafeína trabajarán juntos y no se pisan el uno al otro, y esto te dará más energía sostenida a lo largo del día”, añade. Retrasar el primer café no significa renunciar a ese momento placentero, sino aprender a sincronizarlo con el propio cuerpo. Una rutina simple que, con constancia, puede transformar la forma en la que gestionamos nuestra energía diaria.
Aunque como siempre hay que recordar que, antes de realizar cambios en tus hábitos de consumo de cafeína, es recomendable consultar con un profesional de la salud, quien podrá ofrecerte pautas personalizadas según tus necesidades y estado de salud.
Para muchos, tomar un café nada más despertarse es casi un acto reflejo. El simple aroma a primera hora parece sinónimo de empezar el día con energía. Sin embargo, algunas investigaciones recientes sugieren que esta costumbre tan arraigada podría no ser la mejor estrategia si lo que buscamos es un estado de alerta sostenido y sin altibajos. La clave no está en renunciar al café, sino en el momento en el que lo tomamos.