Octavia Ortuño, psicóloga clínica: "Lo que más destruye a una pareja no es una infidelidad, si no este desgaste constante de estar aceptando lo que te lastima"
Octavia Ortuño, psicóloga clínica: "Lo que más destruye a una pareja no es una infidelidad, si no este desgaste constante de estar aceptando lo que te lastima"
No siempre es un gran golpe lo que quiebra una relación, a veces son los pequeños gestos que pasan desapercibidos los que terminan erosionando el amor día tras día
Cuando se habla de rupturas de pareja, la infidelidad suele aparecer como la causa más devastadora. Sin embargo, la psicóloga clínica Octavia Ortuño advierte que, en la práctica, lo que con más frecuencia erosiona una relación son los pequeños gestos que hieren y se repiten en silencio.
“Muchas veces lo que más destruye a una pareja no es una infidelidad, sino estas pequeñas heridas que se repiten todos los días”, señala. En psicología se conocen como microtraumas, son experiencias aparentemente insignificantes que, acumuladas, desgastan la confianza y la estabilidad emocional.
Ortuño describe algunos casos, por ejemplo, cuando la pareja minimiza lo que uno siente y lo tacha de exageración; cuando promete cambiar pero nunca cumple; cuando convierte las necesidades del otro en una molestia constante; o cuando, después de un conflicto, impone silencios fríos que se repiten una y otra vez.
La psicóloga explica que nuestro cerebro interpreta estas “microtraiciones” como señales repetidas de inseguridad, falta de compromiso o ausencia de empatía. Poco a poco, esa dinámica va transformando la percepción de uno mismo y de la relación, hasta apagar la confianza y la ilusión. “Esto es mucho peor que una traición puntual, porque en la infidelidad recibes un golpe que te obliga a tomar una decisión, pero con los microtraumas lo que haces es adaptarte y apagarte dentro de la relación”, advierte.
Las discusiones de pareja pueden ser muy tensas. (Pexels/ Timur Weber)
Para Ortuño, la clave está en dejar de normalizar estas heridas diarias. Una pareja, asegura, casi nunca se rompe de un día para otro. Lo habitual es que se vaya desgastando por la acumulación de esos gestos dolorosos que, con el tiempo, se convierten en una montaña imposible de escalar.
“Por favor, no subestimes estas microheridas. Lo que más duele no siempre es lo que pasa una vez, sino lo que ocurre constantementey ya ni siquiera ves porque lo has normalizado”, concluye. Prestar atención a los detalles del día a día no solo previene la ruptura, también es una forma de cuidar el vínculo y de recordarse que la convivencia no debería estar hecha de silencios fríos ni promesas sin cumplir, sino de empatía, compromiso y confianza.
Cuando se habla de rupturas de pareja, la infidelidad suele aparecer como la causa más devastadora. Sin embargo, la psicóloga clínica Octavia Ortuño advierte que, en la práctica, lo que con más frecuencia erosiona una relación son los pequeños gestos que hieren y se repiten en silencio.