Carolina Andersson, psicóloga: "Esa sensación de rechazo no significa que te hayas vuelto fría o distante"
La psicóloga insiste en que puede ser la señal de que estás empezando a ver con más claridad lo que antes tolerabas sin darte cuenta
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
- El gesto imposible de evitar que nos delata cuando nos sentimos rechazados, según la psicología
A muchas personas les ocurre que, aunque quieren pasar más tiempo con su familia, sienten una fuerte incomodidad al hacerlo. Esa mezcla de culpa y rechazo suele generar confusión y miedo a estar cambiando de forma negativa. Sin embargo, la psicóloga Carolina Andersson explica que esta reacción no tiene nada que ver con la frialdad emocional, sino con un proceso de toma de conciencia. Es el reflejo de un cambio profundo, de empezar a ver con más claridad lo que antes se normalizaba.
A veces el cuerpo reacciona antes que la mente. Esa incomodidad que aparece frente a personas o situaciones que antes parecían normales no es frialdad ni desapego, sino una forma que tiene tu sistema de avisarte de que algo dentro de ti está cambiando. La psicóloga sostiene que esa sensación de rechazo aparece cuando comienzas a observar con nuevos ojos lo que durante años diste por hecho o soportaste en silencio.
Cuando tomas conciencia del abuso emocional, la manipulación o la falta de cuidado que viviste, especialmente en etapas tempranas, tu sistema nervioso activa una respuesta de autoprotección. La mente y el cuerpo empiezan a reaccionar ante lo que antes toleraban, como si por fin pudieras escuchar lo que tu organismo llevaba tiempo intentando decir. Es un proceso profundo y a veces incómodo, pero necesario para romper los patrones que mantenían la desconexión emocional.
Durante años quizás callaste para evitar conflictos, sonreíste para no incomodar o te adaptaste para sostener vínculos que te hacían daño. Esa adaptación permitió sobrevivir, pero también dejó heridas invisibles. Cuando el trauma empieza a hacerse visible, ya no puedes habitar los mismos espacios de la misma manera. El cuerpo rechaza lo que ya no encaja con tu bienestar y lo manifiesta a través de sensaciones como el cansancio, la irritación o el distanciamiento emocional.
Andersson aclara que este proceso no implica odio ni ruptura impulsiva. Se trata de aprender a poner límites donde antes había confusión. Elegirte, incluso cuando duele, se convierte en una forma de reparación interna. Significa reconocer lo que necesitabas y no recibiste.
A veces el rechazo es solo una forma del cuerpo de pedir distancia y descanso. Es una manera de proteger tu espacio emocional y de preparar el terreno para vínculos más sanos. Con el tiempo, esa distancia puede transformarse en una relación distinta o simplemente ayudarte a recolocarte en tu entorno desde un lugar que ya no duela.
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
- El gesto imposible de evitar que nos delata cuando nos sentimos rechazados, según la psicología
A muchas personas les ocurre que, aunque quieren pasar más tiempo con su familia, sienten una fuerte incomodidad al hacerlo. Esa mezcla de culpa y rechazo suele generar confusión y miedo a estar cambiando de forma negativa. Sin embargo, la psicóloga Carolina Andersson explica que esta reacción no tiene nada que ver con la frialdad emocional, sino con un proceso de toma de conciencia. Es el reflejo de un cambio profundo, de empezar a ver con más claridad lo que antes se normalizaba.