La postura del cocodrilo en yoga: fácil de hacer, rápida y ayuda a relajar cuerpo y mente
Su práctica regular ayuda a liberar la tensión acumulada en la espalda, a reducir la ansiedad y a fomentar una sensación de equilibrio interior sin necesidad de experiencia previa
Practicar yoga ayuda a combatir los síntomas de la niebla mental. (Freepik).
El yoga combina movimiento, respiración y conciencia para crear una sensación de equilibrio físico y emocional. Dentro de esta práctica, la postura del cocodrilo, también conocida como Makarasana, se considera una de las más accesibles y beneficiosas para quienes buscan descansar el cuerpo y calmar la mente. Es una postura sencilla, restaurativa y apta para todos los niveles, especialmente recomendada después de un día intenso o al final de una sesión de yoga.
El Makarasana se inspira en la quietud del cocodrilo cuando reposa en la superficie del agua. Para realizarla, basta con tumbarse boca abajo sobre una esterilla, cruzar los brazos delante del cuerpo y apoyar la frente o la mejilla sobre ellos. El abdomen descansa sobre el suelo, las piernas permanecen estiradas y los talones se separan ligeramente. Esta posición permite liberar la tensión de la espalda y conectar con una respiración profunda y tranquila, en la que cada inhalación expande el abdomen y cada exhalación ayuda a soltar el peso del cuerpo.
Esta posición permite liberar la tensión de la espalda y conectar con una respiración profunda y tranquila, en la que cada inhalación expande el abdomen y cada exhalación ayuda a soltar el peso del cuerpo (arhantayoga)
Según la doctora Hansaji Yogendra, directora del The Yoga Institute de Mumbai, el Makarasana ayuda a relajar el sistema nervioso y a aliviar la presión en la zona lumbar y abdominal. Se considera una postura de descanso y recuperación, ideal para quienes sufren estrés o fatiga física. Además, al practicarla de forma regular, mejora la respiración diafragmática y favorece la concentración.
Diversos estudios sobre yoga han demostrado que las posturas suaves, entre ellas la del cocodrilo, pueden reducir los niveles de ansiedad y favorecer un estado de calma mental. La sensación de contacto con el suelo y el ritmo lento de la respiración ayudan a disminuir la tensión muscular y a recuperar una sensación de estabilidad interior.
El Makarasana puede mantenerse durante varios minutos, siempre prestando atención a la respiración y a las sensaciones del cuerpo. Su simplicidad la convierte en una herramienta práctica para quienes desean incluir momentos de pausa en su rutina diaria. Practicarla unos minutos al día puede ser una manera eficaz de descansar la mente, aliviar la espalda y reconectar con uno mismo de forma natural y tranquila.
El yoga combina movimiento, respiración y conciencia para crear una sensación de equilibrio físico y emocional. Dentro de esta práctica, la postura del cocodrilo, también conocida como Makarasana, se considera una de las más accesibles y beneficiosas para quienes buscan descansar el cuerpo y calmar la mente. Es una postura sencilla, restaurativa y apta para todos los niveles, especialmente recomendada después de un día intenso o al final de una sesión de yoga.