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El gesto cotidiano que muchos mantienen después de los 65 y que el cerebro paga
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Salud cerebral y envejecimiento

El gesto cotidiano que muchos mantienen después de los 65 y que el cerebro paga

Expertos en neurología advierten de que gestos normalizados durante años pueden tener un impacto directo en la salud del cerebro a partir de los 65

Foto: El cuidado del cerebro se vuelve prioritario a partir de los 65 años, cuando los hábitos cotidianos adquieren un papel clave. (Freepik)
El cuidado del cerebro se vuelve prioritario a partir de los 65 años, cuando los hábitos cotidianos adquieren un papel clave. (Freepik)

A medida que pasan los años, el cuerpo cambia y también lo hace el modo en que procesa determinados hábitos. Gestos cotidianos que durante décadas han formado parte de la vida social o de la rutina diaria pueden tener un impacto distinto cuando el organismo envejece. En especial, el cerebro se vuelve más vulnerable a factores que antes apenas se percibían como un riesgo.

El envejecimiento cerebral es un proceso natural y progresivo. Aunque no se produce de forma brusca, sí implica una pérdida gradual de neuronas y una menor capacidad de recuperación frente a agresiones externas. En este contexto, cuidar las funciones cognitivas se convierte en una prioridad para preservar la memoria, la atención y la autonomía personal en etapas avanzadas de la vida.

placeholder El consumo de alcohol forma parte de muchos hábitos cotidianos, pero su impacto en el cerebro cambia con la edad. (Freepik)
El consumo de alcohol forma parte de muchos hábitos cotidianos, pero su impacto en el cerebro cambia con la edad. (Freepik)

Sobre este punto reflexiona el neurólogo estadounidense Richard Restak en su último libro, donde analiza cómo determinados hábitos influyen en el cerebro a partir de cierta edad. Entre ellos, el consumo de alcohol ocupa un lugar central. Según explica, el alcohol actúa como una neurotoxina, aunque sea débil, capaz de dañar las células nerviosas con el paso del tiempo.

Restak señala que el cuerpo empieza a perder neuronas de forma más significativa a partir de los 65 años. Aunque el porcentaje total de pérdida a lo largo de la vida no es elevado —entre un 2 y un 4 %, según distintas investigaciones—, en esa etapa cada neurona cuenta. Por ello, el especialista recomienda abstenerse de forma total y permanente del alcohol a partir de esa edad, como medida de protección cerebral.

placeholder Mantener la actividad mental y los hábitos conscientes es clave para preservar la salud cerebral en la madurez. (Freepik)
Mantener la actividad mental y los hábitos conscientes es clave para preservar la salud cerebral en la madurez. (Freepik)

Además del daño directo sobre las neuronas, diversos estudios han asociado el consumo prolongado de alcohol con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. A esto se suma otro factor relevante en la vejez: el aumento del riesgo de caídas, que en personas mayores pueden derivar en lesiones graves y consecuencias de largo alcance.

El mensaje del neurólogo no pretende generar alarma, sino promover una reflexión preventiva. A partir de los 65 años, mantener la salud cerebral implica revisar hábitos normalizados y valorar su impacto real. Según Restak, renunciar al alcohol en esta etapa no es una pérdida, sino una forma de proteger la memoria, el pensamiento y la calidad de vida a largo plazo.

A medida que pasan los años, el cuerpo cambia y también lo hace el modo en que procesa determinados hábitos. Gestos cotidianos que durante décadas han formado parte de la vida social o de la rutina diaria pueden tener un impacto distinto cuando el organismo envejece. En especial, el cerebro se vuelve más vulnerable a factores que antes apenas se percibían como un riesgo.

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