El truco de abuela infalible para que la basura no huela mal: sencillo y con productos de casa
Un gesto muy simple con papel y bicarbonato, más una limpieza periódica, ayuda a mantenerlo a raya sin complicarte
- El truco de limpieza que usaban nuestras abuelas y que sigue funcionando mejor que muchos productos modernos
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
La basura es de esas cosas pequeñas que, cuando se descontrolan, te estropean el ambiente de casa en un segundo. Y no hace falta que el cubo esté lleno para que empiece el problema. Basta con que pasen un par de días y, de repente, ese olor se cuela en la cocina aunque hayas ventilado y tengas todo recogido.
En redes se ha vuelto a compartir un truco de los de toda la vida, de esos que no necesitan productos raros ni pasos imposibles. La protagonista es Conchita, conocida en redes como @maximiliana.es, por sus consejos domésticos, que lo explica de forma muy directa y con una idea clara. Si el cubo está limpio y le preparas una base absorbente, el mal olor tiene mucho menos margen para aparecer.
@maximiliana.es Pasan los días y la basura huele... hasta hoy!💚
♬ sonido original - Maximiliana
El gesto es sencillo. Primero, asegúrate de que el cubo esté razonablemente limpio. Después colocas la bolsa y, en el fondo, pones un pequeño “colchón” con papel. Sirve papel de periódico, pero también valen hojas de cocina o cualquier papel que absorba. Encima, espolvoreas bicarbonato "porque esto absorbe todos los olores”, explica. El objetivo es que esa mezcla actúe como barrera frente a la humedad y los restos que suelen concentrarse abajo.
El bicarbonato funciona por un motivo muy práctico. Ayuda a neutralizar olores y a mantener el ambiente más seco, que es justo lo que más se agradece cuando no sacas la basura a diario. Además, el papel hace de “esponja” y evita que el fondo de la bolsa acabe empapado, que suele ser el detonante del olor fuerte.
Este truco, eso sí, no sustituye algo básico. La limpieza del propio cubo. Aunque no apetezca, es lo que marca la diferencia a medio plazo. La recomendación más sensata es limpiarlo con cierta regularidad, sobre todo cuando cambias la bolsa o si se ha derramado algo. Agua templada, vinagre de limpieza y una gota de lavavajillas, aplicada con un paño o papel, ayuda a retirar la suciedad y a evitar que se quede impregnado el olor.
Si además quieres que el cubo no solo no huela mal, sino que huela “a limpio”, puedes añadir un paso extra sin complicarte. Un toque de aroma en la base, por ejemplo con un elemento absorbente pequeño al que le pongas unas gotas de aceite esencial, siempre con moderación y evitando que esté al alcance de mascotas.
- El truco de limpieza que usaban nuestras abuelas y que sigue funcionando mejor que muchos productos modernos
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
La basura es de esas cosas pequeñas que, cuando se descontrolan, te estropean el ambiente de casa en un segundo. Y no hace falta que el cubo esté lleno para que empiece el problema. Basta con que pasen un par de días y, de repente, ese olor se cuela en la cocina aunque hayas ventilado y tengas todo recogido.