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El truco de las abuelas para cocinar las legumbres y que no te sientas hinchado después
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El truco de las abuelas para cocinar las legumbres y que no te sientas hinchado después

Lejos de ser un mito, el truco de las abuelas combina lógica, experiencia y sentido común

Foto: Las intolerancias alimentarias suelen ir acompañadas de dolor abdominal e hinchazón. (iStock)
Las intolerancias alimentarias suelen ir acompañadas de dolor abdominal e hinchazón. (iStock)

Las legumbres son uno de los pilares de la dieta mediterránea: nutritivas, económicas y versátiles. Sin embargo, muchas personas las evitan por una razón muy concreta: la sensación de hinchazón y gases que pueden provocar después de comerlas. Frente a soluciones modernas y suplementos digestivos, existe un método sencillo y de toda la vida que las abuelas han aplicado durante generaciones y que hoy vuelve a ganar protagonismo.

El secreto empieza antes de encender los fogones: el remojo. Dejar las legumbres secas en agua durante varias horas —preferiblemente entre 8 y 12— ayuda a eliminar parte de los oligosacáridos, unos azúcares complejos que el organismo no digiere bien y que son los principales responsables de los gases. Cambiar el agua una o dos veces durante el remojo potencia todavía más este efecto digestivo.

placeholder Poner las legumbres a remojo contrarresta los efectos negativos de los antinutrientes (iStock)
Poner las legumbres a remojo contrarresta los efectos negativos de los antinutrientes (iStock)

Otro gesto clave es tirar siempre el agua del remojo y comenzar la cocción con agua limpia. Este paso, aparentemente simple, marca una gran diferencia. Durante el remojo, las legumbres liberan sustancias que favorecen la fermentación intestinal, por lo que reutilizar ese líquido puede aumentar la sensación de pesadez tras la comida.

Las abuelas también sabían que la cocción lenta y prolongada es fundamental. Cocinar las legumbres a fuego suave permite que se ablanden correctamente y facilita la digestión. Las ollas exprés acortan tiempos, pero una cocción tradicional, sin prisas, ayuda a que el grano se vuelva más amable para el estómago.

placeholder Debemos incluir las legumbres en nuestra compra semanal. (Pexels)
Debemos incluir las legumbres en nuestra compra semanal. (Pexels)

A este truco se suma otro clásico: añadir hierbas y especias digestivas. Laurel, comino, hinojo, anís o jengibre no solo aportan sabor, sino que ayudan a reducir la formación de gases. El laurel, en particular, es uno de los ingredientes más repetidos en las recetas tradicionales por su efecto carminativo. Otro consejo heredado es retirar la espuma que aparece durante los primeros minutos de cocción. Aunque muchas veces se ignora, esta espuma contiene impurezas y compuestos que pueden dificultar la digestión. Eliminarla contribuye a que el plato final sea más ligero.

Además, la forma de consumirlas también importa. Tomarlas en puré o trituradas, especialmente en personas con digestiones sensibles, reduce el trabajo del aparato digestivo. Por eso platos como el hummus o las cremas de lentejas suelen resultar menos pesados que los guisos con legumbre entera.

Las legumbres son uno de los pilares de la dieta mediterránea: nutritivas, económicas y versátiles. Sin embargo, muchas personas las evitan por una razón muy concreta: la sensación de hinchazón y gases que pueden provocar después de comerlas. Frente a soluciones modernas y suplementos digestivos, existe un método sencillo y de toda la vida que las abuelas han aplicado durante generaciones y que hoy vuelve a ganar protagonismo.

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