El cepillo de dientes eléctrico se ha convertido en un aliado imprescindible de la higiene bucodental diaria. Sin embargo, hay un detalle que muchas veces se pasa por alto: su limpieza. Con el uso continuado, los restos de pasta, la humedad y las bacterias pueden acumularse tanto en el cabezal como en la base del dispositivo, afectando no solo a su aspecto, sino también a la higiene. Por suerte, existe un truco sencillo y eficaz que permite dejarlo como nuevo en pocos minutos y con productos que todos tenemos en casa.
La clave está en una limpieza profunda, pero cuidadosa, que no dañe los componentes eléctricos. El primer paso es desmontar el cepillo: separar el cabezal del mango y enjuagar ambas partes con agua tibia para retirar los restos visibles de pasta de dientes. Este gesto, aunque básico, evita que la suciedad se incruste y facilita el proceso posterior.
Cómo limpiar el cepillo de dientes eléctrico. (Pexels/ Artur Stec)
Los cepillos desechables no merecen la pena si se sabe mantener uno eléctrico. (Pexels/ Taryn Elliott)
Con movimientos suaves, se eliminan manchas, restos de cal y suciedad adherida. Una vez limpias todas las piezas, conviene secarlas bien y dejarlas al aire antes de volver a montar el cepillo.
Este paso es fundamental para evitar la acumulación de humedad, uno de los principales factores que favorecen la proliferación de bacterias. Además, los expertos recomiendan realizar esta limpieza al menos una vez por semana y cambiar el cabezal cada tres meses.
El cepillo de dientes eléctrico se ha convertido en un aliado imprescindible de la higiene bucodental diaria. Sin embargo, hay un detalle que muchas veces se pasa por alto: su limpieza. Con el uso continuado, los restos de pasta, la humedad y las bacterias pueden acumularse tanto en el cabezal como en la base del dispositivo, afectando no solo a su aspecto, sino también a la higiene. Por suerte, existe un truco sencillo y eficaz que permite dejarlo como nuevo en pocos minutos y con productos que todos tenemos en casa.