Sandra Ferrer, psicóloga, sobre la independencia: "A veces es una adaptación al abandono emocional temprano"
En algunos casos puede ser una forma de adaptación emocional ante la ausencia de apoyo, una idea que invita a revisar el significado real de la autosuficiencia
La psicóloga Sandra Ferrer en una imagen de archivo. (Instagram)
La independencia suele presentarse como un ideal incuestionable. Ser autosuficiente, no necesitar a nadie y poder con todo se interpreta a menudo como una señal de fortaleza emocional y madurez. Sin embargo, no todas las formas de independencia nacen de la seguridad interior ni responden a un equilibrio emocional construido desde el apoyo y el cuidado.
Sobre esta idea reflexiona la psicóloga Sandra Ferrer en la cuenta de @programamia, proyecto del que es fundadora. En su mensaje plantea que, en algunos casos, la independencia puede ser una adaptación al abandono emocional temprano. Una reflexión con la que advierte de que no toda independencia es fortaleza y que conviene preguntarse de dónde nace ese “no necesito a nadie”.
Ferrer explica que hay personas cuyo sistema aprendió que necesitar no servía de nada. Cuando pidieron, no obtuvieron respuesta. Esa experiencia genera una forma concreta de relacionarse con el mundo: pedir se asocia a frustración o a silencio, y no esperar de nadie se convierte en una opción más segura.
Según señala, esta forma de adaptación no tiene que ver con una elección consciente ni con un deseo real de autosuficiencia, sino con una manera de protegerse emocionalmente. Ante la falta de apoyo, la independencia se construye como una respuesta que reduce la exposición al dolor.
Este tipo de personas pueden experimentar problemas para apoyarse en otros. (Freepik)
El resultado de este proceso, apunta la psicóloga, son personas muy autosuficientes y competentes, capaces de sostenerse solas en muchos ámbitos de su vida. Sin embargo, esa independencia puede convivir con una sensación de soledad y con dificultades para apoyarse en otros o permitirse necesitar.
La reflexión no pretende cuestionar la autonomía ni presentar la independencia como algo negativo, sino invitar a diferenciar entre la independencia elegida y la que surge como respuesta a una carencia emocional. Entender de dónde nace puede ser clave para revisar si sigue siendo una herramienta útil o si, por el contrario, se ha convertido en una carga silenciosa.
La independencia suele presentarse como un ideal incuestionable. Ser autosuficiente, no necesitar a nadie y poder con todo se interpreta a menudo como una señal de fortaleza emocional y madurez. Sin embargo, no todas las formas de independencia nacen de la seguridad interior ni responden a un equilibrio emocional construido desde el apoyo y el cuidado.