El filósofo y escritor Byung-Chul Han vuelve a tocar una tecla que incomoda y, a la vez, reconforta: la libertad no siempre se encuentra en la distancia, sino en el vínculo. La idea aparece condensada en una frase que funciona casi como antídoto contra el individualismo: "Uno se siente libre en las relaciones de amor y amistad. No es la ausencia de vínculos, sino los vínculos mismos lo que nos liberan".
Esta afirmación dialoga con su crítica a la época: cuando la cultura empuja a “poder con todo”, el resultado suele ser un sujeto aislado que confunde independencia con desconexión. En una sociedad individualista la amistad y el amor se convierten en uno de los pocos lugares donde la vida deja de medirse por resultados.
El pensador alemán de origen surcoreano Byung-Chul, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025,. (EFE)
Para Han, el vínculo es un punto de apoyo que nos saca del monólogo interior. Ese enfoque se entiende mejor si se conecta con lo que el autor ha descrito como una “crisis de libertad” ligada a la autoexplotación: "Nos sentimos libres mientras nos explotamos a nosotros mismos". El matiz es esencial: la libertad se degrada cuando se reduce a elección constante y se transforma en presión para producir, mejorar y demostrar.
De la sociedad del cansancio a la necesidad de comunidad
La referencia a 'La sociedad del cansancio' resulta inevitable, porque ahí Han retrata un paisaje dominado por el agotamiento y el burnout, donde el sujeto se empuja a sí mismo hasta el límite. Cuando el mundo se vuelve una competición permanente, se erosiona la solidaridad y se impone una sensación de soledad que no se cura con entretenimiento.
El pensador alemán de origen surcoreano Byung-Chul. (EFE)
Desde esa perspectiva, hablar de amor y amistad no es cambiar de tema, sino ampliar el diagnóstico. Su propuesta no idealiza las relaciones ni las presenta como remedio mágico, pero sí como un territorio donde se recupera la alteridad y se debilita la obsesión por el yo.
Ahí se entiende su afirmación sobre sentirse libre en el amor y la amistad: el vínculo nos libra de la obligación de sostenernos a solas, y abre una forma de libertad que no depende de “llegar” a ninguna meta.
El filósofo y escritor Byung-Chul Han vuelve a tocar una tecla que incomoda y, a la vez, reconforta: la libertad no siempre se encuentra en la distancia, sino en el vínculo. La idea aparece condensada en una frase que funciona casi como antídoto contra el individualismo: "Uno se siente libre en las relaciones de amor y amistad. No es la ausencia de vínculos, sino los vínculos mismos lo que nos liberan".