En un contexto social cada vez más acelerado, donde las exigencias personales y profesionales se multiplican, el bienestar mental se ha convertido en una pieza clave para afrontar el día a día. Sin embargo, sigue siendo uno de los grandes olvidados, especialmente cuando se trata de entender cómo nuestras relaciones, experiencias y conflictos influyen directamente en el funcionamiento del cerebro. Lejos de ser un órgano rígido, la mente se adapta, se moldea y cambia constantemente en función de lo que vivimos.
Sobre esta capacidad de transformación ha reflexionado la neurocientífica Ana Ibáñez, especialista en neuroplasticidad y reprogramación cerebral, en una entrevista difundida a través de TikTok. En ella, Ibáñez se detiene en una pregunta fundamental: ¿cuándo está nuestro cerebro más dispuesto a cambiar su comportamiento? La respuesta, según explica, no está en la comodidad ni en la calma absoluta, sino justo en el momento contrario.
“Los estudios que tenemos ahora, especialmente los que se están desarrollando en la Universidad de Stanford, muestran que el momento idóneo para que el cerebro quiera cambiar y utilizar su plasticidad es cuando está incómodo”, señala Ibáñez. Esa incomodidad aparece cuando se ha cometido un error o se atraviesa una situación que el cerebro interpreta como una crisis. Es entonces cuando se activa un mecanismo interno que empuja al cambio.
En esos momentos de alerta, explica la neurocientífica, se produce un auténtico cóctel neuroquímico. Entran en juego sustancias como la epinefrina, relacionada con la alarma; la acetilcolina, vinculada a la atención y el aprendizaje; y la dopamina, clave en la motivación. “El cerebro se pone en modo supervivencia y piensa: ‘esto no está funcionando, tengo que cambiar’”, resume Ibáñez. Desde el punto de vista evolutivo, ese impulso no es casual: cambiar puede ser la diferencia entre adaptarse o quedarse atrás.
@efectividadkenso 🔍 Detente a pensar en tu grupo de amigos: seguro que está el gracioso/a, el/la perfeccionista, el/la que cuida... 🤔 ¿Qué tienen en común a nivel cerebral estas personalidades tan dispares? 👉 Nos lo cuenta la neurocientífica, Ana Ibáñez. 🎥 Si quieres ver la entrevista completa, ¡puedes encontrarla en nuestro canal de YouTube (@EfectividadKENSO)! #fyp#KENSO#efectividadpersonal#neurociencia#AnaIbañez#productividad♬ sonido original - KENSO
Ibáñez también aborda cómo distintos cerebros gestionan la seguridad de formas muy distintas. Algunos asocian la perfección con estar a salvo: “son cerebros que entienden que hacerlo todo perfecto es sinónimo de seguridad”. Otros, en cambio, especialmente en perfiles creativos, encuentran esa seguridad en la novedad, en la diversidad de ideas y en salirse de lo establecido. Para estos cerebros, no ser perfecto no es una amenaza, sino una fuente de crecimiento.
En un contexto social cada vez más acelerado, donde las exigencias personales y profesionales se multiplican, el bienestar mental se ha convertido en una pieza clave para afrontar el día a día. Sin embargo, sigue siendo uno de los grandes olvidados, especialmente cuando se trata de entender cómo nuestras relaciones, experiencias y conflictos influyen directamente en el funcionamiento del cerebro. Lejos de ser un órgano rígido, la mente se adapta, se moldea y cambia constantemente en función de lo que vivimos.