Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Cuando alguien nos miente, aunque nos lo creamos, la reacción del cuerpo es diferente a cuando nos dicen la verdad"
Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Cuando alguien nos miente, aunque nos lo creamos, la reacción del cuerpo es diferente a cuando nos dicen la verdad"
Nuestro cerebro y nuestro cuerpo son capaces de detectar una mentira cuando alguien nos intenta engañar
La neurocientífica, Nazareth Castellanos. (Youtube | Nazareth Castellanos)
Una de las más recientes sobre las que ha hablado en el programa de la Cadena SER 'La Ventana', es aquella que tiene que ver con cómo percibimos las mentiras de los demás y cómo nuestro cuerpo puede advertirnos de ello. La neurocientífica matiza queesta percepción no siempre es clara. En situaciones en las que quien habla cree firmemente en lo que dice, aunque se trate de una memoria falsa, resulta mucho más difícil identificar la distorsión.
La neurocientífica, Nazareth Castellanos. (Cortesía / Nazareth Castellanos)
"Cuando alguien nos miente, aunque nos lo creamos, la reacción del cuerpo es diferente a cuando nos dicen la verdad. Hay una sincronización entre cerebros y entre corazones que hacen que puedas incorporar al otro", explica Nazareth Castellanos.
La neurocientífica prosigue argumentando que: "Nuestro cuerpo esto lo percibirá siempre y cuanto tú seas consciente de que me estás mintiendo, porque si tú me hablas de una memoria falsa que para ti es verdadera es más difícil confundirnos".
"Algo que también nos afecta mucho en esta era de los móviles es que el sentido más fácil de engañar es el de la visión, siendo el olfato el más difícil de engañar. Por ejemplo las memorias falsas aumentan con el consumo de cannabis, con el estrés, con la falta de sueño y con el cansancio. Entonces, claro, tú no mientes, tú jurarías que lo que estás diciendo que viste es real", explica Nazareth Castellanos.
Y es que nuestro cuerpo detecta mentiras a través de una combinación de estrés que causa cambios fisiológicos en nuestro organismo como cambios en la temperatura o la sudoración y señales no verbales como tocarse la nariz, la boca o evitar la mirada. Pero este conjunto de señales siempre deben observarse en contexto y comparándolas con el comportamiento habitual de la persona en cuestión.