Asun González, experta en microbiota: “Se ha visto que cuando hay un problema en el intestino tenemos la microbiota alterada, con lo cual ya no vamos a digerir bien los nutrientes”
La experta en microbiota advierte de que cuando el intestino se altera “ya no vamos a digerir bien los nutrientes”, un problema silencioso que puede traducirse en déficit de vitaminas y minerales
- Cómo cuidar tu microbiota en otoño: los consejos de Gabriela Uriarte para resetear tu salud intestinal
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
Hablar de malas digestiones, hinchazón o cansancio se ha convertido en el centro neurálgico de las personas. La experta en microbiota Asun González pone el foco en una idea que, a su juicio, se pasa por alto con demasiada facilidad. El estado del intestino no solo condiciona cómo nos sentimos después de comer, también influye en algo más básico y menos visible: la capacidad del cuerpo para aprovechar los nutrientes.
González insiste en que muchos problemas digestivos actuales tienen que ver con un estilo de vida que se ha alejado, a gran velocidad, de lo que el organismo “espera”. En su análisis, la modernidad ha traído comodidad, sí, pero también una suma de factores que alteran el equilibrio intestinal. Habla de ultraprocesados con pocos nutrientes, de falta de sueño y ritmos irregulares, de pantallas y sedentarismo, de estrés crónico y de una vida con menos naturaleza. Todo ello, sostiene, afecta a un ecosistema interno que no se adapta de un día para otro.
En esa línea, la experta recuerda que el intestino no funciona como una pieza aislada. Defiende que existe un eje bidireccional microbiota intestino cerebro, de forma que el estrés sostenido puede traducirse en malas digestiones y disbiosis. Y no solo por la vía emocional. También señala el impacto de ciertos fármacos, desde antibióticos hasta inhibidores de la bomba de protones, además de hábitos aparentemente menores como el picoteo continuo, el abuso de edulcorantes o incluso “comer chicle todo el día”, algo que, según comenta, en algunos casos llega a marcar diferencia.
El aviso más importante llega cuando se habla de consecuencias. González explica que “se ha visto que cuando hay un problema en el intestino tenemos la microbiota alterada, con lo cual ya no vamos a digerir bien los nutrientes”. Lo traduce con ejemplos concretos: malabsorción, déficits de vitaminas y minerales, anemia y falta de energía, e incluso síntomas que pueden afectar al sistema nervioso si ciertas carencias se mantienen en el tiempo. En su discurso, la preocupación no es el malestar puntual, sino el desgaste acumulado cuando la digestión se vuelve ineficiente durante meses.
Aun así, su mensaje no va dirigido a convertir la microbiota en una obsesión ni a caer en la “caza” de diagnósticos. De hecho, subraya que muchos deseajustes son consecuencia de otras causas que conviene identificar, y que centrarse solo en una etiqueta sin buscar el origen suele llevar a frustración. La idea, dice, es ordenar prioridades y mirar a la persona completa: alimentación, descanso, manejo del estrés, movimiento y, cuando haga falta, apoyo profesional.
Entre las recomendaciones prácticas que repite a lo largo de la conversación, destaca una que a menudo se olvida por falta de tiempo: comer con calma. Defiende que “la digestión comienza en el cerebro” y que el cuerpo necesita estar en modo descanso para activar bien el proceso digestivo. Comer con pantallas, con prisas o con la mente en otra parte no solo empeora la experiencia, también puede influir en cómo se produce la cascada de enzimas y secreciones necesarias para digerir con normalidad.
La experta también reivindica que cuidar el intestino no tiene por qué ser complicado. Propone recuperar una base sencilla de hábitos que sostienen la salud a largo plazo, desde elegir más alimentos reales hasta moverse y respetar horarios más coherentes con el día y la noche.
- Cómo cuidar tu microbiota en otoño: los consejos de Gabriela Uriarte para resetear tu salud intestinal
- Sigue a Vanitatis en Google para enterarte de todas las noticias
Hablar de malas digestiones, hinchazón o cansancio se ha convertido en el centro neurálgico de las personas. La experta en microbiota Asun González pone el foco en una idea que, a su juicio, se pasa por alto con demasiada facilidad. El estado del intestino no solo condiciona cómo nos sentimos después de comer, también influye en algo más básico y menos visible: la capacidad del cuerpo para aprovechar los nutrientes.