Los Kretz buscan casa para Ágatha Ruiz de la Prada en Mallorca: "Ni siquiera sé cocer un huevo"
Un nuevo capítulo del reality, cuya nueva temporada ya se puede ver en Francia, acompaña a la diseñadora y a Louis Kretz en su búsqueda de una mansión con piscina en la isla
Ágatha Ruiz de la Prada se ha convertido en una de las invitadas estrella del reality inmobiliario de Netflix protagonizado por la familia Kretz, donde muestran el día a día de su exclusiva agencia especializada en propiedades de alto standing. No es una relación nueva: los Kretz ya trabajaron con la diseñadora en España al gestionar la venta del ático que compartió con Pedro J. Ramírez en el paseo de la Castellana, una operación muy seguida y que ya contamos en Vanitatis.
Ahora, en un nuevo capítulo del programa, las cámaras acompañan a Ágatha hasta Mallorca, donde explora la posibilidad de comprarse una mansión en la isla. En concreto, la diseñadora visita una espectacular vivienda situada en Pollença, uno de los enclaves más codiciados del norte de la isla, con vistas abiertas al mar y una ubicación privilegiada. El encargado de enseñarle la casa es Louis Kretz, que ejerce de anfitrión mientras intenta descifrar el particular gusto de su clienta.
La propiedad responde a los códigos del lujo contemporáneo: un edificio de líneas limpias, arquitectura moderna, grandes ventanales y una decoración deliberadamente neutra, pensada para que el comprador la adapte a su estilo. La casa se articula en varios niveles, cuenta con amplios espacios abiertos, cocina de diseño, comedor interior y exterior y una piscina con vistas a la costa, uno de los elementos que más comentarios provoca durante la visita, según se ha podido ver en un fragmento compartido en redes sociales. La conversación entre Louis Kretz y la mítica diseñadora, en un perfecto francés, no tiene desperdicio y muestra una vez más el sentido del humor de la artistócrata (y la cintura del agente):
— Louis Kretz: ¡Y voilà! ¡Bienvenida! ¡Wow! Es una casa realmente contemporánea, con 550 metros cuadrados repartidos en cuatro niveles, grandes ventanales, muchísima luz natural y unas vistas dominantes sobre la bahía de Santa Ponsa. La vista es increíble.
— Agatha Ruiz de la Prada: Es un sueño. Me impresiona muchísimo. Pero la piscina está demasiado cerca de la costa… Yo creo que va a haber independentistas trepando por los árboles para meterse en mi piscina.
— Louis: Con la altura que tiene, lo dudo bastante.
— Agatha: Bueno… pero son capaces, son capaces de todo.
— Louis: Sé que el tema de la piscina es un pequeño trauma para usted, pero la tranquilizo, Ágatha: no habrá ningún problema con la ley de costas en este caso. Si le parece, pasamos al interior. Este es el salón de la casa. Hay mucho espacio, grandes ventanales… es casi una postal. La vista es espectacular, no se puede decir nada más: aquí todo es la vista. El suelo es de piedra de Beni Salem. Y lo bueno es que la decoración es bastante neutra, así que puede adaptarla completamente a su gusto.
— Agatha: No, no es mi gusto. Desde luego que no. Por ejemplo, ¿qué colores pondrías tú aquí? Porque yo siempre empiezo por el suelo.
— Louis: Pero eso es una ventaja: usted tiene carta blanca. Puede hacer lo que quiera.
— Agatha: Sí, soy una clienta muy complicada.
— Louis: No se preocupe, todavía hay muchas sorpresas en la casa. Aquí tenemos una cocina preciosa, totalmente equipada, con una gran isla central de Corian, que además no deja marcas.
— Agatha: Es muy bonita, pero yo no sé nada de cocina. Nada de nada. Ni siquiera sé cocer un huevo. ¿Y esto para qué sirve?
— Louis: Eso es la campana extractora. Sirve para aspirar los olores cuando se cocina.
— Agatha: ¿Y cómo funciona?
— Louis: Solo hay que pulsar un botón y la campana sale sola. Es una nueva generación, está pensada para que no se vea la cocina.
— Agatha: Ah, claro, así se puede esconder a quien está cocinando.
— Louis: Y aquí está el comedor, con dos mesas grandes: una interior y otra exterior.
— Agatha: Pero están demasiado cerca de la cocina. Así se oyen todos los ruidos. No es mi manera de vivir. Yo tengo una relación maravillosa con mi cocinera, la adoro, pero no puedo estar sentada leyendo mientras alguien está cocinando. Me resulta imposible. Es complicado.
Habrá que esperar a ver el episodio completo en España para saber algo más sobre la operación. Por cierto, el comentario sobre la piscina no es casual: la diseñadora y Pedro J. Ramírez mantuvieron durante años un largo litigio con las autoridades por la piscina de la casa que compartieron en Mallorca, al considerarse que incumplía la normativa vigente, un episodio muy conocido de su historia personal.
La familia Kretz se hizo especialmente popular en España, precisamente, a raíz de la venta del ático madrileño de Ágatha, que marcó un antes y un después en su exposición mediática en nuestro país. Ahora, el reality de Netflix vuelve a cruzar sus caminos y sitúa de nuevo a la diseñadora en el centro del foco, esta vez en clave mediterránea, mientras tantea la posibilidad de iniciar una nueva etapa vital con vistas al mar balear.
Ágatha Ruiz de la Prada se ha convertido en una de las invitadas estrella del reality inmobiliario de Netflix protagonizado por la familia Kretz, donde muestran el día a día de su exclusiva agencia especializada en propiedades de alto standing. No es una relación nueva: los Kretz ya trabajaron con la diseñadora en España al gestionar la venta del ático que compartió con Pedro J. Ramírez en el paseo de la Castellana, una operación muy seguida y que ya contamos en Vanitatis.